Tras siete años en su cargo, Marco Lavagna renunció al Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), luego de una gestión marcada en los últimos años por cuestionamientos en torno a la forma en que se mide la inflación. A tan solo una semana de que se aplique un nuevo esquema de medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC), el funcionario dejó el organismo. Desde los sindicatos declararon el “estado de alerta” y reclamaron por un INDEC “independiente del poder político”.

Lavagna asumió al frente del INDEC en diciembre de 2019, durante la gestión de Alberto Fernández, y se mantuvo en el cargo tras la llegada de Javier Milei a la Presidencia. En ese contexto, el economista —hijo del exministro Roberto Lavagna— fue interpretado por el Gobierno como una señal de continuidad y credibilidad institucional. Sin embargo, los cuestionamientos no tardaron en aparecer cuando el INDEC comenzó a mostrar una inflación en descenso, medida a partir de hábitos de consumo que “no resultan representativos de los patrones actuales de los hogares”, según señaló el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en un reciente informe. A estas críticas se sumaron las de diputados nacionales y de otros organismos, como la Universidad Católica Argentina (UCA), que también cuestionó la metodología utilizada para medir la pobreza.

El posicionamiento del CEPA es que la inflación oficial difundida por el INDEC se encuentra subestimada. Según el informe, el organismo continúa utilizando ponderadores de consumo que no reflejan adecuadamente los patrones reales de gasto de los hogares, en un contexto de fuertes aumentos de precios, especialmente en los servicios regulados. En este marco, para el CEPA la inflación calculada entre noviembre de 2023 y 2025 quedó 38,7 puntos porcentuales por debajo de lo que efectivamente debería haber sido si se hubieran aplicado ponderaciones más actualizadas, basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo). De acuerdo con el centro de estudios, esta diferencia no es menor, ya que impacta directamente en la lectura del poder adquisitivo y en otros indicadores sensibles como la pobreza y la indigencia.

Justamente, este es el cambio que comenzará a aplicarse con la medición de enero: el INDEC presentará el IPC con la incorporación de nuevos ponderadores. En ese contexto, la inflación mensual podría resultar más elevada que la registrada hasta ahora, ya que los rubros que más aumentaron en el último período pasarán a tener mayor peso en la medición oficial.

Desde la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) expresaron su preocupación ante la salida de Lavagna. “La renuncia nos llama poderosamente la atención y nos pone en alerta, dado que ocurre a ocho días de la salida del IPC con las nuevas ponderaciones —o actualización— de la ENGHo 2017/18. Es un escenario en el que nuestro organismo va a estar en el centro de la opinión pública. Exigimos un INDEC independiente del poder político”, manifestaron.

En la misma línea, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, sostuvo: “No es casual y llama poderosamente la atención que la renuncia del director del INDEC se dé justo a ocho días de la implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor, luego de siete meses de suba constante de la inflación. No deberíamos descartar que las nuevas autoridades del Instituto tengan la finalidad de manipular la información y establecer un mayor control sobre los datos. Los trabajadores no nos vamos a prestar a ningún manoseo de las estadísticas. El deterioro en las condiciones de vida de la gente y el proceso inflacionario no se pueden disimular. Reafirmamos nuestra lucha por un INDEC independiente de los gobiernos y de los partidos políticos”.