Por Emiliano Sánchez Narvarte *

Bajo el argumento “técnico” de un supuesto reordenamiento fiscal, en nuestro país se está produciendo una brutal desarticulación de las políticas educativas y científicas. Si bien el recorte presupuestario se ha dado de manera transversal, afectando así a todos los campos de saberes e instituciones, en este artículo pretendemos interrogarnos acerca de lo que ocurre socialmente cuando se recortan las ciencias sociales.

El recorte en ciencias sociales implica dejar de producir conocimientos que permitan el mejoramiento de la vida cotidiana de distintas fracciones de la sociedad. ¿Por qué afirmo esto? La mayoría de nuestras investigaciones emergen de inquietudes, de una sensibilidad con el otro, de sentirnos interpelados por las circunstancias que el pueblo está atravesando. De ahí que nos preguntemos por qué unas franjas de las sociedades viven en tales o cuales circunstancias. Desde nuestro saber específico, ¿qué podemos hacer para que esas circunstancias cambien? 

Enumeraré brevemente algunas investigaciones que se orientan en el marco de esas preguntas.

En definitiva, las ciencias sociales en general, y en particular desde la comunicación, entendemos las investigaciones desde una perspectiva de los derechos humanos, porque ahí donde existe una desigualdad existen razones para investigar científicamente cuáles han sido los motivos para que eso ocurriera, y de qué modo, si esos derechos han sido arrebatados, se pueden orientar estrategias para que sean restituidos. 

No sólo se pierden puestos de trabajo, sino la posibilidad de vivir en sociedades más justas. 


* Instituto Aníbal Ford, FPyCS / Becario CONICET.