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En manos del populismo: el curioso resultado de las elecciones primarias en Estados Unidos

Por José Welschinger

Las elecciones primarias en Estados Unidos tomaron un rumbo impredecible el pasado martes, cuando los candidatos favorecidos por los comicios de New Hampshire resultaron ser los menos tradicionales de la política norteamericana. Hasta ahora, todo indica que la carrera hacia la Casa Blanca será disputada exclusivamente entre los candidatos de corte populista. Esa lectura preliminar, realizada desde distintos sectores de la prensa especializada, es la compartida por el politólogo Antonio Cicioni, quien en diálogo con Contexto explicó: “El resultado de estas primarias puede resumirse como la victoria de los candidatos populistas, tanto el de izquierda como el de derecha”. Entrando en el análisis, Cicioni consideró que lo que se está viendo en estas elecciones son los efectos políticos de una implosión del proyecto imperial de las élites, que se produjo en 2007 y que se intentó ocultar desde el aparato mediático del establishment. “Podríamos decir que el sistema político norteamericano –desarrolló Cicioni–, desde hace varias décadas y hasta este momento, estuvo siempre manejado por las élites, esos grupos a los que el Presidente Eisenhower denominó ya en 1950 como el aparato militar-industrial o militar-financiero. Ese grupo, que controla la política, ha cometido tantos errores en materia económica (con la desregulación financiera y el endeudamiento público/privado), que terminó por generarse una implosión dentro de la estructura imperialista”. Para el politólogo, la primera reacción del sistema político en épocas de la administración Bush fue como intentar apagar el incendio con nafta. “Se debilitó la moneda gracias a la sobreexpansión del gasto militar y al endeudamiento del Estado, y se empezó a percibir un aumento consistente de la pobreza: cayó levemente el empleo, pero duramente el salario”.

El catedrático de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego consideró que de todo esto surgen dos corrientes fundamentales, que son las que disputan el gobierno actualmente: la corriente populista de izquierda, encarnada por el autodefinido socialista Bernie Sanders; y la corriente populista dura de derecha, anti Washington, representada falsamente por Donald Trump, e identificada en la postura de Ted Cruz. Respecto de esta ambigüedad, Cicioni aclaró: “Trump juega esa carta, por cuestiones coyunturales, pero la corriente populista de derecha lo tiene a Cruz como su exponente más original”. Para el politólogo, definir el populismo es siempre un desafío; sin embargo, a grandes rasgos, se lo puede interpretar como la corriente de los movimientos políticos que van en contra del control de las élites, dentro de los cuales prima un elemento fundamental de identidad popular.

“Por detrás de este conflicto –sostuvo–, hay una matriz clasista: a los populistas los apoyan las clases más castigadas por el sistema; y tienen su base en los jóvenes endeudados por sus estudios o en aquellos que no consiguen terminar de insertarse plenamente en el mercado laboral”. Con la recesión económica, explicó Cicioni, muchos de estos jóvenes se vuelcan hacia movimientos xenófobos, como los de Cruz o Trump. “Pero hay una parte que se radicaliza hacia la izquierda, y eso es lo que está causando que se pierda un poco la brújula en la política norteamericana”, afirmó. Además, destacó que, más allá de lo que pase cuando alguno de los tres candidatos que lideran las encuestas salga elegido, es notable que cada cual representa a su manera cierta rebelión de clase muy particular.

Dentro de la tradición política norteamericana, consideró Antonio Cicioni, las elecciones primarias ya están aceptadas como una especie de espectáculo democrático, que sirvió mientras el sistema lograba darle un buen nivel de vida a las amplias mayorías de la sociedad. “Eso ya no sucede, porque la burbuja en la que vivían explotó, y entonces comienzan a verse fenómenos más profundos, como lo que está pasando entre Sanders, la juventud, y la circulación de la información por fuera del aparato mediático”. Para el politólogo, también la derecha está haciendo uso de las nuevas tecnologías, aplicándolas en nuevas estrategias de organización.

El ridículo, el sueño americano y las malas palabras

Ahondando en los perfiles particulares de los favoritos a la presidencia, el politólogo y coeditor del blog Artepolítica Antonio Cicioni consideró: “Tenemos estos dos grandes candidatos, que ganaron cada cual su interna, pero la reacción de los dos partidos tradicionales (demócrata y republicano) todavía no se ha visto”. Cicioni explicó que también las élites del stablishment se encuentran divididas políticamente: del lado de los demócratas están los Rockefeller, y del lado republicano están los hermanos Koch. “La lectura que yo hago es que el ala republicana se encuentra cediendo más poder ante sus élites de lo que el sector demócrata está concesionando a su propio sector”. En definitiva, se trata de una pelea histórica que se está dando puertas adentro de ámbos partidos tradicionales. En el demócrata, el conflicto está en la centro-derecha contra la centro-izquierda; y en el republicano, la pelea es de los “prolijos” contra los “populistas”. “A propósito de esta interna republicana –comentó el politólogo–, es interesante notar que, mientras Trump es un candidato un tanto excéntrico y mediático, es Ted Cruz quien realmente se encarna el discurso populista liberal del progreso individual que se consigue con el esfuerzo en el trabajo”. Para Cicioni, el caso de Cruz es muy interesante, ya que se trata del hijo de un inmigrante cubano que intentó vivir en Canadá, para finalmente asentarse en Texas, y que es el paradigma de la ideología conservadora del individualismo y el sueño americano. “Cruz responde a una línea mucho más guerrera y mucho más anti-establishment”. El especialista consideró que el proyecto a largo plazo del partido republicano dentro de Estados Unidos parece ser conseguir la máxima reducción del Estado a través de llevarlo a la bancarrota. “Podrían estar alcanzando ese objetivo gracias al costo astronómico de las guerras que generan”. Pero, como culturalmente no se apoya esa iniciativa, la consecuencia de ese plan es que surjan figuras como la de Bernie Sanders.

A propósito de ese candidato, Cicioni opinó: “El sistema político norteamericano todavía no está listo para un presidente como Sanders, pero tampoco sería algo completamente descabellado si sucediera, ya que este candidato venía creciendo a todo ritmo en los últimos años”. Ocurre que en la figura de este senador se representa a Occupy Wall-Street, un movimiento juvenil de izquierda que se movilizó en la ocupación de los espacios públicos de todo el país, identificando su lucha como el enfrentamiento del 99% de la gente contra el 1% de los billonarios que detentan el mayor volúmen de poder. “Ese movimiento fue reprimido con violencia policial en muchos lugares –comentó el politólogo–, entre los años 2012-2013; y, aunque el aparato mediático intentó que se ocultara lo que venía pasando, todo eso impactó en estas elecciones contra una candidata a la que se presentaba como imposible de rivalizar”. Sin embargo, comentó, ya se está considerando que el resultado de New Hampshire fue tan contundente que quizás influya sobre las primarias que aún quedan por realizarse. Pero, a pesar de eso, las encuestas todavía colocan a Hillary Clinton levemente por encima de los demás candidatos. A su vez, el politólogo explicó que, como sucede en estos modelos políticos, la represión y la censura de una gran protesta social de corte pacífico sólo termina por producir que ese movimiento se encauce hacia la organización política; y fue Sanders (y no Clinton) quien supo hacerse de esa bandera.

Para Cicioni, Sanders incurre en dos afirmaciones que lo incomodan en la campaña electoral: por un lado, sostiene que no planea alterar demasiado la política exterior, y por otro lado sostiene que Obama fue un buen presidente, “lo cual todos sabemos que no es cierto”, sostuvo. Sin embargo, desde lo económico, la propuesta de Sanders consiste en una agenda completamente radical; de cambios profundos, de enfrentamientos con Wall-Street, y haciendo uso de la palabra revolución. “Es verdad que se lo utiliza mucho al término en política, pero en este caso Sanders está proponiendo tirar abajo la estantería, poniendo también en juego la palabra socialismo, que en Estados Unidos es mala palabra”. Para el politólogo, es muy llamativo que de repente el candidato sea el senador de un Estado pequeño, montañoso y con fama de zurdo, como es Vermont; es insólito que repentinamente aparezca como presidenciable una figura así. Concluyendo, Antonio Cicioni aclaró que la izquierda tradicional jamás reconocería a Sanders como su referente político, ya que su postura en algunos casos es ambigua; “Aunque nadie desconfía de que, si llegara a ganar, su agenda sería claramente populista de izquierda”.


 

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