Por Miguel Croceri (*)
“La postergación del debate por la reforma laboral podría detener la venta de autos de alta gama”. Así se titula una nota periodística publicada a fines de la semana pasada. En principio la noticia puede resultar rara, curiosa, extraña, y en las personas incautas quizás daría lugar a preguntas de este tipo: ¿qué tiene que ver una cosa con la otra?
Pero en realidad se trata de un ejemplo extraordinariamente revelador acerca de las consecuencias inmediatas que tendría, en caso de aprobarse, el canallesco proyecto de ley conocido como “reforma laboral”, que (a los efectos de ser más claros en esta columna de opinión) denominaremos “ley laboral/patronal”, simplemente porque está planeada con el propósito de beneficiar en las relaciones laborales a la parte patronal y, en la otra cara de la misma moneda, perjudicar a las/los trabajadoras/es.
Volviendo a la noticia mencionada: ¿qué tiene que ver ese proyecto con la venta de autos de lujo? (o sea los vehículos que, para ocultar la verdadera implicancia económica y social de su posesión, los discursos dominantes llaman con elegancia y disimulo “de alta gama”).
El texto periodístico explica al respecto que “la reforma laboral incluye un capítulo para eliminación o reducción de impuestos”, y según un especialista en temas impositivos, la postergación en la aprobación de la ley -por el traspié que tuvo el oficialismo en el Congreso- “podría tener ciertos efectos negativos tanto en inversiones de mercado como en el freno de decisiones para comprar autos de alto valor”. (Publicado por el diario Ámbito, nota del 19/12/25).
Por si no quedara claro: en los sectores sociales más adinerados, que incluyen no solo a las élites oligárquicas sino también a las clases medias-altas y asimismo a algunos grupos que son de clase media-media pero tiene fuerte poder adquisitivo, están esperando la (mal) llamada “reforma laboral” -o, peor aún, “modernización” laboral- para pagar menos impuestos y así poder acceder a consumos y propiedades todavía más lujosos.
La situación descripta en la referida información es un magnífico ejemplo de que el trasfondo del proyecto de ley es una nueva confiscación, al pueblo trabajador, de una porción todavía mayor de la riqueza socialmente producida.
Ricos cada vez más ricos, frente al empobrecimiento creciente de las mayorías sociales, tanto empleados/as formales como informales, “monotributistas” de cualquier actividad o profesión, trabajadores/as de la economía popular, changarines y demás trabajadores/as por cuenta propia, personas desocupadas o con trabajos eventuales, técnicos/as de múltiples oficios y/o profesionales que se desempeñan de forma independiente, etcétera, y también pequeños/as y medianos/as comerciantes y empresarios/as que sufren el derrumbe de las ventas y por lo tanto el deterioro o el final definitivo de sus emprendimientos.
Todos y todas quedarían afectados/as si finalmente se sanciona la ley laboral/patronal. El daño alcanzaría aún al empresariado “pyme” que se entusiasma con la posibilidad de despedir trabajadores/as sin pagar indemnización pero que vive del mercado interno, o sea aquel empresariado que sufre retrocesos o pérdidas en su negocio cuando se achica al poder adquisitivo del conjunto de la población.
“Sin agua no hay vida”
La ley laboral/patronal es una de las más ambiciosas y trágicas modificaciones de la estructura económico-social del país que pretenden llevar a cabo las élites capitalistas y otras clases propietarias, con el propósito de aumentar sus rentabilidades y apoderarse de volúmenes de riqueza cada vez mayores.
Es un combate del capital contra el pueblo trabajador. (Justo al revés de la consigna política, expresada poéticamente en la marcha “Los muchachos peronistas” o simplemente “Marcha peronista”, que en una de sus estrofas exalta la figura de Juan Domingo Perón como “ese gran argentino / que se supo conquistar / a la gran masa del pueblo / combatiendo al capital”).
Y lejos de ser la única maniobra destructiva fomentada por el gobierno de Javier Milei junto con los poderes económicos y demás corporaciones que integran el régimen gobernante, existen varios proyectos de ley que la alianza parlamentaria U + D (ulltraderecha más derecha) trata de sancionar en el Congreso mientras casi toda la población relaja -aún más- su atención respecto de los asuntos políticos, debido al ánimo festivo de Navidad y Año Nuevo.
Junto con la llamada “reforma laboral”, está en el mismo trance la “ley de Glaciares”. Esta última constituye un típico caso donde el conocimiento social sobre el tema es prácticamente nulo, de forma inversamente proporcional a su gigantesca trascendencia: la legislación que se establezca en este tiempo histórico, determinará la vida humana y la preservación o no de los bienes comunes de la naturaleza, tanto para las actuales como para las futuras generaciones.
Para conocer las claves más importantes, la ciudadanía cuenta -los/las ciudadanos/as contamos- con el aporte invalorable de organizaciones de la sociedad civil como la Asociación Argentina de Abogados/as Ambientalistas (AAdeAA) y el Colectivo de Acción por la Justicia Eco-social (CAJE).
Ambas asociaciones publicaron días atrás una extensa y minuciosa argumentación contra el proyecto de ley que el oficialismo y sus aliados quieren sancionar en medio de la distracción social generalizada.
En un comunicado conjunto esclarecedor, explicaron que los planes oficialistas ponen en riesgo “la protección del agua, en un contexto de crisis climática, retroceso acelerado de glaciares y creciente estrés hídrico en todo el país”.
Destacaron además que “la iniciativa apunta a desmantelar el régimen (legal) de presupuestos mínimos que hoy protege los glaciares y el ambiente peri-glacial, es decir, las reservas estratégicas de agua más importantes de Argentina. (…) La reforma propone que cada provincia decida qué glaciares y qué ríos pueden ser entregados a la mega-minería y a la exploración hidrocarburífera”.
Entre muchas otras enseñanzas, el pronunciamiento explica que “en lugar de fortalecer la protección del agua frente a la crisis climática, el gobierno busca debilitar la única norma que pone un límite claro al avance de la megaminería en las cabeceras de los ríos”. (…).
“Llamamos a la ciudadanía, a las organizaciones sociales, a las comunidades, al periodismo y a los representantes legislativos, a defender la (actual) ley de Glaciares (sancionada en 2010) y a impedir cualquier retroceso en la protección de las reservas estratégicas de agua” del país. “Porque sin glaciares no hay agua. Y sin agua, no hay vida”, concluye la declaración de AAdeAA-CAJE. (Comunicado del 16/12/25).
(Desde un posicionamiento ideológico-editorial favorable a los grandes intereses del capitalismo trasnacional, la revista especializada en información económica “Forbes” publicó en su edición argentina que la reforma de la legislación sobre los glaciares es “la ley más esperada por la industria minera”. Nota del 16/12/12).
Primeras complicaciones
Tal como se informó de manera amplia hacia el final de la semana pasada, el gobierno debió postergar su apuro para sancionar la ley laboral/patronal: quedó diferida para mediados de febrero. También se pospuso el tratamiento de la ley de Glaciares.
Ambos anuncios se efectuaron a última hora del jueves (18/12), una jornada en la que Milei sufrió las primeras complicaciones políticas post-electorales. Ese día tuvo lugar la manifestación contra la “reforma laboral” que organizó la CGT en plaza de Mayo, y de la cual participaron también las dos ramas de la CTA (Central de Trabajadores de Argentina) y asimismo una infinidad de organizaciones populares y ciudadanos/as en general.
Aunque el porteñismo mediático generalmente menciona solo lo que sucede en la capital federal, la movilización tuvo carácter nacional. En decenas -o quizás más de un centenar- de ciudades y localidades de todo el país, se realizaron protestas similares. (El portal Infobae publicó una crónica que menciona a lugares de distintas provincias. Nota del 18/12/25). / A su vez, el portal ADN-Sur detalló cómo fueron las manifestaciones en diferentess puntos de Neuquén y Río Negro. Nota del 18/12/25).
A última hora del mismo día fue Patricia Bullrich, una de las funcionarias mileístas más poderosas en el Congreso y ante la opinión pública, quien comunicó que la “reforma laboral” será tratada en el Senado en el segundo mes de 2026. Aunque el proyecto de todos modos tiene dictamen favorable de comisión, obtenido en tiempo récord. Y por otra parte, como se mencionó (en un párrafo anterior), también fue aplazado el tratamiento de la ley de Glaciares. (Reseña del portal “Letra P”, nota del 18/12/25).
Cabe recordar que la dirigente que hasta hace poco era ministra de Seguridad Nacional, ahora es senadora de la Nación en representación de la ciudad autónoma de Buenos Aires.
En la Cámara preside el bloque de La Libertad Avanza (LLA), y también acaba de asumir como presidenta de la comisión de Legislación Laboral y Previsión Social de esa rama del Poder Legislativo. Su designación en este último cargo parlamentario fue rechazada por la bancada de Unión por la Patria (UP). La maniobra oficialista, y el momento exacto en que Bullrich asumió la presidencia de la comisión, causaron la enérgica reacción del senador José Mayans, titular del bloque peronista. Todo quedó registrado en imagen y sonido. (Crónica del diario Clarín, con video incluido. Nota del 17/12/25).
Fortaleza, pero con frenos
La embestida de la ultraderecha y la derecha, respaldada básicamente por legisladores/as tanto de Milei como del sector de Mauricio Macri -mucho más allá de sus rencores recíprocos y demás miserias personales y políticas-, se topó con un par de frenos, al menos momentáneos, en dos pilares esenciales (la legislación laboral y la de glaciares).
Y previamente, en la madrugada del jueves, el gobierno recibió otro golpe inesperado: fue el voto negativo de una mayoria en la Cámara de Diputados para un capítulo completo -el número 11- del proyecto de Presupuesto 2026, a raíz de lo cual quedaron rechazadas cláusulas fundamentales del plan devastador de Milei.
En general la ley presupuestaria fue aprobada en dicha Cámara y pasó a consideración del Senado. Pero la ultraderecha no consiguió apoyos para derogar la ley de Financiamiento Universitario ni la Emergencia en Discapacidad, como tampoco la eliminación de descuentos por “zona fría” en las tarifas de gas para distintas regiones del país, ni el ajuste para rebajar los montos de las asignaciones familiares y la Asignación Universal por Hijo (AUH). (Una crónica y comentario del periodista Pablo Dipierri en el portal La Política Online, consideró que el rechazo de ese capítulo fue “un tremendo golpe a Milei”. Nota del 18/12/25). h
Por otro lado, el oficialismo y sus aliados obtuvieron mayoría en Diputados -y el pase a una probable sanción definitiva en el Senado- para una ley llamada “de Inocencia Fiscal”. (“Esto que parece joda… ¡ES joda!”, dijo hace muchos años en uno de sus monóligos televisivos Tato Bores, el genial actor que fue pionero del humor político en el país).
Detrás de ese nombre ridículo, se esconde un nuevo “blanqueo” que le permitirá al gobierno recaudar dinero ocultado al fisco por muchos contribuyentes. El proyecto consiste básicamente en otorgarle ventajas e incentivos a los evasores, con el propósito de que ingresen esos fondos al circuito legal. (Tema detallado en un artículo de Página 12, nota del 18/12/25).
Los resultados de la elección legislativa del pasado 26 de octubre, le otorgaron el régimen gobernante una fortaleza considerable para tratar de llevar a niveles cada vez más extremos el modelo de sociedad que Milei denomina “capitalismo de libre empresa”.
La ofensiva a favor del capital y en contra de la población en general, e igualmente en contra de los bienes comunes de la naturaleza, está en plena ejecución y ha conseguido ciertos progresos. Pero también en los últimos días se encontró con algunos frenos en el Congreso y en la movilización callejera.
Ahora llegan el verano y las Fiestas, y pronto comienza el 2026. Puede haber algunos momentos de pausa. Sin embargo las disputas son permanentes y continuarán siempre, en cualquiera de los espacios de la política y la vida social.
(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar
