La calle no miente y no hay Tik Tok o algoritmo que lo oculte: la gente se queda sin trabajo. Y al parecer, ni  las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos(INDEC) pueden ocultarla realidad: la tasa de desempleo alcanzó 7,9% de la población económicamente activa, lo que equivale a más de 1,1 millones de personas sin trabajo en los principales conglomerados urbanos del país. El salto representa un aumento significativo respecto al trimestre anterior y consolida una tendencia de deterioro del empleo en el contexto del ajuste económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.

El informe oficial también revela que la presión sobre el mercado laboral —que incluye desocupados, subocupados y trabajadores que buscan otro empleo— se acerca al 30% de la población económicamente activa, una señal de que incluso quienes tienen trabajo enfrentan condiciones cada vez más precarias o ingresos insuficientes.

Las cifras aparecen en un contexto económico marcado por la recesión en sectores clave, como la industria y la construcción, que en los últimos meses registraron caída de actividad y pérdida de puestos laborales.

Pero el deterioro del empleo no llega solo. El dato se conoce en medio de una semana particularmente difícil para la Casa Rosada, atravesada por el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, la investigación judicial por pagos para promocionar ese activo digital y una creciente acumulación de frentes políticos abiertos. Otra lectura podría ser poner en foco un problema para tapar otro: quizá al relato libertario les convenga discutir y defender números más que asumir su deficitaria ética. Y es que sólo Página 12 pone en tapa a Novelli y el escándalo de la criptoestafa.

En ese contexto, lo más llamativo no es solamente el dato económico en sí, sino cómo fue tratado por los principales medios del país. Diarios históricamente críticos del peronismo y generalmente cercanos a los programas de ajuste económico, como Clarín o La Nación, decidieron colocar el aumento del desempleo en el centro de sus portadas y análisis. Las variaciones son mínimas (Clarin pone en su título la cifra de nuevos desempleados mientras La Nación añade un “leve aumento” para mitigar), pero no es casual que ambos dejen por un rato respirar a Cristina y decidan mirar la gestión que gobiernes desde hace más de dos años.  Incluso medios económicos como Ámbito Financiero o El Cronista subrayaron el deterioro del mercado laboral como uno de los datos más preocupantes de la coyuntura.

El gesto no pasó inadvertido en el ecosistema político. Durante los primeros meses del gobierno libertario, buena parte de esos medios acompañó el programa económico con una cobertura que privilegiaba el combate contra la inflación y la narrativa del “ordenamiento” fiscal. Sin embargo, el crecimiento del desempleo —un indicador difícil de relativizar— parece haber comenzado a modificar el clima editorial.

La exposición del dato en las tapas de los diarios más influyentes del país sugiere un cambio sutil pero significativo: cuando incluso los medios más hostiles al peronismo empiezan a señalar el impacto social del ajuste, el margen político del gobierno comienza a achicarse. El aumento del desempleo, la recesión productiva y los escándalos que rodean a la administración libertaria configuran así un escenario cada vez más complejo para Milei. Y también dejan una señal que, en la política argentina, suele ser temprana pero elocuente: cuando las tapas cambian de tono, algo empieza a moverse en el tablero del poder.