En enero, la canasta básica alimentaria (CBA) trepó un 5,8%, muy por encima de la inflación del mes. La canasta básica total (CBT), que además de alimentos contempla otros gastos indispensables, también mostró una suba significativa del 3,9%.

En este contexto, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), una familia tipo necesitó $1.360.299 para no ser considerada pobre. En la comparación interanual, se registraron fuertes aumentos del 37,6% en la CBA y del 31,6% en la CBT, cifras que reflejan el encarecimiento sostenido del costo de vida.

En términos individuales, el deterioro también es contundente. La línea de indigencia para un adulto equivalente se ubicó en $201.939, tras una suba mensual del 5,8% en la canasta básica alimentaria (CBA), mientras que la línea de pobreza para ese mismo adulto alcanzó los $440.226, con un incremento del 3,9% en la canasta básica total (CBT).

La suba de la canasta alimentaria no solo fue la más fuerte del mes, sino que además más duplicó a la inflación general. Vale recordar que el Indice de Precios al Consumidor (IPC) fue del 2,9% en enero, siendo este el quinto aumento consecutivo y alcanzando el nivel más alto desde marzo de 2025, cuando había llegado al 3,7%.

La situación no parece marcar un panorama esperanzador para los próximos meses. Un relevamiento privado dado a conocer la semana pasada advirtió que, en la primera semana de febrero, los precios de los alimentos y bebidas registraron una suba del 2,5% en apenas siete días, el incremento semanal más alto en casi un año. Las mayores alzas se concentraron en bebidas e infusiones, panificados, cereales y pastas, rubros clave en el consumo cotidiano de los hogares.