“Invisible lazo de metal, no dejes que sea tarde para empezar”, entona sobre una bellísima bajada  la límpida y precisa voz de Desaria en el tema que da nombre al álbum. “La armonía invisible es mayor que la armonía visible”, decía un tal Heráclito. Sí, el mismo tipo  del río en el que nunca nos bañamos dos veces y aquello de que lo único constante es el cambio y que el en el círculo se confunden fin y principio y que la verdad no es sino la unidad de lo contrapuesto y que la armonía es la tensión de opuestos como el arco y la lira. Ese.

Pues bien, Desaria toma su propio arco (narrativo) y  casi como una guerrera de animé coloca en la cuerda sus flechas para lanzarlas con la puntería de quien lleva una clavada en su propio corazón.

“Por lo que fue, por lo que será otra vez” anuncia la  obertura “Por lo que fue”. La guitarra épica enlazada en la voz no solo nos advierte e invita a un onírico viaje de resiliencia o el camino de heroína. Pero no solo desde el tono confesional y existencial sobre el tiempo y el devenir.  También traduce sonoramente ese juego de luces y sombras, de claros y oscuros, poder y fragilidad, donde abundarán riffs poderosos y sonidos incidentales, estribillos adhesivos y sutiles paneos, espíritu punk  y lisergia house, potencia hard rock y sensibilidad pop, arreglos corales y droppeos. Todo en viva y compleja armonía, fluyendo con gracia  y  convicción como si se encontraran al costado de una pista humeante Billie Eillish, Julian Casablancas, Alex Adwanter y Nana Komatsu. Desaria conduce todo ese universo con iguales dosis de sinceridad y pericia, acompañada por la destacada producción de Juan Baro y Franco Armisen, para que su ambición artística acompañe sin sobrepasar lo más importante: el corazón, sobre todo.

“Todavía quiero resucitar a través de un sueño”, reza “Tan cerca del sol” y Desaria parece atravesar un duelo que –como todo duelo- no solo se pierde al otro. En “Marca en la piel”, la ex Fus Deleis  demuestra toda su versatilidad e ingenio para entrecortar y deslizarse en las métricas. “Hay algo que perdimos/ no será ya lo mismo”, suelta entre arpegiadores. “Morí tantas veces”, exorciza a puro cambio de ritmo y pads. Tras el sentimental reposo de “Sol de agosto”, llega “Nos van dejando” y  una certeza: “Si duele no será para siempre”. “Tuve que perderme para deshacerme de vos”, concluye nuevamente entre guitarras poderosas y una coda de noise.

“Lavar el corazón” es un disco que gira en torno al tiempo y que lo representa. Desde la calidad y el proceso de gestación, desde la narrativa y voz autoral, pero también desde una era donde tiempos, géneros y límites se diluyen y expanden. Desaria se apoya en la canción para edificar un relato sonoro fascinante y arrojarse en aguas tan revueltas como redentoras.

Es que el río nunca es el mismo dos veces. Y después de ahogarse y emerger, el corazón tampoco. Esta vez, parece, es mucho más fuerte.

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Desaria: “Lavar el corazón” es mi primer disco como solista después de haber tenido un recorrido de 10 años tocando en bandas. Para mí todo este proceso implicó desdibujar cualquier preconcepto que tenía sobre lo que debía hacer desde la música, y dejarme llevar exclusivamente por el deseo y las ganas del momento. Son 9 canciones que están cargadas de finales, cierres y duelos, pero a su vez las envuelve una energía movilizante impulsada por la resiliencia, y la afirmación de querer estar viva.

Rec ª

Es un disco que llevó casi 4 años en terminarse desde que empecé a componerlo hasta alcanzar el resultado final. Al principio estuve muy influenciada por Black Stones, una banda punk ficticia del anime Nana, por lo que todas las canciones empezaron a armarse desde guitarras con mucha distorsión. Una vez terminé las maquetas, a fines de 2022, me junté con Juan Baro y le propuse producir el disco. Me dijo que sí, pero con la condición de sumar a Franco Armisen para poder darle un trabajo más delicado a las guitarras. Empezamos con la produ e inevitablemente los temas viraron hacia algo más pop, acorde a la impronta de ambos. Grabamos guitarras y algunas voces en mi estudio, mientras que los sintes y el resto de las voces se grabaron en los estudios Palace y Fantasy. Fue mezclado ahí también, por Baro y Fran, durante la primera mitad de 2025, para luego ser masterizado por Maximiliano Forestieri, en Matriz Estudio”.

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Con respecto a Fus Delei mantiene el pulso pop y las guitarras en plan hard rock de Dímelo, pero en este disco están mucho más presentes y son parte fundamental de la identidad del proyecto. También es el primer disco que termino y me gusta al 100%, no le cambiaría nada. A diferencia de discos anteriores donde participé, esta vez pude dedicarle todo el tiempo posible a la producción de los temas, así como al proceso de mezcla y master del mismo. Esa fue la idea desde un principio, no tener ningún apuro para hacerlo y estar de acuerdo con cada decisión que se tome”.

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Hace poco tuve un sueño donde en una disquería había unas postales hechas a partir del arte de tapa de “Lavar el corazón”, pero como si estuviera remixeado. A los días, Cande, la baterista de la banda que armé para tocarlo en vivo, me preguntó si había pensado en hacer un disco de remixes del mismo. Podría tomarlo como un próximo paso a seguir, pero mientras tanto estoy enfocada en perfeccionar el show del vivo, para el año que viene hacer la presentación oficial del disco. También hay varios temas que quedaron fuera de la selección final, por lo que me gustaría revisarlos para futuros lanzamientos”.

Pause ||

Escuché mucho las mezclas del disco estando sumergida en la bañera. También me gusta mucho cómo les queda a las canciones el calor de los días soleados de primavera, por eso me pareció acorde que salgan en este momento”

Lado B

“No mucho más. Me gustaría que los 25:52 minutos que dura el disco sirvan de refugio para quien esté atravesando situaciones similares a las que se cuentan en las letras, así como a mí me acompañaron en su momento”.