Por Miguel Croceri (*)
“La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes, por ser parte integrante del territorio nacional. – La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo irrenunciable del pueblo argentino”.
Estos conceptos son textuales de la Constitución Nacional. En las “Disposiciones transitorias” que la misma contiene al final de su articulado, la primera de ellas manifiesta exactamente lo que aquí se transcribe.
Una parte del territorio argentino, conformado por las islas del Atlántico Sur y las aguas adyacentes, está sometido a usurpación extranjera desde hace casi dos siglos -estrictamente son 193 años-, a partir del 3 de enero de 1833.
Y el jueves pasado, 2 de abril, se cumplieron 44 años del comienzo de la guerra desatada en 1982 por la dictadura genocida, que mediante esa maniobra pretendió perpetuarse en el poder frente a un contexto político en el cual crecían las protestas populares, las huelgas y la movilización sindical; el valiente y heroico movimiento de Derechos Humanos rompía el muro de ocultamiento y lograba denunciar, especialmente a nivel internacional, que 30.000 personas habían sido detenidas y desaparecidas por el Estado terrorista; y los partidos políticos -que estaban prohibidos, aunque a la vez algunas de sus dirigencias tenían trato amable con el gobierno criminal- trataban de reorganizarse.
Pasado el tiempo, en el presente 2026 nuestro país sufre una completa devastación material y espiritual en la vida de la gran mayoría de las familias. Ese sufrimiento social es el resultado de un gobierno y de un régimen político y corporativo cuyo propósito es implantar un tipo de capitalismo salvaje cruel y violento, que Javier Milei denomina “capitalismo de libre empresa”.
Como parte de ese plan, sostenido política y financieramente por el gobierno de Estados Unidos y por el Fondo Monetario Internacional (FMI) -como principales, aunque no únicos, poderes extranjeros-, el gobierno lleva a cabo en el Atlántico Sur la política conveniente para Gran Bretaña y demás potencias del Occidente global.
Esto es: que en la zona ocupada por la potencia colonial se puedan hacer prósperos negocios y explotar los recursos naturales, y que no exista una estrategia diplomática nacional para -algún día- discutir la soberanía.
Unas palabras por obligación
En el acto oficial del jueves, Día de Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, Milei cumplió con la formalidad de hacer una mención retórica al tema de fondo. Dijo que la situación en las islas “continúa siendo para las Naciones Unidas una disputa de soberanía que debe resolverse en un diálogo maduro y sincero con el Reino Unido. Los respaldos reafirman la legitimidad de nuestra posición y acompañan en reclamo de la Argentina para una solución pacífica”.
Fueron solo palabras por obligación. Sin la más mínima convicción con un sentido -al menos mínimamente- nacional. Frases hechas, alejadas de la acción gubernativa de todos los días. Y también alejadas de su verdadero pensamiento -ideológicamente anti-patriótico y moralmente repugnante-, reflejado en su “admiración” hacia Margaret Tatcher porque “hizo bien su trabajo” en la guerra que ella misma encabezó contra Argentina. (Declaraciones de hace dos años a la cadena británica BBC, destacadas en una crónica del sitio web de TN.Nota del 06/05/24).
En otra parte del discurso del reciente 2 de abril, se ocupó de adular a los militares. Dijo que “no hay mayor expresión que represente nuestros valores que las fuerzas armadas, institución injustamente vilipendiada en el pasado”. Otra forma de justificar los crímenes de la dictadura.
También anunció que va a destinar el 10 % de los ingresos por privatización de empresas públicas para comprar armamento. Esto ayuda a comprender que en realidad Milei no busca “destruir el Estado”, como él se ufana, sino garantizar negocios privados y reforzar a los poderes corporativos tanto empresariales como estatales, para que todos se muevan en beneficio de las oligarquías locales, el capitalismo trasnacional y el dominio estadounidense sobre nuestra Nación y toda América Latina.
Lo que sí está destruyendo el actual gobernante es la fortaleza económia e institucional de los poderes públicos democráticos, de modo tal que resulten impotentes e inútiles para defender los intereses generales de Argentina, el bien común de la población, los recursos naturales del país y las potencialidades para el desarrollo nacional.
(Incluso el diario derechista La Nación, en su crónica por la ceremonia del jueves, hizo una sobria pero nítida crítica a la política oficial frente a la usurpación territorial inglesa. Publicó que “en su tercer año consecutivo al frente del acto del 2 de abril, Milei renovó el reclamo de soberanía sobre las islas, mientras intenta sostener un vínculo comercial y política con Gran Bretaña. Durante su gobierno la relación dio pasos hacia la distension, aunque sin avances en un punto central: el reclamo diplomático argentino para recuperar las Malvinas”. Nota del 02/04/26).
Atentados y versiones
Casi cuatro décadas y media después de la aventura dictatorial en el archipiélago austral usurpado por los ingleses, ahora Milei hace todo lo posible para que Argentina entre de nuevo en una guerra. Esta vez como parte del bando agresor integrado por EEUU e Israel, los cuales a partir del 28 de febrero atacaron a la República Islámica de Irán y desataron una conflagración que se extiende a varias naciones y territorios de Asia Occidental (en la región geopolítica habitualmente llamada “Medio Oriente”).
La decisión del desquiciado mandatario argentino, quien sigue la estrategia de terrorismo imperial y genocida encabezada por sus jefes político-ideológicos Donald Trump y Benjamin Netanyahu, transcurre ante la pasividad absoluta tanto del Congreso Nacional como de las dirigencias democráticas y populares, y asimismo de los gobiernos provinciales y el conjunto de los poderes públicos, e incluso de los medios y plataformas de comunicación que son opositores al gobierno mileísta.
Como consecuencia de esta total defección de las instituciones y organizaciones que deberían orientar, informar, explicar, esclarecer, conducir y movilizar a las bases sociales, nuestro país enfrenta los peligros de una guerra internacional sin que haya siquiera una conciencia en la sociedad acerca de lo que ello significa.
En el último día de marzo el gobierno dio un paso más para involucrar a la Nación en la confienda bélica: declaró como “organización terrorista” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) iraní. El pretexto es que tanto el atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires (el 17 de marzo de 1992) como el perpetrado posteriormente contra la mutual israelita AMIA (el 18 de julio de 1994), “fueron planificados, financiados y ejecutados con participación directa del régimen iraní y de operativos de la Guardia Revolucionaria”. (Declaración formal de la Oficina del Presidente de Argentina, comunicado oficial del 31/03/26).
En 2004, diez años después del segundo ataque terrorista en la capital de nuestro país, el diaro Página 12 publicó información basada en documentos secretos de la Cancillería, a los que tuvo acceso el periodista Horacio Verbitsky.
Decía el texto de Verbitsky hace más de dos décadas: “A las pocas horas de producido el atentado contra la AMIA, el gobierno del primer ministro israelí Yitzhak Rabin propuso al gobierno argentino de Carlos Menem coordinar una interpretación unificada de lo sucedido, que conviniera a los intereses políticos de ambas administraciones. Así se desprende de un cable (es decir una comunicación diplomática confidencial) emitido por el embajador argentino en Israel, José María Valentín Otegui, a las 2.50 horas del 19 de julio de 1994. El atentado, que costó la vida a 85 personas y heridas a 300, había tenido lugar a las 9.53 del 18 de julio (el día anterior). De ese modo, ambos gobiernos condicionaron la investigación desde el primer momento, con el acento puesto en las respectivas ventajas políticas que cada uno pudiera obtener, y sin mayor interés por el descubrimiento de la verdad y el castigo a los responsables”. (Publicado en Página 12 cuando se cumplían diez años del ataque terrorista. Nota del 18/07/2004).
La versión de que el atentado contra la AMIA fue cometido por terroristas iraníes, resultó finalmente adoptada y sostenida por el fiscal Alberto Nisman, y a su vez convertida en hipótesis oficial de la investigación por el juez Rodolfo Canicoba Corral. Este último, como parte de la causa, en 2006 pdió la captura internacional de altos funcionarios iraníes.
Nisman, antes de emitir sus dictámenes, los consultaba con la embajada de EEUU en Buenos Aries. Así surge de comunicaciones secretas que serían obtenidas años más tarde por la plataforma especializada en filtraciones informativas WikiLeaks, dirigida por Julian Assange. El material referido a Argentina, a su vez, fue recopilado por el periodista Santiago O’ Donnell, quien elaboró dos libros con tales revelaciones. (Se puede ver aquí abajo una foto -no profesional- del libro en papel “Politi-Leaks”, publicado en 2014. Es un recorte de la página 260).

Guardia Revolucionaria Islámica de Irán
La reciente decisión de Milei en cuanto a declarar como “organización terrorista” al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica iraní, fue celebrada y felicitada por los gobiernos de Estados Unidos e Israel, y al mismo tiempo condenada por las autoridades de Irán.
La administración norteamericana lo hizo mediante una declaración de la Oficina de Contraterrorismo del Departamento de Estado. Dicho “departamento” equivale allá a un ministerio de relaciones exteriores, o cancillería. (Información del portal Ámbito, nota del 03/04/26). A su vez, el Ejecutivo israelí se expresó a través del propio ministro de Exteriores, Gideon Saar. (Publicado en Clarín, nota del 01/04/26).
Desde Teherán, la cancillería difundió un rotundo comunicado oficial. Anuncia que “el ministerio de Relaciones Exteriores de la República Islámica de Irán condena enérgica y categóricamente la acción ilegal e improcedente del Gobierno de Argentina”. Después denuncia que es una decisión tomada “bajo la influencia” de EEUU e Israel, en el contexto de la “agresión militar” de estos dos últimos contra el país persa.
El comunicado afirma que el presidente Milei y el canciller Pablo Quirno se han convertido en “partícipes” de los crímenes estadounidense-israelíes, lo cual implica una posible “responsabilidad internacional” para Argentina. También califica a la posición del gobierno mileísta como un “grave error de cálculo” y una “ofensa” al pueblo iraní. (La declaración fue comentada en el portal Perfil por la periodista Cecilia Degl’ Innocenti, quien es politóloga y licenciada en Relaciones Internacionales. Nota del 01/04/26).
(Para obtener información acerca de “qué es la Guardia Revolucionaria Islámica” de Irán, se pueden ver/escuchar reportes especiales sobre el tema elaborados por Canal Red, una plataforma de periodismo contra-hegemónico con sede en España y que también realiza emisiones desde México. En su cuenta de Instagram ofrece la síntesis de un trabajo presentado, mediante un video de un minuto y medio, por la periodista española Irene Zugasti. Posteo del 01/04/26. A su vez, en Youtube está accesible el trabajo audiovisual completo, que dura 42 minutos y fue difundido en el programa La Base, de Canal Red. Informe publicado el 01/04/26).
El 2 de abril
En Argentina, el temario informativo de las pantallas televisivas, las redes, los portales de noticias, las radios, las plataformas digitales dedicadas al periodismo y al info-entretenimiento, etcétera, están dedicados a una diversidad de temas de mayor o menor importancia, pero casi siempre ajenos a problemas graves del mundo y -más absurdo aún- del propio país.
Porque Milei está resuelto a involucrar a nuestra Nación en la guerra que empezó en Asia Occidental, y prácticamente no pasa un día sin que tome alguna decisión de hostigamiento retórico, diplomático y de posicionamiento internacional contra Irán.
Apenas después de la gravísima medida referida al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, declaró “persona non grata” y expulsó del país al más alto representante oficial iraní en Argentina, Mohsen Soltani Tehrani. El funcionario ejercía con rango de “encargado de negocios”, que es el segundo puesto en la jerarquía diplomática cuando -como en este caso- no hay un embajador en funciones. (Puedan verse detalles en un despacho de la agencia de noticias alemana DW, “Deustche Welle. Nota del 02/04/26).
El nuevo ataque político y propagandístico contra la nación persa se hizo público el pasado jueves, 2 de abril. Justo cuando se cumplía un nuevo aniversario del comienzo de la guerra de Malvinas, en 1982, por decisión de la dictadura genocida.
(*) Publicado en www.vaconfirma.com.ar
