Consumo deprimido: las ventas minoristas no repuntan y se restringen a lo urgente

Las ventas pyme mostraron un retroceso del 1,2% en septiembre y acumulan una retracción del 2,1% en lo que va del año, según el último informe de la CAME. El impacto del ajuste en los salarios limita las compras a la reposición indispensable y paraliza las decisiones de inversión en más del 55% de los comercios.

El impacto de las políticas económicas del gobierno de Javier Milei sigue golpeando de lleno a las familias. En un contexto de paritarias a la baja, destrucción del empleo formal y cierre de fábricas, el consumo en la calle no levanta cabeza. Según el último informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron una caída del 1,2% en el mes de septiembre respecto de agosto. Con este retroceso, la retracción acumulada en lo que va del año ya alcanza el 2,1%.

Si bien el índice general mostró una marginal suba real del 0,3% en la comparación interanual, la realidad de los mostradores muestra un escenario de estricta supervivencia frente a la pérdida del poder adquisitivo. El dato más alarmante se dio en el rubro de Alimentos y bebidas, que registró una dura caída interanual del 3,1%.

Los argentinos apenas logran cubrir sus necesidades elementales. En el sector alimenticio, la demanda comercial quedó concentrada en la reposición diaria y de urgencia, evidenciándose una marcada preferencia por segundas marcas y presentaciones fraccionadas. El ajuste es tal que en las carnicerías se acentuó la sustitución de cortes vacunos por alternativas avícolas. Además, las compras se orientaron de manera prioritaria hacia artículos de primera necesidad, explicó la CAME.

“El desempeño minorista de septiembre reflejó una demanda orientada estrictamente a la reposición indispensable, en un contexto de presupuestos familiares restringidos y menor tracción tras las fechas comerciales del mes de agosto”, indicó la entidad empresaria. 

“Las decisiones de compra se caracterizaron por una marcada fragmentación, compras por necesidad inmediata, el reemplazo por segundas marcas o líneas económicas, y la postergación de bienes de mayor porte como amoblamientos, obras de construcción integral o conjuntos completos de indumentaria”, añadió.

Los comercios operaron con márgenes bajo presión frente a las modificaciones en costos de reposición, la competencia de canales mayoristas y el comercio informal o importado. En los casos de Textil e indumentaria y de Calzado y marroquinería, los comerciantes consultados incluso manifestaron que tuvieron rentabilidad negativa a cambio de obtener mayor liquidez financiera.

En esta lógica de consumo deprimido, donde se recorta todo gasto no esencial, se repite incluso al observar el comportamiento de los rubros que mostraron variaciones positivas:

  • – En el sector de Farmacia, que marcó un aumento interanual del 1,5%, los clientes priorizaron la compra de fármacos indispensables por sobre los artículos de venta libre.
  • – La operatoria diaria en las farmacias se concentró en compras puntuales orientadas a la urgencia.
  • – En el rubro de Textil e indumentaria, que registró una suba del 5% interanual, la demanda priorizó la adquisición de piezas básicas individuales.
  • – Las familias terminaron relegando la compra de conjuntos y la renovación integral de temporada para el grupo familiar.
  • – En Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, el crecimiento del 3,3% interanual estuvo impulsado únicamente por arreglos de urgencia y mantenimiento.
  • – Por el contrario, los materiales pesados y las compras destinadas a obras nuevas continuaron frenadas.
  • – En el sector de Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, se experimentó un descenso interanual del 3,4%.
  • – Allí, los consumidores debieron priorizar renovaciones puntuales de bajo costo, mientras que el mobiliario de gran porte registró un ritmo pausado con reiteradas postergaciones.

En este marco, la combinación de costos fijos elevados, rotación ajustada y ventas atomizadas condiciona el horizonte del comercio minorista. Frente a la falta de señales de recuperación en los salarios reales y la ausencia de financiamiento accesible, el empresariado pyme opta por la cautela: más del 55% no prevé realizar desembolsos de capital y la mitad de los locales relevados admite que su nivel de actividad no experimentó variaciones respecto del año pasado.

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