Netflix y la Academia de Cine impulsan nuevos proyectos mientras el financiamiento público se retrae
La Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina y el Fondo Netflix pusieron en marcha el Laboratorio IMPULSAR, una iniciativa federal destinada a acompañar a nuevas generaciones de realizadores y productores en el desarrollo de proyectos audiovisuales. La primera edición recibió 125 postulaciones y seleccionó 14 propuestas: siete largometrajes y siete series de ficción.
El programa está pensado para proyectos que todavía se encuentran en etapa de desarrollo. Los equipos seleccionados reciben tutorías y capacitaciones en áreas como dirección, producción, fotografía, montaje, sonido y música, además de herramientas vinculadas con la carpeta de proyecto, el pitch y el denominado «empaquetamiento». También cuentan con apoyo económico para realizar un teaser profesional y con una instancia presencial en Buenos Aires para presentar sus proyectos ante productoras, distribuidoras, plataformas y otros actores de la industria.
El proyecto resulta particularmente significativo por el momento que atraviesa el cine argentino. Es desfinanciamiento premeditado como bandera del oficialismo hostiga una industria nacional cuyo valor-de prestigio en todo el mundo- no solo es simbólico sino que impacta en la economía general. ¿Datos u opiniones?
Un estudio elaborado a fines de 2023 por el Observatorio Audiovisual del INCAA ajunto con el área de Modelos Económicos de Simulación del IIEP-UBA señalaba que el sector audiovisual generaba unos 94.000 puestos de trabajo directos. Si se incorporan los empleos indirectos e inducidos, la cifra asciende a 634.465 puestos. El efecto no queda limitado a quienes trabajan delante o detrás de una cámara. El estudio del INCAA calcula que por cada peso que deja de gastarse a través del Fondo de Fomento Cinematográfico se pierden $5,40 de producción bruta en el conjunto de la economía. En el escenario analizado de prescindir de ese fondo, además, se proyectaba la pérdida de 5.689 puestos de trabajo, de los cuales alrededor del 60% correspondería a actividades ajenas al propio sector audiovisual. Son datos que permiten entender por qué el debate sobre el financiamiento cinematográfico excede la discusión estrictamente cultural.
En 2025 el gasto destinado al fomento de la producción cinematográfica cayó un 81,8% en términos reales respecto de 2023. El gasto total ejecutado por el INCAA también se redujo: 49,1% real en 2024 y otro 28,7% en 2025 respecto del año anterior. Para 2026, aun contemplando el aumento presupuestario previsto frente a 2025, el nivel proyectado permanecería 50,2% por debajo del ejecutado en 2023 en términos reales.
El impacto que no se ve…o sí
En ese escenario, Impulsar no aparece simplemente como un concurso para descubrir nuevos directores. Netflix es simultáneamente un actor empresarial con intereses concretos en el mercado audiovisual argentino y una fuente de financiamiento y capacitación en un momento de retracción de las políticas públicas. ¿Hay algo malo en ello? No esencialmente…o sí.
Además del capital privado, Netflix representa un sistema de producción estandarizado que responde-naturalmente- a una visión mercantil del cine. Y no es un problema que exista, sino que desaparezcan no solo otras narrativas sino otros modos de producción. Desde las estructuras de guión, los encuadres, los cliff- hangers, los tratamientos de arte y las temáticas en sí, las plataformas fundan sus contenidos en métricas y fórmulas. Es decir que no solo se monopoliza la industria sino el discurso. Lo que ha hecho fuerte al cine argentino ha sido la pluralidad de propuestas y también de estrategias de realización, que forman y fortalecen la variedad de recursos que tanto buscan las plataformas.
Pero si el Estado desfinancia y la economía en general cae en picada, no solo peligra una industria sino también una escuela o tradición. Mercado no es lo mismo que industria. Y al igual que un contenido de Netflix, ya sabemos más o menos cómo va a terminar la película.
