Tras el parate de la feria judicial, el juicio oral por el crimen de Johana Ramallo se reanudó este miércoles con una audiencia atravesada por un planteo central de la querella: el pedido para que vuelva a declarar Marta Ramallo, madre de la joven desaparecida en julio de 2017, quien ya había prestado declaración durante la segunda audiencia del debate. La jornada se desarrolló con jueces e imputados conectados de manera telemática y contó además con la declaración de un testigo.

La audiencia marcó además el debut de los abogados defensores Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, quienes, al tomar la palabra, solicitaron el acceso a la totalidad de la documentación de la causa, la presencialidad de los testigos y la posibilidad de una nueva declaración de Marta Ramallo.

Al fundamentar el pedido, Fernández Camillo sostuvo que en el juicio “se está discutiendo qué pasaba y no qué pasó” con Johana, y remarcó que el proceso judicial llegó a esta instancia “justamente por la lucha de Marta”. En ese sentido, señaló que “en ese transcurrir que lleva casi una década ella vivió una serie de cuestiones” que podrían aportar al debate y tener un carácter “reparatorio” para la víctima.

Ante este planteo, los abogados de los imputados rechazaron de lleno la solicitud al considerar que una nueva exposición podría verse afectada por las declaraciones previas realizadas durante la etapa de instrucción y en el propio juicio. Argumentaron que la petición ya había sido tratada y que resultaba improcedente desde el punto de vista procesal.

En este marco, Fernández Camillo propuso que, en caso de habilitarse una nueva declaración de Marta Ramallo, no sea de manera libre sino mediante un interrogatorio, con el objetivo de evitar posibles afectaciones al derecho de defensa.

El tribunal informó que analizará los planteos de las partes y dará a conocer su decisión en una próxima resolución.

La declaración de un único testigo

Luego de los planteos iniciales declaró un solo testigo, quien se desempeñaba como playero en la estación de servicio de la zona donde Johana fue vista por última vez. El hombre relató que la vio días antes subirse a un vehículo conducido por un hombre de entre 40 y 50 años. En un primer momento dijo no recordar mayores detalles del auto ni de la patente, y describió al conductor como “pelado” y de contextura “más bien morrudita”.

Tras la lectura de una declaración previa prestada en diciembre de 2017, el testigo pudo refrescar su memoria y recordó que se trataba de “una camioneta Cross blanca con gris”, que Johana “se subió del lado del acompañante” y que, antes de retirarse, “se dieron un beso”. “Lo dije en ese momento porque lo vi, pero ahora realmente no recordaba esa parte”, explicó.

Consultado sobre el estado de la joven, afirmó que nunca la vio bajo los efectos de sustancias. “Las veces que la vi, la veía bien, no se veía deteriorada ni nada por el estilo”, declaró.

Durante su testimonio, también describió la denominada zona roja como un lugar donde eran habituales la prostitución y la venta de drogas, y sostuvo que estas situaciones ocurrían “por delante de todos y nadie hacía nada”.

Próxima audiencia

Finalizada la audiencia, el tribunal resolvió que algunos testigos deberán declarar de manera presencial en el próximo encuentro, mientras que otros no pudieron ser convocados por no responder a los llamados.

La próxima audiencia del juicio fue fijada para el 6 de marzo a las 9.30, instancia en la que podría resolverse el pedido para que declare Marta Ramallo.