Mientras la salida de Marco Lavagna y la postergación de los nuevos parametros de inflación quedó pausada por parte del Gobierno nacional, una agencia privada dio a conocer una importante suba semanal en los alimentos y bebidas, que registraron el mayor incremento desde marzo de 2024.

Según la consultora LCG, que mide semanalmente los precios en alimentos y bebidas, la primera semana de febrero se registró un alza del 2, 5%, siendo el incremento más importante del último año y el segundo de la gestión de Javier Milei, luego de la devaluación de marzo de 2024 cuando se registro un 3, 3%.

El relevamiento indicó que la suba estuvo impulsada principalmente por fuertes aumentos en bebidas e infusiones para el consumo en el hogar, con incrementos superiores al 7%, y por los productos de panificación, cereales y pastas, que registraron alzas cercanas al 6% en apenas siete días. Otros rubros, como las frutas o aceites, mostraron variaciones positivas, pero no lograron compensar el avance general de los precios.

Estos numeros no son buenas noticias para el Gobierno nacional, que se encuentra en plena polemica por la publicación de datos del Indice de Precios al Consumidor (IPC). La fecha estipulada para la publicación del IPC era 10 de febrero, pero el Ministro de Hacienda, Luis Caputo, tras la salida de Lavagna como director del organismo, no dio certezas de cuando será ahora.

Para esta medición, el INDEC que venía siendo cuestionado por las metodologia implementada, iba a utilizar ponderaciones más actualizadas, basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo), que reflejan más adecuadamente los patrones reales de gasto de los hogares. En este marco, se incorporaría la categoria Seguros y servicios financieros, mientras que los servicios se ponderarian dentro de la canasta familiar.

Sin embargo, el Gobierno anunció, tras la renuncia de Lavagna, que volvería a utilizar los parametros habituales. El vocero fue Caputo. “Vamos a mantenerlo hasta que el proceso de desinflación esté consolidado. Por ahora sigue como está”, sostuvo. “Con el Presidente siempre tuvimos la visión que había que implementar un cambio una vez que el proceso de desinflación estuviera totalmente consolidado. En mayo, cuando estábamos 1,5%, podíamos pensar que en enero íbamos a estar mejor, pero el ataque político del año pasado tuvo implicancia en el nivel de crecimiento, en el riesgo país y en la inflación. Al colapsar la demanda de dinero, la inflación pegó un escalón para arriba y no podíamos cambiarlo en el momento en el que estamos haciendo todo el trabajo para que la inflación caiga”, detalló.