Este lunes, a la Argentina se le vencen u$s 870 millones en concepto de pago de intereses de la millonaria deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En este marco, el Gobierno de Javier Milei recurrió a una ingeniería contable para cumplir con el organismo financiero, que consistió una vez más en recibir ayuda de la gestión de Scott Bessent, secretario del Tesoro de los Estados Unidos, para obtener los Derechos Especiales de Giro (DEG) necesarios.

Desde el Palacio de Hacienda, el ministro Luis Caputo se vio obligado a salir rápidamente a intentar bajarle el tono a la operación. En declaraciones radiales, el funcionario negó que se trate de un nuevo préstamo y definió el movimiento como una «compra directa» de activos. Según el funcionario, Argentina entregó dólares para comprar los DEG que posee Estados Unidos, ya que el FMI solo acepta pagos en su propia unidad de cuenta.

A diferencia de otros acuerdos bilaterales, la letra chica de estas transacciones con el Tesoro norteamericano permanece bajo siete llaves. La falta de transparencia sobre si existen garantías adicionales o compromisos geopolíticos subyacentes alimenta las críticas de la oposición y de diversos analistas económicos, quienes advierten sobre un esquema de «deuda para pagar deuda».

Llegan millones desde Estados Unidos para pagarle al FMI, no para desarrollar el país. El resultado es un estado de fragilidad y sumisión que avergüenza”, cuestionó el diputado Carlos Castagneto (UxP).

La opacidad es el denominador común en estas operaciones del Gobierno. Sucedió previamente con el swap de u$s 2.500 millones provenientes de Estados Unidos, del cual se desconocen los costos financieros reales. Ese compromiso fue saldado a fines de año con fondos provenientes de otro préstamo internacional, en una dinámica de «calesita de deuda» de la que el Ejecutivo no ha rendido cuentas oficiales.

Mientras Caputo insiste en que las empresas «cierran y abren» como parte de una dinámica normal y agita el fantasma del «riesgo político» para justificar la incertidumbre, los números muestran un escenario más rígido: el esquema económico actual depende, cada vez más, de la voluntad política de Washington para evitar un incumplimiento con el organismo multilateral.

El pago de intereses de esta semana sucede en los días previos a la segunda revisión del programa con el FMI por u$s20.000 millones, que el gobierno de Milei firmó en abril de 2025. En ese contexto, se espera la llegada de una misión técnica del organismo este mes para realizar la evaluación de cumplimiento de las metas.