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Mainstreaming | Encanto bajo el océano…

El streaming de la semana no incluyó influencers ni celebridades...

¿Olga? ¿Luzu? ¿Vorterix? No…Si hubo un evento que cautivó a los espectadores del streaming y las plataformas esta semana, no fue una entrevista a Lali, un debate sobre red flags ni un top 5 de canciones para limpiar la casa. Fue algo mucho más… profundo. Literalmente.

Desde 200 kilómetros mar adentro de Mar del Plata y a casi 4.000 metros de profundidad, la expedición Talud Continental IV logró algo insólito: convertir una transmisión científica en uno de los streamings más celebrados, comentados y compartidos de la semana. Sí, ciencia pura, sin efectos especiales ni micrófonos Shure.

La señal en vivo del Schmidt Ocean Institute mostrando a SuBastian, un vehículo operado remotamente, recorriendo uno de los cañones submarinos más grandes del mundo. Criaturas rarísimas, corales luminosos, crustáceos con aspecto prehistórico… y al mismo tiempo, en pantalla, los científicos del CONICET comentaban en tiempo real. Algunos en inglés, otros en español, pero siempre con entusiasmo contagioso.

Y en el chat, la magia: gente proponiendo nombres para las criaturas, docentes transmitiendo la experiencia a sus aulas, influencers sorprendidos y miles de curiosos que no sabían que necesitaban ver esto… hasta que lo vieron.

El evento no sólo reunió a más de 50.000 personas en YouTube, sino que se coló en el ranking de tendencias de X (ex Twitter) con hashtags como #FondoDelMar, #ConicetEnVivo y #ExpediciónTalud. A medida que el ROV descendía, subían los comentarios, memes, capturas y teorías. Se habló de tentáculos, de medusas alienígenas, de qué pasaría si el fondo del mar tuviera su propio reality. Pero en el fondo, de lo que se hablaba era de curiosidad, conocimiento compartido y asombro colectivo.

En tiempos de fórmulas repetidas, de influencers en loop y de métricas dictando la creatividad, la ciencia entró al juego con una propuesta distinta. Sin gritos, sin marketing, sin trending audio. Sólo con una señal, un equipo de investigadores argentinos y una convicción: que el público también está preparado para experiencias que escapen a lo predecible.

Todo esto mientras el CONICET —institución clave de este hallazgo— sufre recortes, ataques y desfinanciamiento por parte del gobierno de Javier Milei. Pero esta semana, al menos por un rato, la profundidad no vino del rating, sino del océano. Y la sorpresa, del conocimiento.