La jornada del Día Internacional de la Mujer Trabajadora no fue un 8M más. Se trató de una jornada marcada por un paro de mujeres que garantizó la masividad de la convocatoria y de rechazo al ajuste de la gestión de Javier Milei que afecta a las políticas de prevención de la violencia de género. La movilización central comenzó a gestarse en las inmediaciones del Congreso de la Nación, donde las columnas de las centrales obreras, movimientos sociales y agrupaciones feministas se concentraron para manifestar su rechazo absoluto al desmantelamiento de las políticas públicas y al avance de los discursos de odio promovidos desde la Casa Rosada.

Antes de la concentración en el Congreso, nutridas columnas comenzaron la movilización en el barrio de Constitución, en la calle San José 1111 frente al departamento donde la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cumple con la prisión domiciliaria. Bajo una bandera con el mensaje «Trabajadoras somos todas. Todas somos Cristina», la militancia acompañó a la conductora, quien cerca de las 16:00 horas salió al balcón para saludar. Se trató del primer 8M con Cristina proscripta.

Desde el Congreso, donde partió el grueso de la movilización, la marea avanzó por la avenida hacia la Plaza de Mayo con cánticos contra el ajuste y la exigencia de medidas urgentes frente a las desigualdades y la violencia de género.

La situación social que motivó la marcha quedó reflejada en las cifras que circularon durante la jornada. Desde el Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires indicaron que la informalidad laboral afecta al 38% de las mujeres, superando la media masculina, y que la brecha de ingresos se mantiene en un 27%. Además, se destacó que en el decil de menores ingresos de la población, el 64% son mujeres.

A la asfixia económica se le sumó el drama de la violencia machista, que no da tregua. Raquel Vivanco, del observatorio Ahora que sí nos ven, informó que en lo que va del año ya se registraron 43 muertes violentas, lo que representa un femicidio cada 34 horas. En ese sentido, las organizaciones denunciaron la falta de inversión en prevención y el cierre de programas de sensibilización por parte del Gobierno Nacional que deja a las mujeres y disidencias en una situación de vulnerabilidad extrema.

La movilización culminó entrada la noche en una Plaza de Mayo colmada, donde se dio lectura a un documento de unidad. Allí ratificaron que la lucha feminista es indisociable de la lucha por la justicia social y la soberanía política, cerrando una jornada que dejó en claro que, pese a los intentos de disciplinamiento judicial y económico, la organización popular permanece de pie y en la calle.

La marcha en La Plata

En la capital provincial, la movilización recorrió los puntos neurálgicos de la ciudad. Convocada por la Multisectorial de mujeres, trans, travestis, lesbianas y bisexuales de La Plata, Berisso y Ensenada, la marcha partió desde Plaza Moreno con fuertes consignas contra los femicidios, los crímenes de odio y la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. 

La columna avanzó por la diagonal 74 hasta Plaza Italia, para luego continuar por la emblemática avenida 7 hasta concluir en Plaza San Martín, consolidando un reclamo que unió a toda la región contra la violencia de género y el ajuste.