La Justicia volvió a convocar a declarar en carácter de testigos a las asesoras del diputado nacional de Juntos por el Cambio Gerardo Milman que lo acompañaron en una confitería cercana al Congreso de la Nación en la que un testigo asegura haberlo escuchado conocer con antelación acerca del fallido atentado que se produciría un día después en la puerta de la casa de la vicepresidenta. 

La convocatoria a Carolina Gómez Mónaco e Ivana Bohdziewicz es para este jueves a la mañana y fue dispuesta por el fiscal Carlos Rívolo. 

Las dos mujeres ya declararon en la causa, aunque rápidamente esa línea de investigación fue abandonada por la jueza María Eugenia Capuchetti. Ambas testigos se contradijeron en sus relatos acerca del lugar y su posible presencia en dicha reunión, y no fue hasta que les mostraron las imágenes que comprobaban su presencia en el lugar que admitieron haberse reunido con Milman un día antes del ataque.

En ese restaurante, el testigo Jorge Abello, que además trabaja con el diputado oficialista Marcos Cleri, asegura haber escuchado a Milman comentar entre risas que «cuando la maten yo voy a estar camino a la costa».

El hecho se produjo un día antes del ataque a la vicepresidenta. Después de conocer la noticia, Abello se comunicó con Cleri para contarle lo que había escuchado. 

Este lunes, el diputado del Frente de Todos se presentó en la Justicia y mostró los chats que mantuvo con su colaborador para corroborar el horario de envío y la información que contenían. Abello ya se había presentado en el juzgado para confirmar su relato y la Justicia pudo corroborar su presencia, la de Milman y la de las dos colaboradoras en el lugar indicado por el testigo. 

La querella de Cristina Fernández de Kirchner había cuestionado ante la Cámara Federal porteña la negativa de parte de la jueza de secuestrar los teléfonos de las dos mujeres que acompañaron a Milman. Ese tribunal se expresó la semana pasada a favor de profundizar y agotar todas las instancias de investigación posibles en esa línea teniendo en cuenta la «gravedad institucional» del hecho.