Por R.G.M.

«Yo también tengo mis mambos… ¿quién no?», pregunta Juan Frati. «Re mal» abre con un vocoder distorsionado, antes de que el tono coloquial de su voz le dé un aire hasta urbano a algo que podría ser un hard rock ochentero. Pero en su personal universo, Frati hace que diversos elementos convivan con sentido. Con la guitarra omnipresente, las seis cuerdas sin embargo no se imponen estridentemente. De hecho en «Asfalto» demuestra que la austeridad es un gesto sensible. «No es amor, es agonía» también da espacio a la balada y en «Crucé la línea» demuestra a pura elegancia funky toda su pericia con la eléctrica. ¿Quién va a juntar las copas rotas? es un breve y atractivo trabajo que despierta intriga por ver cuántas líneas puede cruzar con su mambo.

Juan Frati presentará su nuevo álbum a banda completa el próximo 11 de noviembre en Teatro Dynamo (17 N° 1754, esquina 68).

1. ¿Qué es lo que más les gusta de su banda o proyecto?

Lo que más me gusta de mi proyecto solista es que constantemente me está planteando desafíos artísticos que terminan repercutiendo en mi persona y en mi manera de transitar la vida.

Antes de empezar la producción de QVJLCR mi hacer musical pasaba por la guitarra, casi excluyentemente, y mi producción giraba en torno a ella. Juan Frati me permite seguir siendo un cabeza de guitarra, pero me demanda que eso tenga sentido en el marco de la canción, en dónde canto yo y dónde enuncio una letra; algo diferente al plan de guitarrista de banda. Es por esto que mi posicionamiento artístico es otro muy distinto al que venía transitando y eso me genera incomodidad, mucha, pero también me estaría dando una energía que me hacía falta. Pararme en la música desde otro lado me está sirviendo. Y todas estas son fichas que me caen recién ahora, ya que fueron años de esquivar el deseo de producir de la manera en la que lo estoy haciendo. Lo que me generaba bastantes conflictos conmigo mismo [risa].

Retomando la idea del principio, en donde menciono que los desafíos artísticos repercuten en mi persona, creo que el hecho de hacerme cargo de mi producción y mi deseo me está dando la integridad que buscaba. Que aún no logré del todo y quizás nunca lo haga, pero que empezó a asomar. Eso es lo que más me gusta de mi proyecto.

2. Tres discos.

Layla and Other Assorted Love Songs, Derek and the Dominos. Nashville Skyline, Bob Dylan. La lengua popular, Andrés Calamaro.

3. ¿Con qué músico vivo o muerto te gustaría / hubiese gustado tocar?

Me gustaría tocar con Eric Clapton; ser parte de su banda y ver como labura el tipo. Ya está bastante grande, medio para atrás de salud y dentro de la categoría de gente gagá, pero fue un pilar muy importante (hasta fundamental) en mis horas interminables tocando la viola y haciendo música. Le tengo un aprecio muy grande.

4. ¿Lo importante es la canción, el riff, el beat, el sonido?

Hoy en día te digo que lo importante es la canción en su estructura más grande y esencial. Si está hecha desde un instrumento armónico, por ejemplo, pienso que es importante darle la forma desde esa configuración (piano y melodía, guitarra y melodía, etc.) Es decir, laburar el sentido y la unicidad con los menores elementos posibles. Una vez que la melodía, el texto y el sostén armónico «caminan», creo que se genera una resistencia flexible a todo lo que se tenga ganas de probar con ella. Sé que no estoy diciendo nada nuevo y hasta me siento demodé leyéndome [risas] pero se corresponde con la búsqueda musical y de composición en la que estoy metido ahora. 

5. Un verso de canción propia.

«Vamos al río / Es un delirio tan cruel / lo lejos que está el mar».

6. Un verso de canción ajena.

«Lastima, bandoneón, mi corazón / Tu ronca maldición maleva / Tu lágrima de ron me lleva / hasta el hondo bajo fondo / donde el barro se subleva» («La última curda», Cátulo Castillo).

7. ¿Todo vale dentro de una canción?

Sí. En relación a lo que dije anteriormente, cuando la canción en su estructura está firme resiste cualquier cosa.

8. Tres artistas para recomendar.

Carlos Gardel, Rosario Bléfari, Bill Evans, siempre.

9. Tres películas favoritas.

Tacones lejanos, de Almodóvar. The game, no sé ni quién es el director, pero es una en la que actúa Michael Douglas. Hace poco vi en el Select la peli Labyrinth, de Henson, con Bowie haciendo de villano, y me pareció EXCELENTE.

10. ¿Series?

No tengo una relación muy buena con las series. Menos con las que son muy extensas. Pero quedé muy sorprendido con Better Call Saul, la verdad. Aclaro que no soy el típico militante de Breaking Bad y su mundo, pero le agradezco por haberle dado el pie a BCS. Bob Odenkirk es un gigante. 

11. ¿Qué propondrías debatir, implementar, legalizar, impulsar?

Pienso que hace falta mucho debate en torno a los derechos laborales de las y los músicos (trabajadores del arte en general) y a la democratización de los espacios artísticos. Es un debate que por suerte existe en asociaciones de músicos/as independientes, por ejemplo, pero que aún no escaló (a mi entender) a un estrato más abarcativo de la sociedad, para así combatir el tan antiguo e instalado discurso que no entiende a la música como un trabajo y como un campo de conocimiento. Creo que hacen falta políticas de Estado que rompan un poco con el individualismo que existe en el circuito musical, por un lado, y por otro un accionar más comunitario en las y los trabajadores del arte que parece que últimamente se pisan la cabeza entre sí. La relación de dependencia que existe, desgraciadamente, entre arte y redes sociales no ayuda para nada a construir espacios respetuosos de la integridad laboral de las y los músicos.

12. Referente político actual o histórico.

Perón, sin dudas.

13. Argentina 2022.

Yo lo vengo viendo como un año en donde una gran nube liberal va extendiéndose cada vez más y eso me genera un poco de temor. Sobre todo porque veo a gente re joven replicando discursos muy muy terribles; «de odio», como tanto se usa hoy en día. Fuertes reivindicaciones a épocas jodidas del país, a los milicos y también al neoliberalismo económico que tanto daño nos causó y nos sigue causando hasta el día de hoy. Lo peor es que la mayoría de estos discursos parecen haberse alivianado y es eso lo que me preocupa: naturalizar a dirigentes políticos diciendo barbaridades sin ningún tipo de reparo y siendo compartidos en Twitter y todas las redes, básicamente. Hay una cuestión del consumo irónico que creo que nos está haciendo daño también. 

Por otro lado, aunque íntimamente relacionado, la mediatización de la política no está ayudando para nada. El hecho de que personajes que viven y subsisten gracias al «shock» virtual (cómo Milei, Granata, Tetaz, por ejemplo) estén interviniendo en cargos públicos o en partidos políticos me parece muy peligroso.

También hay una inflación impresionante y la situación económica es muy delicada. El pueblo no lo soporta más.

14. El futuro.

¿Del país? No muy grato (perdón el pesimismo). El mío, musicalmente hablando, con mucho laburo y barreras que seguir tirando a la mierda.

15. ¿Vinilo, casete, CD, mp3, YouTube, Spotify?

Spotify. No me pone contento para nada, pero ya estoy completamente inmerso en esa dinámica de streaming digital. Tengo lo que busco al toque (aunque no sé si es lo que quiero, ja).

16. Facebook, Instagram, TikTok, otro, ninguno…

Estoy PODRIDO de las redes sociales y últimamente vengo pensando demasiado, a un nivel insano, en la dependencia a ellas que nosotros/as como músicos/as generamos y alimentamos. Lo que trae también una competencia constante y muy cruenta.

Perdón, vengo tirando pálidas hace algunas preguntas. Es que a veces me siento como un nene enojado por tener que estarle encima a Instagram y al teléfono. Lo estoy tratando en terapia.

17. ¿Lenguaje inclusivo?

Me parece genial. Es una reivindicación hacia las mujeres y la comunidad LGBTIQ+ que tenía que darse. Me parece un sinsentido entender al lenguaje como algo estanco. Por el contrario, es una entidad que constantemente está cambiando, y que mejor que lo haga en pos de la inclusión de todas las personas. Además, todo lo que tenga que ver con joder a la RAE me parece perfecto.

Particularmente me cuesta aplicarlo y me hago unas lindas ensaladas. Ya te habrás dado cuenta. Suelo usar el «los» y «las»; soy inclusivo a medio camino. Es algo que quiero rever. 

18. El periodismo.

Algo fundamental en la sociedad e inherente a ella. Admiro a varios/as y lo que me llama la atención, generalmente, es cuando dejan entrever en su labor la autonomía que tienen como persona. No creo en la objetividad de la información y me parece bien cuando un/a periodista se hace cargo de su sistema de valores y creencias y lo sabe hacer parte de su trabajo. No estoy hablando de periodismo independiente versus periodismo «dependiente». A muchos/as de la última categoría ni siquiera los considero periodistas; solo títeres.

En el campo de la entrevista, como es el caso, me aburre muchísimo la pregunta serializada y genérica, no me parece comunicación. Por eso les agradezco mil por este tipo de espacio, que no me es usual y que escapa completamente de lo que me aburre.

19. ¿Lookearse o tocar vestido así nomás?

El lookeo solo por cancherismo me parece medio ridículo y algo que últimamente se erige por sobre la búsqueda artística. No hay propuesta, solo «outfits» re cancheros y deportivos. 

En mi opinión, la cuestión está en la construcción de sentido en general y en el armado de ese espacio ficcional que nos permite el arte. En esto interviene la música, lo performático, lo audiovisual y, sin dudas, la ropa. Por eso creo que si en la propuesta tiene sentido vestirse «así nomás», está perfecto. Pero lo interesante es que eso sea una decisión.

20. El rock.

Algo que poco tiene que ver con lo musical, como muchos y muchas intentan definir. Sigue vivo.

21. ¿Rap o trap?

Trap. El rap me parece fabulosamente poderoso, pero no me gusta, no hay caso.

22. Algo para decir, aunque no lo hayamos preguntado.

Que el 11/11 presento mis canciones y mi faceta solista en el teatro Dynamo de La Plata, y que aguante tocar la viola y hacer música. Hay que hacer música.