La vicepresidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, tuvo su primera actividad pública después del intento de asesinato que sufrió en la entrada de su casa hace dos semanas. En el Senado de la Nación, la exmandataria se reunió con curas villeros, curas en la opción por los pobres, monjas, religiosas y laicas, de quienes recibió muestras de solidaridad y apoyo tras el atentado. 

Según la propia vicepresidenta, su primera actividad pública tenía que ser con ellos porque «siento que estoy viva por Dios y por la Virgen, realmente». «Así que me pareció que si tenía que agradecer a Dios y a la Virgen, tenía que hacerlo rodeado de curas por los pobres, de curas villeros y de hermanas laicas, de hermanas religiosas», señaló. 

En el mensaje compartido con los presentes, entre los que había integrantes del bloque del Frente de Todos, Cristina se refirió al atentado, a la posibilidad de establecer acuerdos políticos y económicos con la oposición, y sostuvo que «tenemos la obligación de retomar un camino que costó mucho en la Argentina». 

«Yo entiendo que recuperar la democracia fue recuperar la vida. Recuperar la vida, la vida y la racionalidad de que podamos discutir en política, peronistas, alfonsinistas, peronistas renovadores, peronistas tradicionales… Lo que fue la democracia a partir del 83, erradicando esa violencia. Y la verdad que lo que pasó el otro día fue algo más, fue una ruptura», consideró. 

En ese sentido, afirmó que es una ruptura «de eso que tenemos que volver a construir urgentemente», y que «esa pasión que todos tenemos porque la gente pueda volver a comer, pueda volver a tener un trabajo, no lo vamos a lograr hablando únicamente entre los que pensamos de una manera». En este punto, recordó su encuentro semanas atrás con Carlos Melconian, economista cercano a la oposición, que durante el macrismo ocupó la presidencia del Banco Nación. «Pero esta es la gracia. La gracia no es juntarse con los que piensan igual. La gracia es juntarse con los que piensan distinto y ver si, al menos en economía, podemos tener un acuerdo mínimo», dijo. 

Por otro lado, contó que al día siguiente del intento de asesinato que sufrió en las inmediaciones de su casa recibió un llamado del papa Francisco. «Estuvimos hablando por teléfono y me dijo algo así como que los actos de odio, los actos de odio y de violencia, siempre son precedidos por palabras y por verbos de odio y de violencia», recordó. 

En otro tramo de su discurso, la vicepresidenta leyó fragmentos de discursos pronunciados por senadores en 1929 a propósito del intento de asesinato del que había sido víctima Hipólito Yrigoyen. «Me parece que tenemos que examinarnos nosotros mismos, la autopercepción que tenemos los argentinos de nosotros mismos. Y lo que somos, porque siempre hubo grupos, tal vez no mayoritarios, pero sí pequeños, pero de gran poder que quieren suprimir, eliminar al que piensa diferente», señaló. 

«Yo no creo que tengamos que sancionar ninguna ley especial, sinceramente, no creo que reconstruir eso que tanto trabajo nos costó lograr a partir de 1983 requiere la sanción de ninguna ley. Las que ya están vigentes alcanzan y sobran, alcanzan y sobran. Lo que hay que poner es mucha institucionalidad, mucho respeto democrático y cívico para reconstruir», expresó.