El domingo 4 de septiembre el pueblo chileno deberá acudir a las urnas para aprobar o rechazar el nuevo texto constitucional. Chile tiene la oportunidad histórica de desterrar definitivamente la Carta Magna impuesta durante la dictadura de Augusto Pinochet y sentar las nuevas bases para la construcción de un nuevo país.

Para comprender la importancia y las implicancias de este plebiscito, Contexto entrevistó a Marco Enríquez-Ominami, una de las figuras más destacadas del progresismo chileno, ex diputado nacional y tres veces candidato a presidente.

¿Qué expectativas hay en la sociedad chilena frente a este plebiscito?

El plebiscito del 4 de septiembre es un momento inédito en la historia de Chile. Nuestro país, en 1988, tuvo un plebiscito para cambiar de régimen entre una dictadura y democracia. En esta oportunidad, por primera vez un pueblo, organizadamente, fija sus regalas como nunca antes: con paridad, con pueblos originarios y con dirigentes sociales. Ese plebiscito es sobre un texto que desarma la escuela de los «Chicago boys», que puso al Estado como esclavo del mercado, e instala un nuevo texto que defiende los derechos y le entrega al mercado y al Estado dimensiones mucho más coherentes y justas.

¿Por qué las encuestas son negativas hacia el «Apruebo»?

Tal vez una explicación respecto del resultado de las encuestas sea que el plebiscito ya no es sobre el texto, sino sobre el Gobierno, que es muy impopular, y sobre la economía, que conoce hoy la inflación más alta en 28 años. Por lo tanto, el plebiscito es mucho más sobre el Gobierno, la economía y la delincuencia que sobre el texto.

¿Cuáles son los puntos más importantes que podría cambiar la nueva Constitución?

Los puntos más importantes de la nueva Constitución son: la definición de un Estado laico, la definición de veintitrés derechos que no existen en el actual texto, el fin del concepto del Estado subsidiario que defendían los «Chicago Boys», y, por supuesto, la legitimidad de origen democrático de esta nueva Constitución.

¿Qué rol han jugado los medios hegemónicos de cara a este plebiscito?

Los medios de comunicación han jugado un rol clásico: muchos de ellos, informar, otros, liberar la palabra, y otros, de acuerdo a sus dueños, tuvieron una posición más crítica hacia el «Apruebo». También es cierto que la opción «Apruebo», en ocasiones, a través de sus convencionales, ha dado un espectáculo lamentable. Por lo tanto, las dos cosas son ciertas: siempre hay un sistema mediático que tiene una agenda editorial, pero también hubo errores que en nada ayudaron a fortalecer la opción del «Apruebo».

¿Qué pasará el próximo lunes? ¿Habrá un nuevo Chile?

Mi esperanza es que tengamos un nuevo Chile. Quizás los chilenos no quieren otro Chile, pero sí un nuevo Chile, y eso habrá que debatirlo después, sea cual sea el resultado.