Durante su descargo a través de las redes sociales, Cristina Kirchner mostró chats entre el ex secretario de Obra Pública José López y Nicolás Caputo, empresario amigo íntimo de Mauricio Macri, desnudando de este modo los vínculos entre el exfuncionario y empresarios macristas. Los chats entre López y Lázaro Báez habían sido la carta principal que habían jugado los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola para conectar a Cristina Kirchner con un supuesto entramado de beneficios para Báez, utilizados una y otra vez por los medios corporativos.

Así, la vicepresidenta dio vuelta el mecanismo que habían utilizado los fiscales Luciani y Mola y exhibió que no quisieron avanzar investigando las pruebas que conectan a López con Caputo. «No me escandalizo. El problema son los criterios de Luciani y Mola», argumentó CFK. «Luciani dice que estuvo meses viendo los papeles. ¿No vio esto? ¿No les llamó la atención este grado de familiaridad? Notable», sostuvo la expresidenta.

En concreto, entre 2013 y 2016 se contabilizan 109 comunicaciones entre López y Caputo, en los que se denota una clara familiaridad por el contenido de los mensajes. También se registraron 177 comunicaciones entre López y Eduardo Gutiérrez, 86 con Juan Chediack y 6 con Lázaro Báez.

La presidenta del Senado se enfocó en detallar el «grado de familiaridad» con el que se trataban el entonces secretario de Obras Públicas y Caputo, un empresario muy cercano Mauricio Macri. Intercambiaban mensajes sobre obras en construcción, pagos de las mismas y asuntos personales. Tras advertir el vínculo entre ambos, Cristina Kirchner expresó: «Me siento muy boluda yo».

Los negocios entre López y el macrismo figuran en CABA. Allí se puede ver que el exsecretario de Obras Públicas le pide a Caputo que gestione pagos del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC), dependiente en su momento de Mauricio Macri, quien era el jefe de Gobierno y bajo cuya gestión Horacio Rodríguez Larreta era el jefe de Gabinete.

«Hola, ¿podrías decirle al IVC que paguen Castañares? Le enviamos los fondos y no pagaron y mañana habrá problemas en la obra, Gracias», es el mensaje que López le envió en 2015 a Caputo, quien a los minutos le responde: «Ya está, lo harán. Igual necesitamos que ellos refuercen los papeles, les falta de todo». 

«¿Qué hacía Caputo, un empresario de la construcción, manejando y ordenando pagos del IVC? ¿Viste? Flojitos de papeles cobraron igual… con la tuya contribuyente», remarcó Cristina Kirchner a través de su cuenta de Twitter.

En su publicación, la exmandataria detalló también que Emilio Basavilbaso, quien recibía las órdenes de Caputo, era el presidente del IVC. Luego, durante la presidencia de Mauricio Macri, Basavilbaso quedó a cargo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES, que tiene acciones en las empresas de Caputo y Magnetto, y actualmente es el Chief Operating Officer (COO) del Grupo Clarín. «Todo hace juego con todo», sentenció la vicepresidenta.

CFK reveló que el último registro de chats entre López y Caputo habría sido el 13 de agosto de 2015, un día antes de las PASO que ganó Macri y quedó como candidato presidencial de Cambiemos.

La vicepresidenta también apuntó contra el empresario Juan Chediack, por entonces titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), dueño de la empresa Chediack y «arrepentido» en el caso de los cuadernos. En los mensajes, Chediack le agradecía a López por determinadas gestiones y lo mantenía al tanto de los avances de algunas obras públicas. Dijo que Chediack insistía en pedirle un encuentro a López para hablar del «tema presupuestario» y del bono «asfaltos».

«Era todo un drama cuando hablaban, si llamaban a un fijo o a un celular. Yo no sé qué tenía que hablar esta gente que no quería que la escuchen», ironizó CFK sobre una de las conversaciones. Ante ello, consideró que la causa de los bolsos de José López «era el caso para poder investigar la corrupción» por su vínculo con el trío de empresarios de la construcción.

«Si había un caso en la Argentina para poder investigar la corrupción en general, pero en particular en materia de obra pública, era este: el de José López revoleando los bolsos con 9 millones de dólares en el convento», señaló la titular del Senado.

«¿Nadie investigó esto? ¿Saben por qué cuando empezaron a tirar del ovillo de esto pararon? Porque aparecieron ellos con el ovillo, los macristas. Cuando el fiscal Luciani dice ‘donde uno aprieta sale pus’ tiene razón; fiscal Luciani: pus de ustedes, los macristas». «Comodoro Py podría haber investigado esto. Pero no les convenía», subrayó.

«La Argentina es un lugar muy particular, acá mueren todas las teorías. El lawfare tiene un escalón superior. En otros países fue para estigmatizar, confundir a los gobiernos populares con asociaciones ilícitas. Acá protegen a los que verdaderamente roban en el país», prosiguió.

Y remató: «Nada de lo que dijeron los fiscales fue probado. El juicio empieza con la ficción que relataron durante cinco días los fiscales. No eran acusaciones, era un guión y bastante malo por cierto», afirmó al cuestionar a Luciani y Mola por no investigar las comunicaciones telefónicas entre López y Caputo.