La movilización de este martes del Frente Sindical tomó mayor peso y volumen con la participación de la CTA de los Trabajadores, y de ese modo promete ser masiva. Con el 70º aniversario de la muerte de Evita como telón de fondo, la marcha de las antorchas será una respuesta política en las calles a los sectores que promueven corridas cambiarias, devaluaciones y aumentos de precios.

«Ante los intentos de desestabilización de los que promueven corridas cambiarias y aumentos abusivos en los precios, ante los especuladores que quieren beneficiarse a costa de la zozobra de las mayorías, es necesaria la unidad del campo popular en las calles», sostuvo la CTA en un comunicado. Su secretario general, Hugo Yasky, dijo que en la marcha «habrá una fuerte respuesta contra los que les quieren sacar la comida a los argentinos». El diputado nacional del Frente de Todos agregó que «la presencia en las calles reafirmará la voluntad de lucha contra los desestabilizadores, contra los que quieren, para defender privilegios de la especulación financiera, destruir la mesa de los argentinos».

La marcha había sido convocada por el Frente Sindical, que reúne al moyanismo y a la Corriente Federal. El principal componente político de esta acción es el cuestionamiento contra la oposición que conspira y desestabiliza al Gobierno, los sectores financieros que especulan con una devaluación y los empresarios que forman precios y retienen cosecha de soja sin liquidar.

La marcha se diferencia además de la actitud de los sectores más tradicionales de la CGT, central que marchará el próximo 17 de agosto junto con todas las centrales sindicales, aunque sin dedicar parte de la manifestación a los «formadores de precios», como pedían el camionero Pablo Moyano y el bancario Sergio Palazzo.

La marcha será un mensaje también al Gobierno, después de las declaraciones de la ministra de Economía Silvina Batakis, quien llevó tranquilidad a los mercados pero no ofreció respuestas ante el deterioro del poder adquisitivo. De hecho, el cosecretario de la CGT, Pablo Moyano, pidió más «dureza» contra aquellos empresarios que «marcan la economía contra los trabajadores», a los que atribuyó el «flagelo de la inflación». «Clarín, La Nación, la Justicia, Bunge y Born, el campo, AEA. Ellos son los que quieren voltear al Gobierno», apuntó.

Así, el perfil político de la movilización de mañana estará más definido que la convocatoria de la CGT del 17 de agosto. «Evita nunca dudó en enfrentarse a los poderosos para defender los derechos de los humildes», remarcó la CTA.

En esa línea también se expresó el gremio La Bancaria, en cuyo comunicado cargó contra los formadores de precios y los especuladores financieros. «No se puede dudar en actuar frente a los miserables que atentan contra nuestro presente. No se puede tolerar a aquellos que se enriquecen remarcando. Ni a quienes vuelven a promover golpes de mercado especulando con el dólar, la cosecha, los alimentos», subrayó el gremio que conduce Sergio Palazzo.

Por su parte, Abel Furlán, nuevo titular de la Unión Obrera Metalúrgica, en coincidencia con Moyano, Yasky y Palazzo denunció que «hay sectores formadores de precios monopolizados de la alimentación y de otras industrias» que procuran «desestabilizar» al Gobierno con «corridas financieras y suba de precios».

La marcha de las antorchas se concentrará a las 17:30 en Av. Independencia y Av. 9 de Julio, para luego dirigirse al Ministerio de Desarrollo Social, donde están los emblemáticos murales iluminados de Evita.