Por Ramiro García Morete

«He visto / que las cosas / cuando buscan / su curso / encuentran / vacío». A diferencia de La Plata -ese cuadrado racional y postivista- , en el conurbano las calles y cauces son irregulares. Siempre hay una cortada que, casi como un portal, nos traslada a algún lugar impensado. Malena Pascual se define como conurbana y hay en su poesía algo de ello, no solo en la capacidad de interpretar el entorno sino de jugar con las formas. Sus versos se mueven, se desordenan, se escalan y desafían la rectitud de la hoja.

Y también otra cuadrícula que suele ser el hogar. «Sospecho que las casas no comprenden las rutinas», escribe desde el aislamiento social preventivo y obligatorio, pero no puede evitar invocar en el encierro el anhelo o la memoria de los sentidos que por momentos tienen más de río y puestos que de cemento y avenidas. Oriunda de Glew y radicada en Berisso, encuentra en el poemario aspo (Agnes Casa Editorial) un refugio dentro del refugio doméstico: «Tengo la ausencia en la lengua / el tacto desahuciado / toda la habitación llena de un único momento».

  1. ¿Podrías definir la poesía?

La poesía es la puesta en forma y ritmo del asombro, ese estado común a la humanidad desde el principio de los días.

2. ¿Recordás un evento, libro o sensación que remita a tu primer encuentro con ella?

Mi primer acercamiento a la poesía fue con la colección de «Libros del malabarista» que me traía los lunes mi abuela. El primer título de la colección era una antología de Antonio Machado.

La primera vez que escuché «She’s leaving home» de los Beatles.

El ritmo del traqueteo del tren, loopeado para siempre en todo lo que hago.

3. Verso o versos propios.

Ave interior / sal a volar / no sigas / empolla amistad.

Versos escritos a los ocho años y enviados al programa de Reina Reech vía fax. Lo recitó el Gato Montés. Ese fue el pico de mi carrera.

4. Verso o versos ajenos.

Yo conozco una calle que hay en cualquier ciudad, / una calle que nadie conoce ni transita. / Solo yo voy por ella con mi dolor desnudo / solo con el recuerdo de una mujer querida. / Está en un puerto. ¿Un puerto? Yo he conocido un puerto. / Decir, yo he conocido, es decir: Algo ha muerto. / La calle del agujero en la media. (Raúl González Tuñón).

5. Tres poetas para recomendar.

Raymond Carver, Juan Gelman, Sharon Olds.

6. Una palabra que te guste.

Tangible.

7. Una palabra que no.

Interesante.

8. La rima.

Alma y vida de la payada.

9. El silencio.

Forma inmanente de lo eterno.

10. Verso libre (algo para decir que no hayamos preguntado).

Ser publicados es un capricho del mercado, y un accidente si resultamos tener algo para decir que interpele a nuestros contemporáneos. Escribamos, escribamos, escribamos aún sin fines útiles.

aspo se puede adquirir en Pez Negro, Mascaró, Kaurismaki y Patio Interno.