En medio de la interna que actualmente atraviesa el Frente de Todos, que se intensificó en las últimas semanas con declaraciones cruzadas entre la Casa Rosada y sectores afines al kirchnerismo, la vicepresidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, se sumó a las críticas por el rumbo económico y la gestión de Alberto Fernández en un contexto de alta inflación. 

«Esta es mi mayor preocupación y también mi mayor sensación de amargura: la confianza que nos depositaron, los anhelos, las esperanzas. Y la verdad que creo que no le estamos haciendo honor a tanta confianza, tanto amor y tanta esperanza que nos depositaron», fue la frase con la que cerró su charla magistral en la Universidad del Chaco Austral al recibir la distinción de doctora honoris causa

Acompañada por dirigentes nacionales, legisladores y el gobernador anfitrión, Jorge Capitanich, además de autoridades universitarias, docentes y estudiantes de esa casa de altos estudios, la mandataria analizó la situación del país centrada en la idea del debate y la representación de intereses, lo que le valió para representar las discusiones actuales dentro de la fuerza que integra. 

La titular de la Cámara Alta señaló que actualmente se presenta como una pelea a la discusión interna que atraviesa el Frente de Todos. Sin embargo, consideró que, en términos etimológicos, la palabra no se ajusta a lo que en verdad sucede. «Se están pegando, se están golpeando, no hay posibilidades de que haya algo bueno en una pelea. Pelea, yo no le pegué a nadie, a mí tampoco, no me pegó nadie. Así que lo que está pasando en el Poder Ejecutivo, pelea no es», dijo, y agregó la definición de la palabra debate: «Discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones e intereses. Debate político. Bingo, era esto y no nos habíamos dado cuenta». 

En uno de los puntos más salientes de su alocución, se refirió a la supuesta disputa de poder entre ella y Alberto Fernández, a poco de cumplirse tres años desde que comunicó la decisión de que el actual presidente encabece la fórmula en las elecciones de 2019. 

«A ver, si fuera una disputa de poder, no sé, hubiera elegido, suponte, al presidente del Frente Renovador (Sergio Massa), que venía de un partido político, de haber sido candidato a presidente, que tiene una fuerza con legisladores, con gobernadores. O a Dáer, de la CGT, no sé… o a Emilio Pérsico, de los movimientos sociales». «Pero elegí a una persona que hoy es presidente que no representaba a ninguna fuerza política de las que conformaba el Frente pero que además me había criticado duramente desde el año 2008 hasta ese momento. ¿Alguien piensa que yo puedo decidir las cosas por enojo, por una cuestión de poder?», añadió. 

En esa misma línea, sostuvo que esa no fue una decisión generosa de su parte, sino inteligente, y manifestó: «Sí, fue una acción generosa, creo, que quien resultó electo presidente con el voto de la ciudadanía pudiera decidir libremente quién era su gabinete económico, todos los hombres y mujeres de ese gabinete económico». 

Entre otras «infidencias» que contó durante el acto, recordó también que durante la deliberación de la conformación del gabinete de gobierno, Alberto Fernández había propuesto a Eduardo «Wado» de Pedro como jefe de Gabinete, pero ella le recomendó no hacerlo. «¿En serio que me hablan de disputas de poder?», cuestionó. 

Con la misma lógica, contó que su hijo, Máximo Kirchner, recibió un llamado del presidente para comunicarle que pretendía nombrar a Andrés «Cuervo» Larroque al frente del Ministerio de Desarrollo Social, pero nuevamente la propuesta fue rechazada. «El diputado Kirchner, acusado por propios y extraños que es La Cámpora la que cuida las cajas, le dijo ‘no, al Cuervo lo voy a dejar mejor ayudándolo a Axel, que siga en la provincia junto a Axel, que necesita que lo ayuden, y vos ponelo a Juanchi’», recordó. 

La mandataria definió la inflación como el principal problema de la Argentina, fuertemente condicionado por la economía bimonetaria, como suele señalar. «Es un tema grave que exige acuerdos, pero exige también gestión para monitorear esto. Porque también uno observa que en este 2020 y 2021 ha habido un inmenso salto en las exportaciones por cantidad y por precio: tuvimos superávit que no tuve yo en doce años jamás. Casi 30.000 millones de dólares de superávit comercial y, sin embargo, tenemos problemas de reservas en el Banco Central. Entonces ¿qué pasa con la administración monetaria y cambiaria?», afirmó. 

También recordó sus propias palabras durante un acto en el Estadio Único de La Plata, donde compartió escenario, entre otros, con el gobernador bonaerense, Axel Kicillof; el presidente, Alberto Fernández; y el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, quien había vaticinado en ese encuentro un fuerte crecimiento económico para 2021. 

«Y me acuerdo que me tocó hablar a mí después y dije: pero ojo, si hay un gran crecimiento, que no tengo ninguna duda que lo va a haber, que no lo aprovechen cuatro vivos. Que tenemos que alinear precios, sobre todo los alimentos, tarifas, servicios, salarios, jubilaciones, porque si no se lo van a quedar cuatro vivos. Y dije además que los funcionarios que pensaban que discutiendo y debatiendo y representando intereses frente a los factores de poder tuvieran miedo, que se buscaran otro laburo», sostuvo.