«Ayer hablábamos con Martín y de los cincuenta puntos de inflación que la Argentina ha tenido. Debe haber diez que tienen que ver con la guerra y el contexto internacional, pero hay cuarenta que son nuestros», dijo este martes el presidente de la nación, Alberto Fernández, al encabezar la reunión del Consejo Económico y Social (CES) que se llevó a cabo en el CCK y donde se trazaron las principales líneas de trabajo para este año en el espacio que nuclea al Gobierno, empresarios, sindicatos y organizaciones sociales y civiles. 

La frase del mandatario incluye, por un lado, al ministro de Economía, Martín Guzmán, con quien participó el lunes de un encuentro con dirigentes de la Unión Industrial Argentina y la Confederación General del Trabajo, y, por el otro, al componente que atraviesa desde hace semanas el debate público en el país: la inflación. 

El presidente, junto a gran parte de su gabinete, participó de la reunión del CES, donde insistió al diálogo intersectorial para avanzar en acuerdos que permitan enfrentar lo que calificó como «el mayor problema que tenemos». «Logramos que la producción crezca, logramos que el trabajo crezca, pero no logramos todavía que la distribución sea más justa, y en gran medida la distribución no es más justa porque la inflación mete la cola», dijo Fernández. 

En el mismo sentido, señaló: «Tenemos como sociedad el deber de tomar este momento que es fundacional. No lo pudimos hacer antes, la verdad que lo vengo proponiendo hace mucho tiempo, pero lo que es cierto es que el escenario no estaba dado». En ese aspecto, destacó el trabajo realizado para «despejar el camino» en materia de deuda con acreedores privados y con el FMI. 

«Ayer tuve una charla con amigos de la UIA y con amigos de la CGT, una primera charla, en la que tienen que estar muchos más. Y les planteaba: ‘miren, hemos probado mil formas nos peleamos, discutimos, algunas veces nos bombardearon; bueno, ¿por qué una vez no probamos de sentarnos en la mesa, contarnos qué nos pasa? Hagamos una suerte de terapia de grupo y encontramos una solución en conjunto, dialogada’», insistió el presidente. 

Según el mandatario, la búsqueda de su Gobierno no es el crecimiento, sino el desarrollo, «porque el crecimiento muchas veces queda en el bolsillo de unos pocos mientras la miseria se distribuye en millones». 

En ese marco, destacó los efectos generados por la pandemia a nivel mundial, que afectó por igual a países ricos y pobres, y afirmó: «Nosotros advertimos que en verdad lo único que quedó en pie fue la inversión genuina, la inversión real, lo que se invirtió en empresas, lo que se invirtió en producción, lo que se invirtió en fábricas, eso es lo único que quedó en pie». «Si nosotros somos conscientes de eso, lo primero que tenemos que hacer es poner en un lugar de privilegio, en un lugar de reconocimiento, al que invierte para que se produzca, para que se dé trabajo y para que se desarrolle», añadió. 

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, fue el encargado de presentar el programa Argentina Productiva 2030, que busca recrear en todos los puntos del país «misiones productivas» conformadas por empresas, sindicatos, gobernadores, universidades y organizaciones de la sociedad civil, para generar un desarrollo productivo federal. 

«En 2021 se crearon 1,8 millón de puestos de trabajo que permitieron bajar la tasa de desempleo al 7 %, la más baja en cinco años, la industria recuperó el terreno perdido de las dos crisis, se consolida la recuperación del consumo, la inversión productiva fue 30 % más alta que en 2019 y estamos en niveles récords históricos de exportaciones, con el mejor arranque de año desde que existen registros», dijo Kulfas. 

El plan busca «diseñar una hoja de ruta, concreta y realista para los próximos años, que genere certidumbre en los actores productivos», y «delinear detalladamente cuáles deben ser tales incentivos para transformar la matriz productiva». 

Según detallaron desde el Gobierno, la unidad ejecutora, que ya fue publicada en el Boletín Oficial, apunta a crear 2 millones de puestos de trabajo formal en el sector privado para 2030, unas 100.000 empresas a lo largo el país con un potencial de reducir en 9 millones de personas el índice de pobreza, y condiciones de mayor participación del interior del país en el PBI.