Recientemente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) presentó el informe titulado «Panorama social en América Latina 2021», donde señala que la pandemia provocó que la región tenga un retroceso de 27 años en la lucha contra la pobreza.

El estudio indica que en América Latina y el Caribe hubo un brutal aumento de la pobreza extrema, un incremento de la desigualdad, y que las mujeres, los jóvenes, los campesinos y los pueblos originarios fueron los más afectados por la pérdida de puestos de trabajo. También se señala que hubo un exponencial aumento de la desigualdad y que los sectores de mayores recursos tuvieron un gran incremento de su patrimonio.

El informe aclara que «si bien la CEPAL estimó para la región un crecimiento económico del PIB del 6,2% (CEPAL, 2022), este no ha sido suficiente por sí solo para mitigar los efectos sociales y laborales de la pandemia, que son profundos y desiguales, y se encuentran estrechamente vinculados con los problemas estructurales de desigualdad, pobreza, informalidad y vulnerabilidad».

«Si bien en 2020 los países de la región realizaron una destacable inversión en las medidas de protección social de emergencia para hacer frente a la pandemia, en 2021 se observa una importante disminución. En los últimos diez meses de 2020, las transferencias de emergencia anunciadas por los países de América Latina para mitigar el efecto de la crisis representaron un gasto de 89.700 millones de dólares, mientras que en los primeros diez meses de 2021 el gasto en estas medidas fue de 45.300 millones de dólares. Por lo tanto, el gasto anual de 2021 solo alcanzaría a la mitad del registrado el año anterior», señala el informe.

Según el estudio, la pandemia habría provocado que la tasa de pobreza extrema en América Latina aumente del 13,1 % de la población en 2020 al 13,8 % en 2021, mientras que la tasa de pobreza general habría disminuido levemente, del 33,0 % al 32,1 % de la población. En números concretos, estos datos indican que 201 millones de latinoamericanos se encuentran en situación de pobreza y 86 millones, en pobreza extrema.

Durante la presentación del informe, la secretaria ejecutiva de la CEPAL, Alicia Bárcena, destacó que existe una «feminización de la pobreza» que se refleja en los datos del informe, que indican un aumento en el número de mujeres que no reciben ingresos propios: «El 26 % de las mujeres de América Latina no tiene ingresos propios, mientras que solo el 11 % de los hombres se encuentra en esta situación. Si se considera solo la población de quince a veinticuatro años, los valores aumentan a 44 % en el caso de las mujeres y 28 % en el caso de los hombres».

Bárcena también detalló que en las áreas rurales la pobreza es casi 15 % más que en las áreas urbanas (44,8 % contra 30 %).

«La pobreza tiene rostro de niños y niñas, tiene rostro rural, tiene rostro de mujer y tiene rostro indígena», sostuvo Bárcena, y agregó que «en aquellos hogares donde no se pudo completar la educación primaria, la pobreza es 5,2 veces más alta que en los que sí pudieron hacerlo».

El informe sostiene que «en 2020, la pandemia de COVID-19 provocó una crisis sin precedentes en el mercado laboral. Ello se reflejó en notorias caídas de la ocupación y la participación laboral, que se tradujeron en aumentos históricos de la desocupación, lo que afectó en mayor medida a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores del sector informal y de bajos ingresos (CEPAL, 2021a)».

Presentación del informe «Panorama Social América Latina – 2021 – Cepal».

«Según datos de 2020, la tasa de desempleo de las personas jóvenes era dos veces más alta que la de las personas adultas y llegaba al 23% en promedio, lo que equivale a 7 millones de personas de entre 15 y 24 años».

La desigualdad es el otro gran dato que se desprende el informe, cuando señala que «la tendencia a la disminución de la concentración del ingreso que se venía verificando en América Latina desde 2002, y que comenzó a desacelerarse en la década de 2010, se interrumpió en la mayoría de los países de la región alrededor de 2020. Al comparar la situación de 2017 con la prevaleciente en 2019 y 2020, se aprecia que la desigualdad medida a través del coeficiente de Gini subió en nueve países y disminuyó en seis».

Bárcena señaló que «entre 2019 y 2021, el patrimonio de los multimillonarios en siete países de la región aumentó 14%». «Vemos con gran preocupación que la concentración de la riqueza aumentó 41 % entre 2020 y 2021. Estamos hablando de que 104 personas poseen un patrimonio del 11 % del PIB de sus países», sostuvo la secretaria ejecutiva de Cepal.

Luego destacó que «hablamos de sostenibilidad fiscal, pues una parte es que, justamente, haya una mejor redistribución de la riqueza y de los ingresos, y eso se hace a partir de políticas fiscales».

El informe destaca que, a pesar de que América Latina representa solo el 8,4 % de la población mundial, la región tiene el 28,8 % del total de defunciones por covid-19. En ese sentido, señala que «sin control de la crisis sanitaria la recuperación económica no será sostenible».

Con base en todo ello, Bárcena sostuvo que «la pandemia es una oportunidad histórica para construir un nuevo pacto social que brinde protección, certidumbre y confianza. Un nuevo contrato social debe avanzar y fortalecer la institucionalidad de los sistemas de protección social y promover que estos sean universales, integrales, sostenibles y resilientes. Vienen años de menor crecimiento económico y, si no se mantienen los esfuerzos para proteger el bienestar de la población, serán mayores los aumentos en pobreza y desigualdad en la región».