El Gobierno nacional y Fondo Monetario Internacional transitan horas definitivas en las negociaciones por alcanzar un nuevo acuerdo que permita cancelar el préstamo contraído por la Administración de Mauricio Macri en 2018. Con el límite que estableció el vencimiento por más de 700 millones de dólares y el avance de los diálogos que se extendieron hasta la noche del jueves, comenzaron a correr versiones sobre un potencial acuerdo que podría ser anunciado en las próximas horas. 

Sin embargo, en el marco de una reunión que mantuvo el ministro de Economía, Martín Guzmán, con Alberto Fernández y el titular de la Cámara Baja, Sergio Massa, la vocera del Gobierno, Gabriela Cerruti, utilizó sus redes sociales para calmar las expectativas: «A esta hora las conversaciones entre el gobierno argentino y el FMI continúan sin que haya definiciones ni novedades que comunicar», escribió en su cuenta de Twitter cerca de las 20. 

Horas más tarde, alrededor de las 21, Guzmán volvió a recrear una escena que ya se vio en 2020, en la previa del acuerdo con los acreedores privados: subió a sus redes sociales una foto junto a Sergio Chodos, representante argentino ante el Fondo, con el epígrafe «Seguimos trabajando». 

La señal inicial del posible acuerdo con el organismo surgió en la mañana del jueves, cuando la agencia norteamericana Bloomberg adelantó que el viernes el directorio del FMI convocó a una reunión para informar sobre el caso argentino. 

Adicionalmente, durante toda la semana se especuló con el viernes como Día D: hoy el Gobierno debería afrontar el pago de un vencimiento por unos 731 millones de dólares que aún no está definido si se realizará o no. En el ajustadísimo margen de cancelación de los compromisos asumidos por la Administración de Cambiemos, además, se suma un vencimiento el próximo martes por otros 365 millones de dólares. 

A comienzos de enero, Guzmán había reunido a los gobernadores de todas las provincias para contar los avances de la negociación, y allí expuso las principales diferencias que habían trabado el diálogo. Fundamentalmente, el Fondo exigía un ritmo de ajuste acelerado que permitiera en el corto plazo alcanzar el equilibrio fiscal, mientras que el Gobierno advertía que un programa así acabaría con las chances de recuperación económica que durante 2021 mostró Argentina. Esas diferencias se mantuvieron durante todo enero, y en las últimas horas del jueves se especuló con un principio de acuerdo en materia fiscal en el que el país se comprometería a alcanzar el equilibrio de las cuentas públicas en 2025 a un ritmo menos acelerado que el planteado por el organismo.