Por Ramiro García Morete

«Mi voz es suave / pero tiene esquilas, lo juro, / esquirlas de cristales rotos / que volaron como esos copos de nieve /que me mojan la cara / arrastrados por el viento / caen en la vereda con un rumor silencioso / que sé escuchar / porque también sé escuchar a mi corazón / su melodía imperceptible al fondo del abrigo». El poema que cierra Ese animal tierno y voraz está narrado en la voz ficticia de Norah Jones, pero bien podría ser la propia. Y no solo porque Ivana Romero se sirve del imaginario rockero y musical con la misma familiaridad que lo hace con pequeños universos coloquiales como un supermercado. Sino porque su voz, cadenciosa y suave, no pierde sin embargo la intensidad y sagacidad de un ser que trata de cazar todo el mundo que gira a su alrededor. Sí, como un animal tierno y voraz, Romero sabe ver y escuchar porque principalmente escucha a su corazón y su melodía al fondo del abrigo hecho con su propia piel.

(Foto: Soledad Quiroga)

  1. ¿Podrías definir la poesía?

Una reverberación musical, llena de sonidos y sentidos en constante movimiento. No es mío, es de May Sarton. Estoy traduciendo un puñado de ensayos de esta mega poeta norteamericana de origen belga que se publicarán en Salta el Pez.


2. ¿Recordás un evento, libro o sensación que remita a tu primer encuentro con ella?

Leer los limericks de María Elena Walsh en el libro Zoo Loco, ilustrado por Ruth Varsavksy, a los cinco años. Estas dos chicas juntas encendieron el fuego.. Mucho después, en 2005 quizás, descubrí a Mary Oliver y su poema «El viaje» en un blog que mantenía la escritora Patricia Suárez. Ocurrió en Rosario. Al tiempo me mudé a Buenos Aires. (Recomiendo mucho las traducciones de Oliver hechas por Natalia Leiderman y Patricio Foglia). El último tramo del poema dice lo siguiente:
«y se oyó una voz nueva
que lentamente
reconociste como tuya,
que te hacía compañía
mientras a zancadas
penetrabas cada vez más en el mundo,
con la decisión de hacer
lo único que podías hacer…
con la decisión de salvar
la única vida que podías salvar».


3. Verso o versos propios.

Están en mi libro Ese animal tierno y voraz, editado por Caleta Olivia. Y en los libros que vendrán, más temprano que tarde. Me da pudor citarme a mí misma, la verdad.


4. Verso o versos ajenos.

Tengo un mandala pintado en Jaipur
bajo un vaso con agua con dos gotas de gin
Una trampa cazadora de espíritus del Japón

y un espejo que atesora el origen del sueño.

Estos fueron los primeros versos que escuché de un tal Gabo Ferro, en 2006. A partir de entonces, le seguí la pista. Lo sigo haciendo porque su obra parece escrita mañana.Lo celebro, lo escucho, lo extraño. Y lo vuelvo a celebrar.


5. Tres poetas para recomendar.

Gabby De Cicco, Andi Nachón, Horacio Castillo (poeta platense enorme, La Comuna editó su obra reunida).


6. Una palabra que te guste.

Vamos.

7. Una palabra que no.

Consenso.


8. La rima.

Me encanta en Andrés Calamaro y también, en un montón de canciones. Antes era un recurso imprescindible y muchxs poetas lo manejaron con eficacia. Por ejemplo, Alfonsina Storni. Comparto el inicio del poema «La loba», todo un canto feminista y libertario, escrito en ¡1916! 

Yo soy como la loba.
Quebré con el rebaño
Y me fui a la montaña
Fatigada del llano.


Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.

La poesía contemporánea tiene abiertas muchas otras zonas de exploración. De vez en cuando, sin embargo, resulta divertido juntarte con amigues a improvisar rimas que a veces devienen hallazgos. Sí, está bien, mis formas de diversión pueden ser singulares. O directamente extrañas.


9. El silencio.

Belleza, búsqueda y revelación.

10. Verso libre (algo para decir que no hayamos preguntado).

La poesía nace del habla y se nutre de lo cotidiano. Desde esa zona chiquita intenta volver a nombrar el mundo. En momentos donde proliferan las palabras que no dicen, quizás sea interesante volver al silencio.Y al inicio, cuando nombrar era una forma de descubrir.


Ivana Romero es una escritora, poeta y periodista nacida en Firmat (Santa Fe). Textos suyos fueron incluidos en diversas antologías, entre ellas, De las sombras a la luz. 12 narradores jóvenes (Rosario, 2006) y Nada que ver (Córdoba, 2012). Publicó el libro de poemas Caja de costura (Buenos Aires, 2014) y la crónica Las hamacas de Firmat (Rosario, 2014). En 2017 editó Ese animal tierno y voraz.