Por Ramiro García Morete

«Mi libro se abre y se cierra con las imágenes de ciudades felices que cobran forma y se desvanecen continuamente, escondidas en las ciudades infelices», escribió Italo Calvino en Las ciudades invisibles. Desde los primeros fuegos, historias y palabras han sabido ser auténtica luz en la noche. Y desde que esas historias y palabras fueron selladas en papel, leales aliadas en la soledad. Parecen -y efectivamente lo son- lugares comunes. Pero lo cierto es que tras una temporada donde las noches imperaron y las soledades resistieron, los libros -y sus historias y palabras y misterios- estuvieron allí, como siempre, abriendo mundos mientras las ciudades se cerraban infelices. Por eso es grato anunciar una noche donde habrá de todo menos soledad: la Noche desde las Librerías platenses. Este jueves, de 18 a 22, librerías independientes de la ciudad extenderán su horario para proponer un recorrido con ofertas desde el 15 % de descuento y distintas actividades en cada comercio. Los comercios que impulsan y conforman la iniciativa son: Big Sur Libros (55 e/ 6 y 7), Crumb (diag. 77 e/ 46 y 47), Cuarto Propio Libros (42 e/ 8 y 9), La Diversa Libros y otrxs (Plaza Italia e/ 7 y diag. 77), Librería Lieggi (48 e/ 6 y 7), Malisia,(6 y diag. 78), Librería Mascaró (61 e/ 7 y 8), Rayuela Libros (Plaza Italia e/ 44 y diag. 77) y Palabras sin prisa (13 e/ 61 y 62).

Francisco Salvarezza, de Big Sur, introduce a la especial jornada: «La idea es darnos a nosotros mismos un poco de visibilidad. Y también en el radar de lxs platenses que compran libros. Que sepan que existimos, que tenemos buenos catálogos y buenas opciones». Y agrega: «Hay una necesidad de salir, de mostrar tanto tiempo de haber estado encerrados y recuperar un poco la calle. Nace como una idea de Malisia y Big Sur. Pero como entre las librerías nos visitamos y compramos libros entre nosotros, empezamos a convocar. Y cuando lanzamos el primer foyer, otras librerías pidieron participar».

En retrospectiva a la parte más dura de la pandemia y el aislamiento, Salvarezza evalúa: «Pudimos sobrellevar mejor el encierro aquellas librerías que teníamos más aceitadas las redes sociales, los envíos y los pagos online. A otras les tomó un proceso de adaptación. Pero más allá de todo, la gente se volcó mucho a leer y el que te compraba uno, compraba dos o más para aprovechar los envíos. ¡Y además no había otras cosas en qué gastar!».

En ese período se notó más que nunca algo que estas librerías generan y es algo más que relación de comerciante a cliente: cierto espíritu de pertenencia, en sintónica con el ámbito cultural local. «Totalmente. Y un poco esta movida busca reforzar eso. Cada librería genera comunidad. Y genera su propio perfil en base a las editoriales que ofrece, a qué temática le da más importancia. Y eso genera fidelidades. Gente que es fiel a la librería. Y eso está buenísimo. El jueves, cada librería va a reforzar esos perfiles y esa identidad que tiene». Pero aclara: «La idea es que también se acerque gente que no suele ir a esos lugares».