«Con esta elección termina una etapa muy dura de nuestro país», introdujo de manera significativa Alberto Fernández con un discurso breve, pausado y claro a minutos de los primeros resultados de los comicios. Inicialmente se refirió a dos crisis que su Gobierno debió afrontar en los dos primeros años de gestión: «la económica heredada del Gobierno anterior» y «la crisis sanitaria» desatada por la pandemia.

«Hoy empieza la segunda parte de nuestro Gobierno», auguró con tono optimista: «Necesitamos un horizonte. Tenemos derecho a la esperanza». Y remarcó como claves la creación de empleo y un «diálogo constructivo». «La economía está creciendo alrededor del 9 %. A principios del año próximo la producción industrial se habrá repuesto de los daños causados por las crisis económicas y financieras del 2018 y 2019».

Respecto de la presión mediática y opositora que habló de un Gobierno de transición, marcó el territorio fiel a su estilo dialoguista y moderado: «Necesitamos que las grandes mayorías generen consenso. Voy a dirigirme a los representantes de la voluntad. Necesitamos una agenda tan compartida como sea posible y que la relación del Gobierno y del Congreso sea fructífera para el interés de nuestro país».

Pero instantáneamente dejó en claro: «FMI: ese es el escollo más grande que enfrentamos para continuar en la senda de la construcción económica». Y aseguró que la solución no puede ser «jamás a costa de un ajuste». En respuesta clara a Macri, fue tajante: «Algunos dicen que podría estar resuelto en cinco minutos. Pero negociar no es obedecer».

Asegurando tener «la firmeza necesaria para defender los intereses de nuestra patria», hizo hincapié en buscar una «reducción consistente del mal inflacionario», y anunció que se enviará al Congreso «un proyecto de ley que explicite el programa económico plurianual para el desarrollo sustentable. Es una decisión política que cuenta con el aval del Frente de Todos».

«Hemos cometido errores y mi obligación es aprender de los mismos», concluyó, y dejó abierto un escenario que pocas horas antes parecía más hostil para el oficialismo y que puede significar un empuje anímico importante.

Minutos después, Alberto Fernández se presentó junto a todos los candidatos del Frente de Todos: Leandro Santoro, que realizó la mejor elección de medio término del kirchnerismo en CABA; Victoria Tolosa Paz, que emparejó en provincia; Máximo Kirchner y el gobernador Axel Kicillof.

Cabe recordar que, tras los resultados, el mapa de las bancas señala 117 para Juntos por el Cambio, 118 para el Frente de Todos, 4 para los liberales, 4 para la izquierda y 18 para otros.