Por Ramiro García Morete

Desde el Sindicato de Manijas, el compositor y tecladista demuestra su versatilidad combinando mucho oficio y variedad como músico, así como formación y también intuición para moverse en distintos géneros y sonoridades tanto orgánicas como digitales. Tras haber lanzando Mutante junto a Sincronizados (cuya presentación tendrá lugar el 23 de octubre en Ciudad de Gatos), Giordano reflexiona sobre el oficio. (Foto: Pato Caballero)

¿Qué entendés por producción musical?

Pienso que hay muchas formas diferentes de entender la producción musical. Creo que es la parte que más me gusta del proceso creativo. Sería como conectar con una idea y entrar en un viaje de búsquedas sonoras para materializar o potenciar una música. Pienso al hecho de producir música como si uno pudiera meterse en una especie de «laboratorio imaginario» donde se arma y desarma una canción.

¿Podrías dar tres claves sobre la misma?

Una clave para mí es aprender a escuchar, a escuchar mucho, tratando de solamente escuchar en principio sin juicios. Y aprender a percibir de a poco qué posibilidades tiene eso que estas escuchando.

Otra creo que es tratar de llevar todo a lo mínimo posible. Tratar de construir con pocos elementos, si es una canción que primero funcione con una guitarra criolla. Si es un rap que funcione con el kick, y desde ahí partir a donde se quiera.

Y conectar con la esencia de esa música que estás trabajando me parece fundamental para entender para qué lado encarar la produ.

 ¿Tenés alguna rutina o metodología de trabajo?

Depende de cada produ es la forma de trabajo. Tuve la suerte de experimentar diferentes tipos de producción: discos propios, discos de otrxs artistas, singles, producciones solo de voces, producción y composición de música para obras de teatro. Y en cada caso fue encontrar maneras a veces más intuitivas, otras veces más metódicas, pero siempre con el fin de que funcione la obra. En lo que seguro coinciden los caminos es que cuando arranco una producción me pongo manija hasta terminarla. Más allá del tiempo que lleve, o que a veces haya que alejarse un poco para volver a escuchar más fresco algunas cosas. Una vez que arrancamos me gusta laburar hasta cumplir la meta de escuchar el master final.

¿Te reconocés en algún estilo, género o territorio en particular?

La verdad que me gusta la música en general. Cuantos más años cumplo más estilos y géneros voy conociendo por suerte. Si bien me gusta mucho la música que tiene groove (como el funk, hip hop, R&B y soul) también he laburado muchos otros géneros como pop, rock, blues, tango, cumbia, electrónica, sinfónico. Y realmente cuando aparece un estilo que nunca laburé, ni escuché tanto, me parece un desafío que está bueno.

¿Te acordás de la primera vez que una canción o artista te interesó por algo que fuera más allá de la canción?

No sé si la primera vez, pero me acuerdo de discos puntuales que escuché enteros muchas veces porque me resultaron adictivos y creo que me atraparon los conceptos generales de esas músicas. Play, de Moby; Para los árboles, de Spinetta; Eco, de Willy Crook y Tercer Arco, de Los Piojos.

Algunas producciones de Ariel Giordano

¿Qué programa o software usas? ¿Por qué?

El Cubase 5, principalmente porque lo conozco y me es muy cómodo. A la vista me es muy práctico y tiene funciones muy buenas. He tenido que usar otros porque me pasaban proyectos de Pro Tools, Logic, Ableton, FL y también son muy buenos. De hecho tengo todos en la compu, si te colgás un rato y «la nerdiás», le encontrás la vuelta. Pero siempre que necesito editar rápido vuelvo al viejo y confiable Cubase 5.

Cuando arranqué lo hice con un Workstation Yamaha PSR 630 con diskette, que todavía tengo y lo uso. Después me acuerdo que pasé al Cakewalk (en ese momento era el futuro), después usé Cool Pro Edit y cuando conocí Nuendo y Cubase creo que me quedé ahí. Porque ya me resultaba un poco familiar, se parecía a los anteriores.

¿Cuánto hay de la pre y de la pos en un resultado?

Me parece que el resultado no depende tanto de ninguna de las dos, sino más bien de la produ en sí misma. De todas maneras puede ser que a veces la cuestión se defina ya en una pre o tome otro rumbo en la pos.
Pre me parece que hay siempre. Al menos un mínimo plan, así sea una hoja escrita, un audio grabado del celu, o una maqueta mas o menos básica. No creo que sea fundamental para el resultado, pero está bueno volver a esa referencia primaria cuando el laburo está avanzado, como para escuchar ese recorrido. 
Si hay post producción supongo que está bueno también manejar esa posibilidad con tiempo, y asegurarse que todo lo que se le sume al tema sea un aporte. Lo apasionante de la produ es que siempre estás a tiempo de mejorarla o cagarla. Hay que saber cuándo ya llegó a su máximo potencial y no pasarse. Muchas veces, menos es más.

Tres productorxs favortixs.

Thomas Bangalter (El frances de Daft Punk y Stardust). Rafa Arcaute (IKV, Spinetta, Calle13, Nathy Peluso, Calamaro, C tangana). Y lo banco fuerte a BizaRap (que llevó su home studio a lo más grande y transformó el rol del productor).

¿Una canción que te guste particularmente por su producción?

Todas las de Daft Punk me hacen flashar por su produ. Pero banco a la produ nacional y me la juego por «Halo lunar», de Spinetta.

¿Hay algún sonido que te guste particularmente y otro que te moleste?

Los sonidos actuales del Hip Hop y R&B me gustan mucho. Acá están saliendo cosas muy buenas con esa estética. Por ejemplo el sonido del disco Livre de Ca7riel me la voló la primera vez que lo escuché (creo que ahí hay un combo lindo de sonidos que me gustan de bata, bajos, teclas, guitarra y voz).
Y por lo general si percibo algún sonido que me moleste dentro del multipista se va ¡o se transforma!