Tras la media sanción obtenida en el Senado, el proyecto de etiquetado frontal estuvo a punto de ser tratado este martes en la Cámara de Diputados, pero Juntos por el Cambio decidió no acompañar el quorum, en lo que desde el Frente de Todos consideraron se trató en un «exceso de lobby» que obedece a la presión de las grandes empresas alimenticias.

El proyecto de ley busca que los alimentos procesados contengan en sus etiquetas advertencias claras de los excesos de grasas, sodio y azúcar, iniciativa que llega respaldada por organizaciones de consumidores así como también por entidades médicas, como la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Unicef. Entidades que lanzaron un pronunciamiento en conjunto para pedir a diputados y diputadas que apoyen la iniciativa para que Argentina «dé un paso sustantivo y ejemplar en la protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes, en la mejora de la alimentación y en la salud pública, previniendo enfermedades, discapacidad y muertes».

El lunes previo, desde Juntos por el Cambio habían manifestado su disconformidad para dar quorum, al considerar que se trata de una sesión pactada «sin consenso» previo para discutir el temario, que incluía también una modificación al Estatuto del Trabajador Contratista de Viñas y el proyecto de ley para la protección de los derechos humanos de personas en situación de calle. Desde el Frente de Todos, en tanto, su presidente de bancada, M´áximo Kirchner, pidió responsabilidad y que garanticen su tratamiento.

Así las cosas, el martes el Frente de Todos tenía que conseguir quorum propio, entre los suyos y aliados, pero no lo logró. A las 11:45, el presidente de la Cámara, Sergio Massa, dio por caída la sesión al no contar con los 129 diputados necesarios; había siete menos. Además de la bancada oficialista, dieron quorum Claudia Najul y Federico Zamarbide, dos mendocinos radicales que desoyeron el pedido de Juntos por el Cambio y se hicieron presentes; el interbloque Unidad Federal para el Desarrollo; dos integrantes del Interbloque Federal, y el Frente de Izquierda.

En minoría, los diputados y diputadas se quedaron en el recinto y dieron sus puntos de vista, con fuertes críticas a Juntos por el Cambio. El mendocino José Luis Ramón fue el primero que habló. «Hoy ha quedado demostrado que en relación al tratamiento de los proyectos que van en beneficio directo de la economía versus aquellos que representan los intereses de esos grupos que quieren que nada cambie para que la concentración de la economía quede en una sola mano molesta que el consumidor esté informado», señaló.

Asimismo, destacó la importancia de la ley de trabajadores de viñas para su provincia, como parte de una agenda parlamentaria «que iba a tratar temas para el pueblo». En ese sentido, retomó el etiquetado frontal y señaló que «es un tema de salud pública» la información de los alimentos. «Creo que esto es solamente una consideración política y los argumentos de Juntos por el Cambio no son solo una cuestión administrativa, sino que defienden intereses económicos de las empresas; nosotros, los intereses económicos del pueblo, del consumidor», apuntó.

El diputado de Izquierda, Giordano, repudió la falta de quorum y recordó que quienes se oponen a esta iniciativa son «la Cámara de Comercio de los Estados Unidos, la CEPAL, Arcor, Pepsi, la Coca Cola, Molinos, Kraft… multinacionales mafiosas, contaminantes ya no del suelo y el aire, sino de los comestibles».

Los radicales mendocinos, en tanto, manifestaron estar presentes por la ley del trabajador de viñedos, para la cual pidieron consenso para que pueda ser tratada. «Creo en un modelo de representación en el que los legisladores representamos los intereses del pueblo, y eso está por encima de cualquier tipo de discusión partidaria. Lo absurdo e injusto que un trabajador rural se jubila a los 55 años y un trabajador vitícola a los 65 años genera una enorme injustica; la tarea de la tierra es muy dura. Solicito que se trate este proyecto», señaló Zamarbide.

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El cierre del Frente de Todos lo dio Máximo Kirchner, quien no ahorró críticas a la oposición y señaló que «vuelven a ser los mismos de siempre». «Yo creo que deberían ser más pacientes, que para 2023 faltan dos años», lanzó.

«Llegamos a 122 diputados, quedamos a 7, no de dejar de ser una república, como lo somos, sino de poder mejorar la calidad de vida de nuestra gente, algo mucho más simple», apuntó el presidente de la bancada oficialista.

Kirchner recordó que el planteó de Juntos por el Cambio era el de ampliar el temario para ampliar, entre otros temas, la ley de boleta única. «los mismos que nos pedían no tratar temas electorales en medio de la elección», destacó.

Asimismo, se hizo eco de las palabras de aquellos que señalaron que con el ex gobernador tucumano, Juan Manzur, como jefe de Gabinete el etiquetado frontal no se iba a tratar, al confrontar con los intereses de una provincia azucarera como Tucumán. «Tucumanos y jujeños (oficialistas) están sentados en sus bancas, y ellos no», señaló. «¿Tan difícil era sentarse hoy, hacer una sesión? Dicen que están de acuerdo con todo, pero no lo votan, porque en realidad quieren que tratemos la boleta única», señaló.

«Lamentablemente lo que uno observa, más allá de lo que pase en las elecciones, es que la oposición está en una y en la que están no es la que le interesa a la mayoría de la gente», concluyó.

Qué propone el proyecto al que se resisten las grandes corporaciones y al que la oposición no da quorum

El proyecto que ya obtuvo media sanción tiene como principal objetivo «garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de una alimentación saludable, brindando información nutricional simple y comprensible», con un etiquetado que advierta «sobre los excesos de componentes como azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías, a partir de información clara, oportuna y veraz».

En América Latina, en Chile, Perú, Uruguay y México ya hay normativas que prevén un etiquetado con octógonos negros que advierten sobre la composición de los alimentos procesados. En tanto, Ecuador y Bolivia implementan un modelo de semáforo, con colores que indican los niveles de grasa, azúcar y sal en los productos.

La Amcham Argentina, cámara que nuclea a empresas de capitales estadunidenses operando en el país, se pronunció al respecto al considerar que tiene un carácter «punitivo, confuso, parcial e inequitativo».

Tras el faltazo de Juntos por el Cambio, desde el Frente de Todos no tardaron en señalar que se trató de «un exceso de lobby», al que cedieron. «Se cayó la sesión. Juntos por el Lobby no dio quórum para tratar un proyecto de ley que la sociedad pide a gritos. No quieren que tengamos algo tan simple como INFORMACIÓN. Esto son: El eco parlamentario de los intereses corporativos decidiendo por la salud de todas y todos», tuiteó el diputado Leo Grosso.

Rodolfo Tailhade llamó a la oposición «Juntos por el Sobre». En tanto, su compañera de banca, Daniela Villar, señaló que el proyecto no se pudo tratar porque prefirieron «ser funcional al lobby empresarial y no dar quorum».