Por Ramiro García Morete

«El teatro no se hace para contar las cosas, sino para cambiarlas», decía un tal Vittorio Gassman. La coyuntura pareciera exigir en todos los campos y la memoria -ese terreno dinámico- que sea disputado constantemente. El arte no está exento de tomar posturas, y detrás de las historias particulares hay una gran historia y un modelo de país en el que el olvido no puede perpetuar el daño. Por eso es una buena noticia que -a pesar de la pandemia y sin desatender los protocolos pertinentes- regrese con su séptima edición el ciclo Teatro X la Identidad La Plata, en el que numerosas salas de la ciudad abren sus puertas y obras con la finalidad de difundir la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo por recuperar a los nietos que faltan. Tras la tradicional presentación en el Teatro Coliseo Podestá (donde actuó el conjunto Andando Descalzo),diversas obras y exposiciones podrán verse este fin de semana en los siguientes espacios: La Casa (38 e/ 2 y 3), Espacio 44 (44 e/ 4 y 5), Colibrí (Diag. 77 e/ 5 y 6), Centro de Arte de la UNLP (48 e/ 6 y 7), Taller de Teatro de la UNLP (10 e/ 54 y 55), Estación Provincial (17 y 71) y el Espacio para la Memoria (Diag. 74 e/ 64 y 65).

«Es una edición especial -introduce Ayelén Correia Dias, actriz, docente y parte de la comisión organizadora-. Pensando en este ciclo y un puente posible con el año pasado, cuando tuvimos que tomar la decisión de hacerlo o no por las condiciones que ya conocemos. Terminó siendo una edición virtual con todo lo que conlleva: cierta desorientación, lo tecnológico…Entonces este año no podíamos darnos el lujo de que no se realizara. Este años teníamos mejores condiciones para pensarse el ciclo». Aunque aclara que no estuvo exento de incertidumbres: «Empezamos a trabajar en la gestión en abril o mayo. Eso implicaba que no teníamos certeza sobre la apertura de espacios ni la envergadura. Todo fue paso a paso, hasta que tomamos la definición de volver a la calle. No de la forma habitual, pero pensar qué ajustes hacer para volver a salir. Y eso nos implicó que este ciclo fuera más acotado. Generalmente eran alrededor de cuarenta obras y veintidós o veintitrés espacios que se ofrecen. Y este año se reduce a ocho espacios y doce o trece propuestas. Primero porque cuando lo definimos no estaban habilitadas las salas, y también reafirmando las políticas de cuidados».

A partir de la dificultad, surgirían ideas vinculadas al site-specific: «Para no concentrar mucha gente, definimos poder pensar intervenciones más breves en espacios públicos, utilizando balcones, veredas, vidrieras. Intervenciones que duren entre 10 o 15 minutos y que pueden repetirse cada media hora a lo largo de una franja de dos horas». De esta manera se potenció la «idea de recorrido, de volver a habitar las calles. Algo de lo simbólico que nos parecía fundamental. La gente va a poder circular de una propuesta a la otra porque hay media hora de diferencia».

Correia Dias y la organización no son indiferentes al marco político: «Por supuesto que no da lo mismo. No podemos dar por sentado nada. Pero me parece que lo que resolvemos y que es un gran aprendizaje que nos dan las Abuelas es poder reafirmar desde el discurso, que es la búsqueda, la lucha y el objetivo. Nosotros vamos a reafirmar nuestro discurso cuando aparezca cualquier discurso negacionista. Más allá de los números, del avance, no perdemos de vista reafirmar el objetivo: nunca más es nunca más». 

Respecto a la curaduría, no necesariamente las obras deben estar referidas explícitamente a tópicos como la memoria y identidad: «Fue un tema de conversación y llegamos a esta conclusión: hay todo un marco introductorio, la lectura de nuestro manifiesto, el acceso a los censuarios de abuelas. En el 2019 incorporamos testimonios antes de la función. Todo eso genera un marco y un espesor que no requiere que la función esté anclada a la temática». Y agrega: «Por otro lado, lo que decidimos es que en Teatro X la Identidad también estemos hablando de una identidad del teatro platense y expresar su pluralidad. Hay muchas estéticas, muchas corrientes de distintos palos y gente que piensa la producción desde distintos enfoques. Eso también habla sobre la identidad».

Para concluir, y en consonancia, reflexiona sobre la importancia de recuperar la actividad teatral y «el famoso convivio. Hay una mirada política, pero también es volver a encontrarnos en esa teatralidad, que es motor y puente para la difusión y acompañamiento. Y va a ser muy conmovedor».

Si naciste entre 1975 y 1980 y tenés dudas sobre tu origen, consultá https://www.abuelas.org.ar.