En una nueva audiencia del juicio por crímenes de lesa humanidad conocido como Arana II (causa Garachico), se volvieron a transmitir, quince años después, los testimonios de Jorge Julio López contra Miguel Etchecolatz, ex director de Investigaciones de la Policía bonaerense, quien se encuentra juzgado por los delitos de secuestro, tortura y homicidio contra siete personas.

Fue en el marco de la causa a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1 de La Plata en la que están imputados Etchecolatz y Julio César Garachico, ex jefe del servicio externo de la Unidad Regional de La Plata. Los represores son juzgados por los delitos de secuestro, tortura y homicidio cometidos contra siete personas en el centro clandestino de detención, tortura y exterminio Pozo de Arana, que funcionó en el partido de La Plata durante la última dictadura cívico-militar.

La audiencia se realizó por videoconferencia y se proyectó en la Sala Eduardo Schaposnik de la Subsecretaría de Derechos Humanos de la provincia de Buenos Aires, querellante en la causa. Allí estuvo presente Rubén López, hijo de Jorge Julio López, acompañado por el subsecretario Matías Moreno.

Rubén López, durante la retransmisión del testimonio de su padre.

El testimonio que se proyectó de López fue el que brindó el 28 de junio de 2006, tres meses antes de su segunda desaparición el 18 de septiembre, cuando salió de su casa rumbo a la sentencia contra Etchecolatz. También se compartió la declaración que realizó la sobreviviente Nilda Eloy en 2012 en el marco del juicio Circuito Camps.

«Estamos con la misma ansiedad que vivimos desde el 2006, esa es la realidad. Por primera vez, y después de quince años cuando participamos y acompañamos a mi viejo en ese juicio, voy a volver a escuchar el testimonio completo», dijo Rubén López a Radio Provincia.

Aquel 28 de junio de 2006, de forma contundente, López dijo sobre Etchecolatz: «Es un asesino serial, no tenía compasión». Fue al declarar ante el Tribunal Oral Federal N° 1 de La Plata, que presidía Carlos Rozanski, que juzgaba al exdirector de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires.

El testimonio de López, que resultó clave para condenar a Etchecolatz por genocida, revivió los padecimientos sufridos tras ser secuestrado a fines de octubre de 1976 por un grupo de personas entre las que se encontraba Etchecolatz, y su paso por cuatro centros clandestinos hasta su liberación en 1979.

«Es un asesino serial, no tenía compasión», dijo López sobre Etchecolatz en esa oportunidad. «Él personalmente, les digo a todos los que están presentes, dirigió esa matanza», aseguró.

Etchecolatz está imputado de la privación ilegal de la libertad, torturas y homicidio de Norberto Rodas y Alejandro Sánchez, mientras que a Garachico se le imputaron las privaciones ilegales de la libertad y torturas en perjuicio de Patricia Dell’Orto, Ambrosio de Marco, Norberto Rodas, Alejandro Sánchez, Francisco López Muntaner, Guillermo E. Cano y Jorge Julio López, y los homicidios de Patricia Dell’Orto, Francisco Ambrosio de Marco y Norberto Rodas.