Por Ramiro García Morete

Con el audiovisual “La ideas necesitan ser contadas”, la banda refuerza un universo alegórico que mezcla la canción popular con la experimentación (Foto: Giuliana Bosco)

“Queda inventar la realidad que nos rescate, quiero  probar capacidad de algo nuevo para mi”. El mismo jueves que Alberto Fernández anunció por primera vez  el confinamiento, Milagros Rodríguez dejó la casa algo antigua de paredes altas que alquila y se mudó a lo de un amigo. A unas cuadras nomás, llevaría consigo el Yamaha de ocho octavas y se quedarían dos meses. Serían días extraños para todxs, sobrellevando la incertidumbre con películas o discos como –paradójicamente- “The New Abnormal”. Justamente The Strokes había sido una de sus bandas favoritas de chica, cuando descargaba música  del Ares y su hermana Lola se erigía como gran influencia musical. Y es que hasta entonces, todo lo que había llamado su atención en la casa natal de Meridiano V eran los cd´s  de Fito o de The Beatles, sonando en el radiograbador gris mientras su madre enceraba los pisos y alguno de The Beatles. Por el contrario-, los discos de folklore del padre la interpelaban demasiado.

Lo cierto es que en aquellos meses del 2020, algo la retrotraería al 2019. O al menos al cuaderno-calendario de tapa negra de cuero que su madre le había obsequiado. Y es que ahí solía y suele bocetear textos o palabras. Sin una estructura muy determinada, como si compensara la formación en la carrera de Periodismo. Y es que  “la fantasía es otro recurso no solamente para poder contar sino sobrevivir”, dirá.  Inspirada un poco en una entrevista a Mariana Enríquez pero básicamente en la traducción de Poe hecha por Cortazar que halló en el departamento que la hospedaba, necesitó trasladar algo de ese universo y pulso a las canciones.

Lo curioso es que hasta entonces no había escrito ninguna. Es cierto que con Lucas Marcelli se había presentado en Casa Hereje el año anterior, interpretando un tema de El Mató y otro de Bebe. Pero más allá de la criolla y la acústica Yamaha que compró con el aguinaldo, su vínculo con la música no era formal. Sí lo había sido durante esos tres años que formó parte del coro de niños del Teatro Argentino, motivada y empujada por esa vecina mormona y cantante lírica que siempre escuchaba al pasar por la puerta. Con ella nunca llegaría a prosperar en las clases de piano, pero claramente afectaría su vida.

Como lo haría la decisión de convocar todo aquello y condensarlo en canciones. En un rapto en el que su amigo iría al súper, surgiría una melodía utilizando el sonido de “campanitas” del teclado. Casi de un tirón-registrada con la cámara del celular- quedaría “Espectáculo de sombras”.

Desde entonces y ya de regreso a su hogar, se acumularían un puñado de canciones más para pasarle a Lucas. Y lo que inicialmente surgió como un proyecto acabaría conformándose con la suma de Alejandro Bértora en bajo  y Juan Farías en batería, paran ensamblarse como banda en la sala del baterista. Canciones llenas de intensidad y alegorías sobre el bien y el mal, la luz y las sombras; piezas portadoras de algún sesgo ancestral y a la vez proyectadas hacia el presente, con un delicado trabajo de texturas y con una voz particular y expresiva para relatar un universo entre oscuro y mágico. Tres singles lo constatan, al igual que su último lanzamiento: el audiovisual “Las ideas necesitan ser contadas”. O cantadas. Allí se puede ver a la banca en blanco y negro, tocando en vivo mientras su vocalista mueve las manos como quien persigue formas en el aire. Quizá de eso se trate para Miracles: capturar eso inasible que flota y hacerlo realidad. Una realidad inventada, pero no menos verdadera.   

“Surgió como desde la necesidad de crear un material nuevo, algo par exponer. Ya con la banda más consolidada en cuanto a los roles de cada uno,  surgió una idea. Yo lquilo un de esas casas antiguas con las puertas altas. Entonces pensé en una de las habitaciones o algún sector para grabar algo. Después contactamos a Natanael Ullón y nos pidió unas puntas para tener una idea. Queríamos  lograr algo medio lúgubre, medio tenue”. Y ejemplifica con “Espectáculo de sombras” como un tema surgido “en pleno confinamiento, con mucha introspección y ese contacto con ese sentimiento oscurillo. Por eso en el primer tema directamente se ven nuestras sombras”.

Respecto a la híbrida pero poderosa estética de la banda, “se fue dando. Yo creo que es como la intencionalidad de cada uno por separado. O lo que cada uno ofrece genuinamente al sonido y lo que conforma a la banda. Los chicos, por su parte, tienen un grupo de tango. Nuestros consumos hablan sobre lo mismo y se da ese punto en común de remitir a un lugar sonoro, narrativo y estético que más o menos por el mismo lado. Fue un encuentro, en ese sentido”.

Un rasgo distintivo de esta banda que prepara la salida de un nuevo EP para fines de agosto,  es una poética alejada de lo coloquial y heredera de narrativas más clásicas y alegóricas. “Capaz que  ´Espectáculo de sombras´ y ´Pociones dulces´ remiten más a esas cuestiones porque son las letras que escribí yo. Pero estamos ensayando canciones que no están grabadas. Algunas de Ale u otras en conjunto, que tienen la misma impronta, el mismo estilo narrativo”. La cantante se refiere a su propio vinculo con la escritura: “Es prácticamente una necesidad de exponer mi visión sobre las cosas, de hacer algo, de que esas cosas que tenia escritas no solamente quedaran en mi agenda. La música es una herramienta muy rica para aprovechar y contar lo que pensamos.  Y creo que la fantasía es otro recurso no solamente para poder contar sino para sobrevivir”.