En el marco de un nuevo aniversario del golpe de Estado contra el presidente de Paraguay Fernando Lugo (22 de junio de 2012), Contexto dialogó con el senador paraguayo del Frente Guasú Sixto Pereira, vicepresidente primero del Senado de su país.

El dirigente habló sobre los motivos del golpe, los actores que estuvieron detrás y el rol de la Embajada de Estados Unidos y de Horacio Cartes. También se refirió a la actual situación de Paraguay y cuestionó los gobiernos de Jair Bolsonaro, Mauricio Macri y Mario Abdo Benítez.

A continuación, el video con la charla completa y un extracto de la entrevista.

Un poco de historia

«Luego de la caída de la tiranía de Alfredo Stroessner (1954-1989), de la dictadura, cambió el modelo de gestión del Estado y se convirtió en un Estado neoliberal que es gendarme exclusivo de las corporaciones, de los grupos económicos».

«Las políticas sociales, agrarias, agricultura campesina, indígena, salud, educación, vivienda, etc., es ya considerado una carga pesada para el Estado. Ya no se lo ve como inversión, sino como costo».

«Lo único que hace el Estado neoliberal es darle garantías políticas y jurídicas a los grandes grupos».

«Esto se da en un contexto de caída de la dictadura, fin de la Guerra Fría, apertura de mercados, globalización. La construcción de ‘la gran aldea’ para los grandes grupos económicos».

Antes de Lugo «había un desencanto en el tema electoral. De los habilitados para las elecciones, el 60 % no participaba. Había un gran porcentaje de voto comprado, tal vez el 10 % era genuino. Estaban en crisis los dos partidos fuertes (Partido Colorado y Partido Liberal). No había un liderazgo visible creíble. Había una dirigencia cooptada».

«Desde los movimiento sociales tratamos de generar otra práctica. Y la práctica es la de la democracia participativa directa. No por los partidos de izquierda, que estaban atomizados en Paraguay».

«Fuimos construyendo y articulando con las dirigencias populares. Construimos un proyecto diferente, participativo, protagónico y con visibilización para elevar el nivel de la lucha gremial-social-económica a una lucha política por el poder».

En ese contexto, «en un Paraguay que es 90 % creyente, católico, aparece Lugo, que viene de la corriente de la Teología de la Liberación, un tipo diferente a cualquier jerarca, un tipo que se mete con la gente, que va a las ocupaciones, a los cierre de rutas, etcétera».

«El pueblo fue el que pidió la candidatura de Lugo».

«Se tenía que ver la capacidad del campo popular para llegar al gobierno. Se construyó la alianza con el Partido Liberal Radical Auténtico y se construyó bajo cuatro o cinco puntos importantes».

«Soberanía energética […], la salud pública como responsabilidad de Estado […], que la agricultura campesina sea protagonista en la producción de alimentos y generación de trabajo, regularización de todos los trabajadores y trabajadoras de la función pública, institucionalizar las Fuerzas Armadas y la Policía, que era un instrumento de los grupos económicos partidizados. Paraguay con Lugo se abre en la región […] la lucha por la soberanía no hubiera sido posible sin el apoyo político en la región».

«Paraguay siempre había sido gendarme, un instrumento de los grandes intereses norteamericanos».

La masacre de Curuguaty y el golpe

«En cuatro años de gobierno se intentó como veinte veces echarlo a Lugo. Por la vía legal o ilegal».

Se unieron «los grupos económicos que tenían acumulación de ganancias, el gremio empresarial, se unió con parte de la jerarquía de la Iglesia […] y Horacio Cartes, el expresidente, fue elegido y ungido por los Estados Unidos. Cartes es un empresario con una fortuna incalculable –legal e ilegal– […]. Él fue la pieza elegida: empresario, exitoso, autoritario».

Cartes vino «para liquidar ese modelo de apertura en la región, de integración, de instalación de un modelo diferente».

«Lo que se quiso hacer es ‘un golpe preventivo’, ‘legal’, institucionalizado. Primero hicieron el experimento con Zelaya en Honduras y luego con Paraguay».

«Entonces, inventaron una masacre».

«Cartes articuló en la junta de gobierno del Partido Colorado un libelo acusatorio que no tiene ni pies ni cabeza, insostenible. Luego articuló con los grupos económicos, con la cúpula de los partidos tradicionales y con la cúpula del Partido Liberal (que era nuestro aliado). La cúpula de los partidos y los grupos económicos, con apoyo internacional, dieron el golpe político».

El golpe contra Lugo «fue orquestado y coordinado por Horacio Cartes».