Al igual que el índice de precios al consumidor (IPC), la canasta básica Total y la alimentaria mostraron en mayo una desaceleración con respecto al mes anterior y tuvieron durante ese mes el registro más bajo, con un 2,4 y 2,8 %, respectivamente.

Según el INDEC, una familia tipo de cuatro integrantes demandó durante el quinto mes del año unos 64.445 pesos para no ser pobre y unos 27.423 pesos para no ser indigente. Cabe recordar que el índice que elabora el organismo estadístico mide el umbral de ingresos requeridos para acceder a una canasta de alimentos que determina la línea de indigencia y, en el caso de la pobreza, suma otros bienes y servicios.

El miércoles, el INDEC dio a conocer el índice de inflación, que también mostró una desaceleración respecto del mes anterior, con un 3,3 %. Dos componentes de ese índice de fuerte ponderación en la determinación del costo de las canastas básicas (Alimentos y Bebidas no alcohólicas e Indumentaria) mostraron también aumentos menores a los registrados en los meses anteriores (3,1 y 2,1 %, respectivamente).

En el bloque de alimentos, sin embargo, el avance de los precios fue dispar, y algunos productos, como aceites, grasas y manteca, carne y derivados, leche y productos lácteos, entre otros, tuvieron subas superiores al promedio general.

En lo que va de 2021, tanto la canasta básica total (18,9 %) como la canasta básica alimentaria (20,9 %) se ubican por debajo de la variación acumulada del índice de precios al consumidor (21,5 %). Sin embargo, en la comparación interanual contra mayo del año pasado, las dos superan a la inflación, con un 49,6 y 53,4 %, respectivamente, frente al 48,8 % que registra el IPC en ese período.

Según la última medición que realizó el organismo que conduce Marco Lavagna, la pobreza en Argentina alcanzó al 42 % de las personas y, de ese porcentaje, un 10,5 % de los habitantes del país se encontró en el primer trimestre de 2021 por debajo de la línea de indigencia.