Por Ramiro García Morete

“Para juntos practicar nuevas formas de encarar esta densa realidad, oh”.  El año pasado (si es que efectivamente pasó) citábamos en esta sección y -casi como una obviedad- aquello de “poner el cuerpo y el bocho en acción”. Nos referíamos al surgimiento de La Moura Colectiva Cultural como signo de inventiva y tenacidad ante una incertidumbre inédita. Lo que no era ni es novedad es el lugar simbólico y concreto que representan lxs trabajadorxs de la cultura para ciertos sectores de la sociedad y niveles del Estado. Sobre todo en una ciudad como La Plata, donde la intensa actividad contrasta con el desinterés municipal o sencillamente con una mirada ideológica que acorta el arte a mero entretenimiento.

Casi un año después, y de cara a un invierno tan o más difícil que el anterior, algunas cosas no han cambiado. Muchos espacios, propuestas y redes tuvieron que abdicar o sencillamente transmutar. Por eso no es menor la persistencia de este “espacio de construcción, acción y debate que trabaja desde y para el ámbito cultural autogestivo”, integrado por espacios culturales de La Plata, gestorxs culturales, abogados, trabajadorxs sociales, diseñadorxs gráficxs, productorxs y más. Entre ellos, La Bicicletería, C´est La Vie, Ciudad de Gatos, Casa Unclan, Guajira, Magia Negra, Nuevos Vientos, Pura Vida y Cubo Mágico. Con el peso del esfuerzo pero también con nuevas herramientas, La Moura trabaja diariamente como red de contención para aquellxs que saben que la “ciudad cultural” se hace día a día, que el arte con protocolos es seguro y que sin trabajo no se pagan las cuentas.

Santiago Fernández, parte de La Moura y también de Casa Unclan, expresa las sensaciones ante las nuevas restricciones: “Uno entiende la necesidad de hacerla. No es que está en contra. Pero la sensación fue… de angustia. Justo cuando estábamos empezando a reactivar las agendas y los espacios. Porque los primeros meses más o menos se había podido volver la ruedo. Pero siempre comprendiendo todo y también tratando de ser optimista, de pasar el momento. No hay mal que dure cien años. En algún momento se va a terminar y uno va a salir fortalecido”. Fernández se permite ser optimista pensando en la experiencia del año pasado: “Adquirimos nuevas herramientas. Espacios como Unclan o Guajira, por ejemplo, con la gastronomía, que no era el fuerte. Lo mismo con la cuestión comunicación, que nos obligó a volcarnos al contenido digital que está bueno. En Unclan estamos generando material para redes, Twitch, YouTube, ideando algunos programas… Eso está bueno”.

Pero más allá del optimismo, no pierde de vista uno de los ejes en discusión: “Desde La Moura ponemos al rol productivo de la cultura en un primer lugar y por eso tendemos puentes con sindicatos, trabajadores. Creemos que es un sector productivo más en el entramado. Y un sector importante, no marginal. Ahora se ve lo que falta, porque hay muchas cosas que se suspendieron y ahí te das cuenta. El rol que tiene y que también es un rol económico”. Y agrega: “También es un debate hacia el interior y no solo hacia afuera: qué significa reconocernos como trabajadores. Tenemos que fortalecer esa noción”.

“Es un momento amable/ bastante particular, sobre temas generales/ nos llaman a conversar”. Si algo es recurrente desde los espacios independientes y artistas en general es señalar la absurda inacción y desidia del Municipio para plantear políticas concretas y planes de contingencia en el ámbito cultural.  “A nivel municipal no hay nada que decir porque no se hizo nada. La inacción absoluta, la inexistencia de alguna gestión determinada… Ni siquiera darle visibilidad a la problemática… No se ha avanzando en ninguna dirección. Hemos tenido diálogo, pero no hubo acciones concretas”.

Fernández distingue y cree que desde Nación “han habido buenas iniciativa. Fondo Desarrollar, Fondo de Cultura, Fortalecer Cultura, Cultura solidaria, Reactivar Escena… Ha habido una serie de subsidios y fomentos específicos que han ayudado. El rol del Ministerio de Cultura ha sido muy importante más allá de cuestiones operativas que siempre puedan generar ciertas quejas y cuestiones burocráticas. Cuestiones a corregir… Lo importante es que todos los espacios culturales que lo pidieron pudieron acceder”.

Actualmente, La Moura -que la semana pasada tuvo un encuentro con Florencia Saintout para presentar un proyecto que declare a La Plata como “Capital Cultural de la Provincia”- actualmente está “teniendo reuniones periódicas sobre los principales temas en la cuestión de la pandemia, pero también de la producción y de qué manera a través desde las redes y canales de difusión digitales podemos seguir metiendo una agenda. También teniendo algunas reuniones con funcionarios y hemos estado pensando algunos proyectos. Estamos bastante activos como colectiva, en asistencia permanente en cuestiones burocráticas y de redes que no se ven pero están todo el tiempo”.