Por Ramiro García Morete

“Con la canción me va llevando el cuerpo -describirá-. No lo pienso tanto. Me dice: tenés que ir por ahí y por allá. Las melodías me van llevando por diferentes lugares”. Cuando se sienta con su Yamaha acústica, generalmente compone la canción casi entera, la graba en el celular y no la toca más por dos semanas. Recién ahí la escucha para ver “qué me genera” y comenzar el trabajo en el Cubase 5. Y lo que suelen generar sus canciones es un poco eso: una sensación de fluidez y naturalidad, pero sostenidas en un trabajo metódico y detallado. Piezas electroacústicas donde las palabras simples y las amenas melodías arrojadas por una voz dulce y clara se arropan solo con los elementos necesarios. Como en “Diamantes”, ese tema que definirá como de amor y nostalgia, donde la batería o el acordeón solo aparecen para reforzar una idea que ya se comprende y respira desde la guitarra. El nuevo single -con la colaboración de Tomas Ferrero- adelanta un inminente disco de aire folk para uno de los cancionistas más activos de la ciudad: Federico Disanti.

“Y no se parece a nadie/ pareciera ser feliz/ un recuerdo de diamantes y rubí”, entona el músico en el tema que ya puede escucharse en las distintas plataformas. “No tiene mucho trasfondo más que una canción de amor, despedida, nostalgia y recuerdo”, simplifica y luego se dispara la comparación entre sus últimos cortes y el disco “Vacaciones en otoño” (2018). “Lo que pasó con Vacaciones es que fue como un trabajo práctico lo que había hecho. Lo que intenté hacer esa vez es una canción por día como ejercicio y quedó ese disco. Casi que ni había producción. Componía y lo grababa en el mismo día. A lo sumo lo retocaba. A los siguientes temas le di más importancia. Tuve tiempo de decorarlo mejor y producirlo de otra manera”. Pero a su vez, a diferencia de “Contacto” o “Tengo ganas”, en este sencillo “sí intento que forme parte de un todo, de un disco. Es el principio de algo nuevo. De hecho, tengo casi todo producido en casa. Simplemente, voy a sacar un sencillo más, no sé cuándo, que tengo la mezcla. Veamos qué me recomienda la gente de marketing (risas)”. Y anticipa que el disco saldría dentro de “dos o tres meses”.

“No sé si encuentro un concepto -reflexiona sobre ese futuro disco-. Tal vez una madurez a la hora de componer y de producir, más que nada. Las canciones son nuevas para muchos, pero tienen muchos años. Se hicieron en un montón de épocas distintas… Pero sí hay una unión en la idea de la producción. No dejo de tener la estética acústica, porque es algo que me dejaría dejar marcado. Pero también hay guitarras eléctricas, baterías, baterías electrónicas. Me lo llevo para un lado más de folk moderno”.

Metido cada vez más en el mundo de la producción, el guitarrista de Rivales y ex Falcons no deja de elegir sin embargo una mirada externa o distinta. Y desde hace un tiempo, trabaja sus canciones junto a Nahuel Piscitelli: “le mando las canciones cuando están casi terminadas. Lo que le da es otro punto de vista que me hace dudar, pensar y repensar lo que hice previamente. Los dos laburamos de esto y ya venimos con un montón de herramientas. Lo que hacemos es un trabajo en conjunto. Casi que las tengo todas grabadas, pero siempre paso por él antes de mezclar, para emprolijar y cambiar lo que haya que cambiar. Tenemos un esqueleto ya parado y lo que hacemos es vestirlo”. Y revela su enfoque: “A veces cuando estás produciendo le metés un montón. Me gusta sobrecargar un poco, así después le voy sacando cosas. Y siempre me quedo con lo mínimo e indispensable para que cada cosa ocupe el lugar que debe ocupar”.

(Foto: Brian De Pedro)