Por Ramiro García Morete

Equipo que gana no se toca, dice un viejo apotegma. Pero ya sabemos no solo lo peligroso -estética y filosóficamente- que es aplicar analogías futboleras a la vida, sino también no asimilar el cambio. Que -por seguir usando frases harto conocidas- es lo único constante. Y en este 2021, que ciertamente se parece al 2020 pero no lo es, Mula (en colaboración con Espacio Roseti y Plataforma Lodo) reformula y depura lo aprehendido para la segunda edición de Plantel. Se trata de un programa de residencia artística concebido “como un espacio de creación, conexión, formación e impulso para artistas que están interesadxs o ya investigando en el campo de las artes escénicas y performáticas contemporáneas en relación a espacios públicos y/o específicos como museos, bibliotecas, fábricas, terrazas, edificios patrimoniales, calles, plazas, parques, estaciones de transporte público, entre otros”.

Hasta el 25 de abril estará abierta la inscripción para este programa que  ofrece un entorno de conexiones entre artistas de todo el país, mentorías de la mano de ex-residentes y conferencias y tutorías artísticas a cargo de Bineural Monokultur, Fernando Rubio, Marina Quesada y Eugenia Roces, entre otrxs. Esta residencia está destinada a artistas de diversas disciplinas que estén interesadxs o realizando proyectos artísticos en espacios específicos.

“Esto nació como una maratón de multilenguaje artístico y cambió muchísimo -comenta Rocío Bergé, de Mula-. Mantuvimos el nombre porque hay algo de ese espíritu de crear en comunidad artística en una situación intensiva que se mantuvo. Pero cambiamos conceptualmente y profundizamos muchísimo más este germen que fue en junio el año pasado”. Se trata de una versión “mejorada, más específica” apuntada “más a laburar en particular. Si bien se puede empezar a producir desde cero un proyecto -y no es que tienen que tener uno armado- la búsqueda está más enfocada en abordar edificios patrimoniales desde las artes escénicas y performáticas». Pero también hay lugar para «los artistas sonoros que quieran investigar espacios”.

“Sin dudas, Plantel es un hije de la pandemia y la cuarentena -comenta Bergé-. Porque cuando surgió esto y nos vimos impedidos de hacer los proyectos planificado (giras, obras) nos pusimos a pensar qué podíamos construir que fuera un espacio de contención para les artistas. Y nos metimos en un proyecto sin tener idea adónde iba a llegar. No habíamos hecho residencias artísticas y menos en formato virtual”. La experiencia, asegura, sirvió “para darnos cuenta de cuál es el rol del arte en la sociedad. Y cómo nos queremos relacionar con les artistas y organizaciones culturales que hacemos este proyecto. Esa dimensión que trajo la pandemia sobre la expansión geográfica: lo virtual nos permite contactar con gente de otros lugares. Mas allá de que suena bien el speech, es algo que se dio como una realidad y que en esta edición profundizamos buscando organizaciones que permitan esa descentralización de ciertos conocimientos y búsquedas que están a veces más focalizadas en Ciudad de Buenos Aires o  Provincia. Eso enriquece un montón el proceso de creación y los diálogos que se dan en esta residencia”. Y el gran impacto de la pandemia, sin dudas, se da en los vínculos y los territorios: “El espacio público cambió y la circulación ya no es la misma, Plantel nos cerró por todos lados. Profundizamos la búsqueda de cómo resignificar el espacio. Si producimos obras, instalaciones o recorridos sonoros, vamos a ver la ciudad de otra manera”.

Inscripciones:

bit.ly/PLANTEL2021

Programa:

El primer tramo dura 6 semanas e incluye: 
– Acompañamiento global del proceso de investigación y desarrollo del proyecto creativo a través de consignas y experiencias individuales y grupales. 
– Espacios de formación en formato de conferencias virtuales acerca del site specific, arte y territorio, artivismo, proyectos inmersivos y/o de participación ciudadana o comunitaria.
– Espacios de vinculación e intercambio entre artistas residentes en distintos territorios geográficos y ex residentes en el rol de mentorxs. 
– Simulacros: testeos en el territorio donde se lleva a cabo el proyecto de cada residente.
– Materiales de apoyo en formato audiovisual, textos y casos como referencias para la investigación y la producción site specific.
Al final del proceso compartido de residencia, se inicia un segundo tramo, en el cual se seleccionarán 4 proyectos que recibirán un período de tutorías artísticas personalizadas para profundizar en su desarrollo y estímulos económicos para la producción.