Este domingo 11 de abril, 17 millones de peruanos y peruanas irán a las urnas para elegir presidente y congresistas. Las elecciones se realizan en el marco de una profunda crisis política, sanitaria y económica que ha derivado en la falta de representatividad y en el descrédito del sistema democrático y de sus instituciones.

Las elecciones presidenciales en Perú plantean una única certeza: habrá segunda vuelta. Las encuestas indican que el gran ganador será el voto en blanco, que rondaría el 32 %, a lo que se sumaría el voto nulo, que sería alrededor del 4 %. A pesar de que el voto en Perú es obligatorio, el abstencionismo también sería muy fuerte. 

Los estudios también señalan que, de los dieciocho candidatos que se postularon para presidente, siete tienen posibilidades de entrar al balotaje. Quien gane la primera vuelta solo obtendría poco más del 10 %.

Los estudios señalan que Yonhy Lescano, de Acción Popular, tendría 10 % de intención de voto; Verónika Mendoza, de Juntos por el Perú, 9 %; Hernando de Soto, de Avanza País, 9 %; Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, 8 %; George Forsyth, de Victoria Nacional, 8 %; Pedro Castillo, de Perú Libre, 6 %; y Rafael López Aliaga, de Renovación Popular, 6 % (según datos de la empresa Ipso, publicados por el diario El Comercio).

La escasa diferencia (solo cuatro puntos) entre el primero y el último de este grupo de siete candidatos, en estudios que tienen un margen de error de entre dos y tres puntos, hará que la elección sea peleada voto a voto. Cualquiera puede ganar, cualquiera puede entrar al balotaje. Ello indicaría que será muy difícil conocer el resultado la misma noche de la votación. Los boca de urna tendrán poco margen de certeza y no se sabría quiénes pasarán al balotaje hasta que oficialmente se haya contado el último voto.

Según las encuestadoras, las dos candidaturas de izquierda, representadas por Verónika Mendoza y Pedro Castillo, parecen estar disputando un mismo electorado y se restarían votos mutuamente.

En el marco de la profunda crisis sanitaria que vive Perú debido a la pandemia, con los hospitales saturados, falta de oxígeno, sin camas disponibles en las Unidades de Cuidados Intensivos, con un promedio en la última semana de 8.000 contagios diarios y con un récord de 314 muertes en 24 horas el día anterior al cierre de las campañas, uno de los candidatos neoliberales, que pelea en los primeros puestos de la intención de voto, Hernando de Soto, aseguró que, si gana, el Estado no comprará más vacunas y las deberán adquirir las empresas privadas y las Organizaciones no Gubernamentales (ONG). En un país donde la informalidad laboral es de las más altas de la región y la pobreza y la desigualdad se han profundizado enormemente, la lucha contra la pandemia quedaría librada a la suerte individual, regida por las reglas del libre mercado.

Una crisis que tiene historia

Tras la llegada del neoliberalismo a Perú, de la mano de Alberto Fujimori en 1990, el sistema político y las instituciones democráticas comenzaron un camino de decadencia que continúa hasta nuestros días.

Los poderes Legislativo y Judicial sufren un enorme descrédito hace años, y para entender qué ha pasado con el Poder Ejecutivo es bueno hacer un rápido repaso sobre cuál ha sido el destino de los últimos mandatarios.

Alberto Fujimori (1990-2000): preso por crímenes de lesa humanidad.

Alejandro Toledo (2001-2006): procesado por hechos de corrupción.

Alan García (2006-2011): se suicidó cuando iba a ser detenido, acusado de estar involucrado en hechos de corrupción.

Ollanta Humala (2011-2016): estuvo en prisión preventiva acusado de hechos de corrupción. Actualmente es candidato, pero no supera el 5 % de intención de votos.

Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018): renunció a su cargo cuando avanzaba sobre él un juicio político por denuncias sobre su participación en hechos de corrupción vinculados al escándalo de Odebrecht.

Martín Vizcarra (2018 -2020): fue destituido acusado de sobornos.

Manuel Merino (10 de noviembre de 2020-15 de noviembre de 2020): duró solo cinco días en el cargo. Acusado de haberse complotado para tomar el poder por la fuerza, debió renunciar tras las masivas protestas populares. Tras su dimisión, asumió Francisco Sagasti.

Durante el año de la pandemia, Perú tuvo tres presidentes (Vizcarra, Merino y Sagasti) y cinco ministros y ministras de salud.