Por Ramiro García Morete

Un fin de semana para intentar exorcizar un año maldito, dos canciones guitarreras y cuatro músiques compartiendo su talento en una terraza dan como resultado “Liberar”

Fantasía. Durante gran parte del 2020, la idea de juntarse con otras personas a hacer música había emigrado al campo de lo ilusorio.  Como tanta gente, Martín Remiro guardaba ese anhelo. Aunque no todo el mundo había editado un disco como “Esas cosas extrañas”, lleno de colaboraciones y bellas melodías.  Pero agotado de virtualidad (potenciada por su oficio como docente) y a sabiendas de que ni Thes Siniestros ni Los Años Rojos se juntarían, comenzó a cranear algo. “Quería tocar la guitarra rápido… quería sentir el poder del rock & roll”, dirá entre risas. “Algo punkie, algo rápido” será el modo de delinear un sonido entre el post punk y el indie.  De hecho 185 bpm sería la velocidad de una de las canciones por la que no dudaría en convocar a Faustina Sagasti (Isla Mujeres), a quien conocía desde sus tiempos en Peruano y los de ella en Los Viernes. “Una bestia. Gran baterista y música”.   Por alguna cuestión, su compañera laboral Sofía Uzal (quien editó en solitario “Chicana”) no había entrado en su álbum y esta era la opción de que aportara su expresiva voz y sus teclados. Por otro lado y sin saberlo,  Laqui Topich lo había acompañado desde ese tema despojado apenas subido en Youtube: “Revertido”. “Es el tema que más escuché el año pasado”, dirá sobre el bajista que le hizo sentir de entrada que habían escuchado la misma música.

Fantasía era el nombre que había pensado para la banda que aún no existía. Unas maquetas construidas en la virtualidad, dos canciones y tanta predisposición como capacidad acelerarían el proceso. Tanto veloz como debe levantar el Gol amarillo, bajito y tuneado que está cerca de su casa cada vez que pasa en bicicleta. A pesar de lo estrambótico del auto, apenas si tiene calcos y una dice enigmáticamente el nombre con el que bautizaría a este cuarteto que no requirió más que un ensayo para un registro cálido y de calidad: “Liberar”. Un registro vivo en sonido (por Nicolas Cortino) e imágenes (Tomás Palombo) que ya puede disfrutarse en Youtube y otras plataformas. “Los cobardes no se hacen cargo /ni ayer ni hoy” reza Intento, track precedido por Infinidad.  Quizá de eso se trate Filipina: materializar una pequeña pero bella fantasía o simple anhelo para compensar la densa realidad.

 “La verdad que yo pensaba cómo responder- anticipa Remiro a la pregunta básica sobre el proyecto-. No se sabe qué es. Lo que se sabe es que a fin de 2020 había cuatro músiques con ganas de tocar que nos juntamos. Cuando empecé  a pensar la idea dije. Tiene que cantar Sofia. Y este tipos de canción: guitarrera pero con sintetizadores, rápida, con cierto espíritu post punk, indie surf…”

La necesidad de juntarse, pero también la búsqueda estética decidieron el modo de grabación. “Habia que tocar en vivo. A mi me gusta producir. Pero eso estaba para  ser tocado. También sabíamos que lo íbamos a hacer al aire libre. Tiene mucho cuidado”. Desde una terraza, el material se grabó y filmó un sábado de diciembre. “Nos juntamos el día anterior en la casa e hicimos un ensayo de tres horitas. Tocamos un poco. Estuvo bueno porque había un factor de espontaneidad…¿ Viste cuando tocas con alguien por primera vez? Al principio suena mágico. Hay como un amor a primera vista. Esa sensación de que está buenísimo”. Pero más allá de lo veloz “acá íbamos derecho a lo que iba a ser. Todes con las partes muy estudiadas, súper profesionales y muy dispuestos a resolver. Se notó que estábamos con ganas de tocar. Fluyó todo tan bien virtualmente y cuando nos vimos la pasamos genial. Fue un fin de semana muy bonito para nosotres”.

Respecto al futuro, Remiro se sincera: “Lo sacamos y veremos. Personalmente el año no sé qué me va a deparar laboral y musicalmente  por la situación general. En principio no sé si hay más pretensión y el tiempo dirá básicamente”.