Por Ramiro García Morete

Julieta Cingolani y Rocío Bergé lanzan  esta “aventura editorial, artesanal y anarquista”.

“Es un canto, un sonido poderoso y sutil, no lo pierdas, no lo dejes  de escuchar, no lo dejes de emitir, es el hilo conductor, es el único hilo vital que te es dado ahora para salir de la destrucción total”. A finales de 2019, “Páramo para mi” estaba casi completo. Pero el 2020 sería para Julieta Cingolani- música, docente y poeta- un año complejo en lo personal. Y en lo general-tal como sabemos y ella bien describe- “esta distopía extrañísima del aislamiento y la pandemia, de no vernos, no tocarnos, no compartir papeles ni momentos, ni ensayos, ni nada. El libro estaba escrito pero el papel también fue sospechoso de ser agente de contagio. Por lo tanto, quedó en espera”.

Promediando el invierno, aparecería otro impetuoso espíritu vinculado a lo creativo: Rocío Bergé, gestora cultural de Mula y también docente-. Ambas irían encontrando intereses y pasiones comunes, “formas de ver el mundo y de actual en él”.   Pero ese mundo seguía siendo-por decirlo suavemente- desconsiderado. El libro de Cingolani (un poemario emocional y sutil, donde fragilidad y potencia dialogan constantemente)  había sido desairado por una editorial platense y casi “llorisqueando” acudiría a lo de su ahora vecina y amiga, cuya respuesta la convertiría también en socia: “Editemos nosotras, nuestros libros. Hagamos una editorial. Que se vayan todos a cagar”. Cansadas “de que las editoriales tengan tanto repulgue, tanto remilgue, tanto quisquillosismo” edificarían una idea siempre amparada por la presencia inspiradora de la simpática Luisa, perra salchicha que hoy es su marca.  Una editorial libre de IBSN y de requerimientos que a veces parecen tan contradictorios a la naturaleza de la poesía, contenido principal que podrá leerse en libros artesanales hechos uno por uno. Una aventura, tal como la denominan, cuyo nombre  había sido una posibilidad antes de que Cingolani armara junto al gran Pilu Pontano lo que fue Ceylán.   “Quien interpreta una página, interpreta el mundo. Entonces el mundo es un libro. Un libro que escapa a toda forma establecida”. Entonces los libros deben buscar su propia forma. Como lo hicieron y seguirán haciendo desde Entonces Ediciones.

Bergé y Cingolani la definen “una aventura editorial, artesanal y anarquista”. Y es que pensar una editorial infiere siempre una aventura y más en este contexto. Cingolani asiente: “Claro que sí. Apostar hoy a lo independiente, a lo autogestivo es una aventura porque nos pone de cara a un mundo que aún no conocemos y pensamos entrarle con las herramientas y recursos que fuimos adquiriendo en pantallas anteriores, en batallas anteriores. Cada una de nosotras incursionamos en distintas formas del arte y de lo expresivo, y cada experiencia nos dejó algunas armas en la mochila”.

 “¿A quién le importa el ISBN?”, sueltan sin rodeos en su carta de presentación. “Los libros que se compran en sitios oficiales tienen todo el trámite de ISBN, que es un número de registro de una obra escrita que te alista a la casi infinita serie de obras publicadas. Es una manera de regulación y de control de mercado, etc. Es un trámite. Dicen que sencillo, y no muy costoso. Es decirle a una institución reguladora que tu texto existe. Mm…no lo vemos necesario, no nos seduce. Y de alguna manera nos encanta estar fuera de ese registro, no ser un número más en una serie que pasa por un puesto de control. De ahí el espíritu anarquista de nuestra editorial. Vamos a publicar por fuera de esa serie. Creemos que al lector no le aporta nada. Y a nosotras nos aporta la satisfacción de estar fuera de catálogos oficiales”.

Por lo pronto, Entonces Ediciones prepara una primera colección de poesía. “Son libros hechos de manera artesanal, diseñados, impresos, compaginados y cosidos a mano, uno por uno. Ese trabajo manual nos resulta una de las cosas más interesantes de nuestra propuesta. El acto de hacer las cosas de a una le imprimen un cuidado, una singularidad, una atención y un afecto que lo industrial no puede ni soñar. Cada libro de nuestra colección se lleva parte de nuestra energía”. ”. Y agrega: “Creemos que ésa es una manera de resistencia a la forma en que este mundo banaliza y equipara todo. La singularidad de lo hecho a mano cobra un valor afectivo a priori”.

El estreno oficial será la primera semana de marzo cuando se edite “Páramo para mí”. Y más adelante será el turno de «Tránsitos a la luna», el trabajo de Bergé. “La primera colección de poesía tendrá un formato que unifica la colección-anticipa Cingolani-. Un tamaño, una forma de armado, la elección de unx poeta y unx artista visual que forman un maridaje. Ambos lenguajes van a producir una obra integral y compleja, porque desarrolla, quizás en principio desde la palabra poética, una estética propia, un mensaje, un llamado”.

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