El debate por el aumento en los precios de los alimentos volvió a elevar la tensión entre el gobierno de Alberto Fernández y los dirigentes de las entidades rurales nucleados en la Mesa de Enlace, que mañana se reunirán en Casa de Gobierno para abrir un canal de negociación. 

El fin de semana, el presidente hizo referencia a la posibilidad de elevar el porcentaje de las retenciones o establecer cupos a las exportaciones para desacoplar los precios internos ante el avance del precio de las materias primas en el mercado internacional.

«El Estado sólo tiene dos canales para resolver el problema, dos herramientas que preferiría no usar: subir las retenciones (que en este momento están acotadas) o poner cupos, decir esto no se exporta. Y no hay mucho más tiempo para que decidan», manifestó Fernández en diálogo con Página/12, y añadió: «Cuando estoy hablando de estas cosas no estoy contra el campo, estoy a favor de la mesa de los argentinos». 

Esta tarde, durante un acto en Tucumán, el mandatario insistió con el tema y pidió «garantizar que los precios internacionales no se vuelvan contra los argentinos». 

«Cuando uno dice que tenemos que cuidar el precio de los alimentos que consumen los argentinos, la harina, el pan, la carne, la leche, los pollos, los cerdos, los huevos; de lo que habla es de cuidar el bolsillo. Esto que todos celebramos que ocurra, que la Argentina crezca, que los precios internacionales mejoren, que la Argentina exporte, todo esto que es glorioso y venturoso, que no se nos vuelva en contra», afirmó Fernández. 

Y agregó: «Cuando yo planteo estas cosas no estoy peleándome con nadie, no me estoy peleando ni con los textiles, no me estoy peleando con los que producen trigo, ni me estoy peleando con los que producen maíz, ni me peleo con las aceiteras, ni me peleo con los ganaderos, lo que estoy diciendo es la verdad, y lo que estoy expresando es mi preocupación por la gente que está en una situación más delicada, y yo quiero creer que vivo en una sociedad que le presta atención a los que están mal». 

En el mismo sentido se expresó el martes el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, que en declaraciones radiales alertó: «Somos un gobierno de diálogo, pero ante todo somos un gobierno decidido a cuidar la mesa de los argentinos y lograr que el salario real crezca. Para eso necesitamos que el precio de los alimentos no evolucione con los precios internacionales». 

El funcionario, como Fernández, sostuvo que es una «buena noticia» que los precios de las commodities suban, pero advirtió que «si no se toma una medida compensatoria o mecanismos compensatorios, ese precio internacional se traslada a los alimentos de la mesa de los argentinos». 

Luego de conocerse las declaraciones del presidente durante el fin de semana, la Mesa de Enlace manifestó «su más absoluta consternación ante las declaraciones del presidente, en las que acusa a todos los productores argentinos y al campo en general de ser los responsables del aumento de los precios y los amenaza con implementar un aumento de retenciones o cupos de exportación, dos medidas devastadoras para la producción», y amenazó con un nuevo conflicto entre el sector y el gobierno. 

Finalmente, este miércoles Alberto Fernández recibirá a los dirigentes de la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro), las Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la Federación Agraria Argentina (FAA) y Sociedad Rural Argentina (SRA). 

La postura del sector es que los productores tienen poca incidencia en el precio de góndola de los alimentos, y en el comunicado que emitieron manifestaron que son «otros eslabones de la cadena» los responsables «y, sobre todo, el Estado a través de los impuestos y tributos». 

En un artículo que firmó en Página12, el ex dirigente de la Federación Agraria Pedro Peretti coincidió con el análisis oficial de la situación, aunque advirtió que «el gobierno debería controlar más a supermercados y frigoríficos, impedir por ejemplo que Coto o La Anónima estén ‘integrados verticalmente’, como lo están. Son dueños de la vaca, el feedlot, el frigorífico consumero, el frigorífico exportador y la venta minorista en la góndola». 

«La política histórica del neoliberalismo fue bajar el consumo para que crezcan los saldos exportables, y que el Estado no regule nada. Ese es el mundo ideal de la derecha y el infierno de los gobiernos populares. Parte de esto sucedió en el 2020 porque fue el año de menor consumo del último siglo y de mayor volumen de carne vacuna exportada en décadas», indicó Peretti.

El economista del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) Hernán Letcher señaló por su parte que «la carne aumentó 74 por ciento en 2020, explicado en parte por la demanda de China, el aumento del maíz y el acople del precio internacional y el local. Pero también por especulación propia del sector». «La oportunidad que ofreció el mes de diciembre por la celebración de las fiestas, se tradujo en una lisa y llana especulación del sector de la carne con subas del 20 por ciento. Ya en meses precedentes las subas venían mostrando crecientes valores», agregó.

Según el economista, es necesario desacoplar el precio internacional del precio local para «evitar que el aumento de las demandas de carne o la suba del precio del maíz signifiquen un traslado inflacionario al mercado nacional».