El reciente asesinato del abogado Eduardo Chantada puso de manifiesto una vez más el serio déficit de políticas de seguridad que afecta a la ciudad de La Plata. El asalto sufrido por el hombre de 52 años volvió a ubicar bajo la lupa el modelo de seguridad instaurado por el intendente Julio Garro, hoy señalado por su falta de acción ante el delito, su incapacidad para controlar las fiestas clandestinas e incluso por empoderar a figuras como Darío Ganduglia y Sebastián Martínez Pass.

La muerte de Chantada, conocido entre sus allegados como el «Pulpo», resultó una conmoción para la comunidad local y el ámbito de la política por su reconocida trayectoria como militante dentro del espacio de La Cámpora. En el marco de un presunto intento de robo, el abogado se encontraba de visita en una vivienda de la localidad de Villa Elisa, donde fue abordado por dos asaltantes, quienes lo asesinaron de un disparo en la cabeza.

Desde hace tiempo la gestión en materia de seguridad por parte del alcalde macrista comenzó a despertar fuertes críticas en la ciudadanía, en medio de las disputas internas que el propio jefe comunal mantiene con el gobierno bonaerense. Fue en ese mismo marco que el intendente decidió la semana pasada reestructurar su gabinete y unificar las secretarías de Seguridad y Control Ciudadano bajo una misma órbita, en un intento de centralizar el poder y la logística bajo el ala de una figura de su confianza: Darío Ganduglia.

El hasta ahora secretario de Seguridad municipal –que ahora tendrá también poder sobre Control Ciudadano– es un hombre de confianza del círculo de Garro, con quien ha coordinado los conocidos operativos de persecución a trabajadores callejeros, muchos de los cuales derivaron en episodios de violencia institucional. Además, Ganduglia quedó en la mira de la Justicia de manera reciente por su accionar durante el incidente protagonizado por la diputada Carolina Píparo y su marido, Juan Ignacio Buzali, por el cual este último fue acusado de tentativa de homicidio doble. En ese hecho, Ganduglia quedó bajo sospecha de haber intentado desligar a la legisladora y su marido del atropello a dos motociclistas.

A esto se suma la reticencia que Garro mantiene con el Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, sector con el que cortó diálogo cuando su titular, Sergio Berni, decidió descabezar la cúpula de la Policía Local platense. Berni corrió de sus cargos a los entonces jefes de la Departamental La Plata y de la ex Policía Local, Sebastián Martínez Pass y Pablo Moracca, ambos ubicados allí por Garro.

Vale recordar que Martínez Pass fue una de las figuras que quedó vinculada al caso de Emilia Uscamayta Curí, la estudiante de periodismo que falleció en una fiesta clandestina realizada en una quinta, cuya organización involucraba a figuras de la gestión comunal y empresarios de la nocturnidad allegados al intendente de La Plata. El caso de Emilia, ocurrido en enero de 2016, fue casi el puntapié inaugural de una gestión de seguridad plagada de controversias.

Empoderado por su primera gestión, Julio Garro protagonizó hechos que desataron fuertes polémicas frente a la discusión de la inseguridad, como las declaraciones en las que inculpaba a los distritos aledaños por el delito, ya que, según él, de allí «venían» los delincuentes. «La mayoría de los delincuentes protagonistas de los casos más resonantes ingresan a La Plata desde Berazategui y Ensenada», fueron sus palabras en aquel entonces.

Tras cuatro de años de gestión en los que la pobreza, la indigencia y el desempleo crecieron de manera exponencial en la capital bonaerense, el 2021 encuentra a Garro con fuertes críticas por su manejo de la conflictividad social. Sin ir más lejos, tras el asesinato de Eduardo Chantada este lunes comenzó con un «alarmazo» en la ciudad, donde los vecinos hicieron sentir su descontento por la creciente inseguridad y violencia social en la ciudad. Mientras tanto, concejales del Frente de Todos local, como Ariel Archanco, han iniciado una recorrida por los barrios de la ciudad para conocer las inquietudes vecinales y presentarlas ante el Ejecutivo en búsqueda de respuestas.

La noticia de la muerte de Chantada provocó un profundo dolor entre sus conocidos y allegados, como también hacia al interior de la agrupación política donde militaba. «Inmenso compañero. Desde el primer día con nosotros. Soldado incondicional. Siempre con los humildes. Vivirás en nuestros corazones», fueron las palabras expresadas en las redes sociales por parte del ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y referente de La Cámpora, Andrés Larroque.

En esa misma línea se pronunció también la diputada provincial del Frente de Todos Florencia Saintout: «Despedimos con infinita tristeza al compañero Eduardo Chantada. Nos deja el ejemplo de un abogado comprometido con su ciudad y su pueblo. Nos arrebataron a un gran militante y a una gran persona. Acompañamos en el dolor a sus seres queridos. Hasta siempre Pulpo. Pedimos justicia».