Por Ramiro García Morete

“Pude sentir tu inspiración/Pude enterarme de lo que soy parte/logré transportarme a ese mundo interior/Cuando no estás…” De pronto el mundo se había detenido. “No es fácil mantenerme quieto”, decía aquel tema aún recluso en algún backup de viejas computadoras. Posiblemente aquella con un procesador 585 y un Cakewalk 6 donde empezaría a experimentar y estudiar el mundo del audio y el midi. Por entonces, año ´99, aún vivía solo. Más precisamente en aquel departamento de La Loma, poco después de desintegrarse Track y poco antes de sumarse a la banda de Fede Kempff. Como baterista, claro… ese instrumento que había comenzado a estudiar tras una apuesta con un amigo. “Si el baterista no entiende que es un músico que acompaña, no entendió nada”, dirá. Y como productor, labor que desempeñaría a lo largo de los años. Y es que desde la búsqueda sonora hasta los arreglos, siempre hallaría una forma de dejar su propia marca y… voz.

Es que cantar resulta para él algo natural. Ya en la casa de El Carmen su madre paseaba todo el día su hermosa voz entonando chamamé. Tango, folklore y esas cosas darían al niño no solo el gusto por la criolla sino la excusa perfecta para ausentarse horas de clase en el Santa Rosa, anotándose en el coro e incluso cantando en la iglesia. Inclusive a los 11 o 12 sería el cantante de aquel intento de banda con su primo Juan José Ricco. El combinado  del hogar vería girar Deep Purple, Police y Beatles junto a su hermano, mucho más férreo en gustos. De hecho, las discusiones explotarían cuando al comprar su propia bandeja también adquiriera discos de Virus o Moura. En cierto modo, siempre se movería sin prejuicios por los estilos y estaría tan cerca del rock&roll como del pop.

Lo cierto es que en marzo del 2020 el mundo había frenado y a nadie le era fácil mantenerse quieto. Con los Borders y Todos al Firelane sin poder accionar, sentiría que era el momento para retomar sus canciones. Sin ambiciones pero no sin seriedad. Una simple publicación en Facebook contando una idea general e invitando a participar virtualmente accionaría el camino donde se sumarían Luli Mutinelli, Tenten Loudet, José Luis Romero, Damián Mole, Facundo Rubio y Constantino Loudet. Desde su home studio en City Bell y sin tener en claro aún si sería un disco, haría lo de siempre: seguir la canción. Ya le había dicho Bernardo Rubaja: “Cuando la cosa va para un lado no quieras cambiarla para que sea diferente o rara. Andá hasta que te la des con la pared o sea una idea brillante. Si tira máquina, desprendido lo hice hace un mes y medio”. Respetando el groove de aquellas secuencias pero con el toque de una batería orgánica, añadiendo a cada tema su propia forma, lograría un trabajo breve pero consistente entre el pop oscuro y el rock. No es casual que una versión de Depeche Mode cierre “Por elevación”, un pequeño retrato del  mundo interior de Caio Cataniese.

“Como todas la cosas que uno hace, es una especie de capricho creativo. Tener una idea y tratar de realizarla. Aunque algunas quedan en el camino, generalmente las termino”, introduce Caio. Una vez armado el “equipo”,  comenzaría un arduo trabajo: “El tráfico de archivos, los montajes de audios… me empezó a doler y volar la cabeza. Si  bien he producido discos para algunos músicos, en este caso la guía era yo mismo. El error y el acierto estaban muy cerca. Después se fue depurando”.

Estilísticamente pensó los temas como “pequeñas islas. Que no tengan una gran coherencia sonora. Quería que fueran diferentes porque tampoco tenía definido que fuera un EP o sacarlos sueltos… o si iban a salir. Hubo un albedrío muy grande”. Pero reconoce cierta inclinación a una vertiente  más “inglesa”. “Por ahí es lo que tengo más a mano en el inconsciente de la composición. Me gusta mucho esa música, pero también mucho el rock&roll y en este trabajo no se ve nada. Puede que para la forma de producir estas canciones me quedara más cómodo ese tipo de estética. Si fuera con sesiones en vivo sería diferente. Trate dé maximizar, que la herramienta fuera más provechosa”.

“Yo no tengo la composición como ejercicio -cuenta el músico que sin embargo ya escribía para Track o Vengadores Tóxicos-. Tampoco  lo veo como algo lejano o complicado, pero no es natural. Soy baterista… me puse a jugar y cambiar de roles. Por elevación tiene que ver con después de producir discos de solistas o de bandas, por elevación termino generando mi música. Fui adquiriendo las herramientas en mi laburo y es la primera vez que las vuelco en mí”.

Lo mismo ocurrió con su rol como vocalista: “Es jugar un poco al cambio de roles. Yo siempre canté antes de tocar la batería y en todas las bandas, arreglé las voces yo. Me divierte mucho. No soy un cantante pero me gusta. No tengo dificultades… no me da vergüenza. Me sale natural. Casi todos los temas son dos o tres tomas, un poquito de edición y nada de auto tune”.

Escuchar aquí:

https://caiocataniese.bandcamp.com/album/por-elevaci-n?fbclid=IwAR0DjutNYbTyENO5gf0ZbIohvReNy4YSUkstAc5zrFuoJHRx0oAd0QuBnnU