El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, expuso este miércoles ante la Comisión de Acción Social y Salud de la Cámara de Diputados acerca del avance del plan de vacunación nacional contra la covid-19. 

Un día después de la publicación de los resultados de fase 3 de la vacuna rusa Sputnik V en la revista británica The Lancet, el funcionario destacó que «ninguna vacuna se aprueba por lo que sale en una revista», sino por «lo que presentan como documentación sistematizada, y tenemos el orgullo de tener una agencia como la ANMAT, respetada en todo el mundo, de manera tal que nosotros teníamos absoluta tranquilidad con la vacuna». 

A través de una videoconferencia que se extendió por más de tres horas, el titular de la cartera sanitaria estuvo acompañado por el presidente de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), Manuel Limeres, la titular de la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CONAIN), Mirta Roses, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, y el subsecretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo. 

Los funcionarios fueron recibidos de manera virtual por el presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, quien destacó que esa fue su quinta visita en un año al Congreso, y manifestó que «el trabajo de esta Comisión estuvo y estará marcado por la idea de comprender que la inmunización y la pelea contra la pandemia es una tarea que nos compromete a todos». «El éxito de la lucha contra el virus y del plan de vacunación tiene que ser un éxito de la Argentina y un compromiso de todos», afirmó.

«Todas las vacunas son muy buenas y son buenas para lo que tienen que ser buenas: por supuesto, para no tener la enfermedad, pero lo segundo y en lo que son contundentes es para evitar la mortalidad. Las vacunas, todas con las que estamos trabajando, reducen al 100 por ciento la mortalidad, y tremendamente la internación en terapia», dijo González García sobre los fármacos que se administrarán en el marco del plan de vacunación que, según detalló, alcanzaría unos 62 millones de dosis.

El ministro detalló que hay casi 7.800 establecimientos preparados y sostuvo que, además de los centros de salud, las provincias utilizarán escuelas y polideportivos. 

Por otro lado, habló sobre los contratos celebrados con los laboratorios para la adquisición de las vacunas, y se refirió específicamente a los casos de Sinopharm y Pfizer. Sobre el primero, dijo que el presidente Alberto Fernández continúa negociando con su par chino, Xi Jinping, pero añadió que hay un inconveniente con el precio de las vacunas y, centralmente, con la cantidad demandada por Argentina que, desde el punto de vista del país asiático, es muy baja.

Sobre el segundo caso, González García fue contundente: «Pfizer se comportó muy mal con nosotros». El funcionario destacó que las condiciones impuestas por la empresa eran «extremas», ya que buscaban la modificación de uno de los artículos de la ley votada en el Congreso para la firma de los contratos con las farmacéuticas.

En aquella oportunidad, el Poder Legislativo aprobó la norma que, entre otras cosas, habilitaba la indemnidad patrimonial para las empresas, pero quedaban exceptuadas las que estuvieran vinculadas a «maniobras fraudulentas, conductas maliciosas o negligencia». Según el ministro, Pfizer pedía remover ese artículo.

En relación con ese aspecto de la ley, y en particular sobre el retraso en la llegada de las dosis de la Sputnik V, el subsecretario de Gestión Administrativa, Mauricio Monsalvo, explicó que «ningún contrato no contempla un escenario posible sin compromiso ni sanción eventual frente a un incumplimiento». Asimismo, explicó que lo que el país llevó adelante son «contratos de riesgo», por lo novedoso y desconocido de las investigaciones a mediados del año pasado, que, como condición para recibir las vacunas con celeridad, requerían esas cláusulas de indemnidad para las empresas.

En esa línea, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, agregó: «Haber realizado estos contratos a riesgo con una evaluación técnica de Argentina que tiene una experiencia vasta en vacunación y una Comisión Nacional de Inmunizaciones bien jerarquizada, nos permite que estemos hablando de este retraso en la provisión de vacunas de una, dos o tres semanas, y no de lo que le pasa a los otros países que no hicieron estos contratos y que estarán recibiendo vacunas a partir del segundo semestre del año».