La oleada de calor acaecida esta semana en el Gran Buenos Aires vino aparejada por las ya habituales fallas en la provisión de electricidad, con un pico de calor durante el último martes donde más de 40.000 hogares se quedaron sin servicio eléctrico. Con la Zona Sur del conurbano como uno de los territorios más afectados y el descontento de sus usuarios, ayer se renovó el pedido de quitarle la concesión a la empresa distribuidora EDESUR, de la misma manera que sucedió el año pasado.

Fueron 44.000 los usuarios que anteayer se quedaron sin luz durante horas, en uno de los momentos de más altas temperaturas del año y, por lo tanto, de mayor demanda de energía eléctrica. Agravado por los fuertes aumentos tarifarios impuestos en los últimos tiempos, el descontento volvió a hacerse sentir entre clientes de la empresa, y desde Provincia vuelven a poner el funcionamiento de EDESUR en el centro del debate.

«Nosotros entendimos en su momento con todos los intendentes de la región sur del conurbano que EDESUR no tenía las condiciones para brindar el servicio», fue la definición que dejó el titular de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, Guido Lorenzino, quien expuso nuevamente la profunda falta de inversión y control de la empresa para garantizar el abastecimiento de energía en medio de la temporada de mayor exigencia.

«Nos parece que el gobierno y el titular del ENRE, que es una persona con mucho conocimiento del sector, tienen que tomar una decisión drástica. Hubieron 40.000 usuarios sin luz. Esto no significa afectar el capital privado, sino tomar una decisión urgente que pueda solucionar esto y buscar un prestador dispuesto a hacer las inversiones necesarias», agregó.

«Es algo que no alcanza con poner multas, sino con una decisión drástica. Acá no se habla de estatización sino de buscar un empresa con vocación. No podemos vivir del clima, si hace frío o calor; necesitamos previsión y planificación», agregó Lorenzino.

Cabe señalar que, a pesar de las serias fallas en el abastecimiento, desde el grupo empresario sostuvieron que la situación estaba bajo control. «Entendemos que por ahora la situación está controlada y eso es gracias al trabajo que se fue haciendo en los últimos años en la red», explicaron desde la eléctrica italiana Enel, controladora de EDESUR. Vale destacar que Enel es una de las firmas que fueron críticas con el congelamiento de tarifas impuesto por el gobierno como medida de emergencia, bajo el argumento de que representaba «pérdidas millonarias» de ingresos.

No es la primera vez que el organismo bonaerense impulsa acciones para intervenir en los servicios de empresas como EDESUR o EDELAP. Durante el 2020 también se replicó un panorama similar, donde la Defensoría entró en contacto con un nutrido grupo de intendentes de la Zona Sur del conurbano que ratificaron el descontento manifestado por los vecinos de sus distritos. Figuras como Andrés Watson (Florencio Varela), Martín Insaurralde (Lomas de Zamora) o Mayra Mendoza (Quilmes) hicieron públicas sus críticas hacia la distribuidora regional de electricidad.

Mayra Mendoza incluso envió una carta documento a EDESUR a comienzos de julio de 2020, en plena temporada de invierno y el momento más álgido del aislamiento físico provocado por la pandemia. «Estamos defendiendo a nuestros vecinos y vecinas. Exigimos a los directivos de EDESUR que brinden el servicio de manera eficiente. Son miles de hogares los que se ven afectados por cada corte de luz y, en estas épocas invernales, no pueden suceder», señaló Mendoza en ese entonces.