La vuelta de la presencialidad a las aulas acaparó la atención en los últimos días, en parte por las posiciones encontradas entre los gobiernos nacional y bonaerense, por un lado, y el porteño, por el otro. El ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, se encuentra recorriendo las provincias de Cuyo y el norte para dialogar con los gremios y los equipos educativos de las veinticuatro jurisdicciones; al mismo tiempo, la propuesta del gobernador Axel Kicillof recibió el respaldo de referentes sindicales. El gobierno porteño, en cambio, recibió numerosas críticas en las últimas horas, luego de presentar el programa Primero la Escuela. Sobre todo, por las múltiples falencias en materia de condiciones sanitarias y de transporte, y por haber excluido a los gremios docentes como integrantes de la mesa de acuerdos.

En la provincia, Kicillof anunció que las clases volverán el 1º de marzo, de forma escalonada y con un sistema mixto: las y los chicos irán a las escuela dos o tres veces por semana, y el resto lo suplirán con instrucción remota. De esta forma, se buscará evitar la concentración en las aulas. Asimismo, docentes y alumnos y alumnas usarán tapabocas, con un protocolo que incluye normas claras de distanciamiento, desinfección, circulación de aire e higiene. 

La directora general de Cultura y Educación, Agustina Vila, elabora este esquema que estará sujeto a cómo avance la situación epidemiológica y a los alcances del plan de vacunación para prevenir la covid-19 que está en marcha en esta provincia.

El contraste con el caso porteño es claro. Estos avances en la provincia fueron bien vistos por los sindicatos, en el marco de una relación en buenos términos con el gobierno bonaerense que les ha permitido progresar en los intercambios. Por caso, el titular del gremio Udocba, Miguel Díaz, planteó: «Nuestra organización tiene diálogo permanente con DGCyE. Acordamos un protocolo para cuando se puedan iniciar las clases». Y agregó: «Creemos que se puede volver a clases paulatinamente respetando los protocolos que firmamos con el gobierno provincial en los distritos donde se pueda empezar».

Incluso, en el marco de la campaña que lleva adelante el gobierno de la provincia, llamada «Buenos Aires Vacunate», la ministra de Trabajo, Mara Ruiz Malec, convocó a los gremios enrolados en las dos CTA y la CGT para participar de esta tarea, a través de la difusión de la información entre los afiliados y en la logística.

La búsqueda de consensos entre los gobiernos y los sindicatos para retornar a las aulas fue una de las principales recomendaciones que dieron entidades internacionales en la materia, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Internacional de la Educación (IE), ya que la problemática atraviesa a todos los países del mundo.

Al mismo tiempo que Provincia le da forma al programa de vuelta a clases, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, se encuentra recorriendo todo el país para dialogar con los equipos educativos de las veinticuatro jurisdicciones previo al inicio del ciclo lectivo 2021 y a fin de afinar las mejoras en las modalidades para llevar adelante la presencialidad en las aulas.

Larreta versus los gremios docentes

Muy distinto es el caso del gobierno porteño, que ha decidido confrontar con los sindicatos docentes. «No les vamos a pedir permiso a los gremios para empezar las clases», dijo hoy la ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, siempre desafiante con las y los maestros. Otra declaración suya que generó cuestionamientos fue considerar que «esta vez la burbuja es el grado». Especialistas y dirigentes políticos le objetaron que las y los alumnos se trasladan desde lugares lejanos en muchos casos y las escuelas a su vez se pueden convertir en un foco de infección. Los casos de países europeos y Estados Unidos fueron una muestra de ello.

«‘Primero la escuela’: un eslogan más de campaña electoral. Lo que necesitamos son políticas públicas concretas que aseguren las condiciones sanitarias en las aulas. Eso se garantiza con más presupuesto y no con desfinanciamiento. Pero Larreta hizo todo al revés», objetó la diputada nacional del Frente de Todos Paula Penacca. Desde el oficialismo remarcaron también que el presupuesto destinado a educación es el más bajo de los últimos diez años.

De fondo, se exhibe un fuerte malestar entre los sindicatos docentes de CABA por no haber sido tenidos en cuenta para elaborar un plan de regreso a las aulas e, incluso, recibir fuertes embates de funcionarios de Juntos por el Cambio. 

Pero las respuestas no tardaron en llegar. «Delirante», «irresponsable» y «criminal» fueron algunas calificaciones que recibió el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, tras anunciar esta mañana el retorno a las escuelas para el 17 de febrero. «Es irresponsable frente al avance de la pandemia», cuestionó Jorge Adaro, secretario adjunto de la Asociación de Enseñanza Media y Superior (Ademys). Por su parte, la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE) indicó en un comunicado que «no están dadas las condiciones epidemiológicas ni de infraestructura». La principal razón es «el aumento de contagios en la Ciudad de Buenos Aires y la falta de espacios adecuados en los edificios escolares para el desarrollo de actividades sin poner en riesgo la salud».

Más duro fue el secretario general de los metrodelegados, Roberto Pianelli. «El comienzo de clases es un delirio», lanzó el representante gremial de las y los trabajadores del subte, quien agregó que «sería criminal» habilitar ese medio de transporte para quienes no son considerados trabajadores esenciales. También dijo que la propuesta de la ministra Acuña para que los chicos vayan a la escuela en bicicleta «es un bochorno».

Esta mañana, Larreta habló de la «contundente necesidad de que los chicos» vuelvan a las aulas en el contexto de la pandemia. Será con un sistema de comienzo escalonado de acuerdo con el nivel educativo para escuelas públicas y privadas. Según señaló, docentes y alumnos y alumnas serán considerados prioridad en el transporte público en los horarios de ingreso y egreso.

La UTE expresó su preocupación por el rebrote de la covid-19 en CABA y la falta de seguridad que dejó el plan de Larreta. Además, reclamó la creación de puestos de trabajo tanto de docentes como de auxiliares, elementos de protección e higiene suficientes para todo el personal, computadoras y conectividad para la totalidad del alumnado, sistema de ventilación en aulas y adecuación de baños.