A pedido de la Justicia, la policía detuvo la tarde del viernes a Juan Ignacio Buzzali, el marido de la diputada provincial platense Carolina Píparo (Juntos por el Cambio), quien será indagado durante este sábado. Se le imputa el delito de «doble homicidio en grado de tentativa» debido a que las pruebas señalan que buscó atropellar y matar a los dos motociclistas, Juan Lavalle, de 23 años, y un menor de 17 años.

La imputación, la carátula del caso y la detención fueron ordenadas por la jueza de Garantías Marcela Garmendia a pedido de la fiscal que instruye en la causa, María Eugenia Di Lorenzo, a cargo de la UFIJ 17.

Juan Ignacio Buzzali luego de ser detenido en su casa de Grand Bell

Por el momento, Píparo no manifestó qué será de su futuro, ya que el Frente de Todos le ha pedido que dé un paso al costado de los cargos que ostenta –temporal o definitivamente–: como legisladora y como funcionaria municipal de Julio Garro, en donde es secretaria de Asistencia a la Víctima.

Por ahora, Píparo no está involucrada penalmente en los hechos que se le imputan a su cónyuge, ya que está eximida de inculparlo por su relación filial, pero la defensa de Lavalle estudia sus dichos públicos y no descarta denunciarla por entorpecimiento de la investigación.

Es que la pruebas testimoniales, audiovisuales y técnicas que evaluaron Di Lorenzo y Garmendia contradicen el relato de Píparo. Lo mismo sucede con la postura de la gestión de Garro, la cual se expresó sobre el hecho con un comunicado que llevaba el arrogante título de «La verdad».

Más allá del expediente, ni Píparo ni Garro se solidarizaron con los jóvenes lastimados, que no tenían nada que ver con el supuesto robo que denuncian la diputada y Buzzali, el cual aún no está del todo comprobado y mucho menos resuelto –recién ayer fue detenido un menor de 14 años como sospechoso–.

En su primera declaración en redes sociales, Píparo dio su versión de lo sucedido y habló de un «accidente» donde dos personas resultaron heridas: «Como ya conté, después del robo, cuando nos dirigíamos a hacer la denuncia, vimos a las personas que para nosotros nos habían asaltado, pretendimos ayudar a que la policía los encuentre y que no le pase a otra persona lo que me había ocurrido a mí. Es ahí cuando tuvimos un accidente en el que dos personas resultaron heridas y una tuvo que recibir lamentablemente cuatro puntos de sutura».

Pero la magistrada y la fiscal llegaron a otra conclusión, que nada tiene que ver con lo que Píparo cuenta. Para las funcionarias: «Existen en autos indicios vehementes y semiplena prueba para sostener que, aproximadamente a las 03:00 horas del día 01 del mes de enero del año 2021, un sujeto de sexo masculino –Juan Ignacio Buzzali–, en momentos que se encontraba circulando por calle 21 entre 39 y 40, a bordo de su automóvil marca Fiat, Modelo 500L de color negro con techo blanco, en compañía de su esposa, y en ocasión de encontrarse en una persecución que había emprendido con la finalidad de detener a los posibles autores de un delito de robo del que previamente habían resultado víctimas –el conductor y su esposa–, sin importar las consecuencias de su accionar y con claro desprecio por la vida ajena y debiendo representarse el Imputado resultado muerte, embistió con el frente de su vehículo –zona media– el sector trasero del motovehículo marca Honda».

«Que el motovehículo con el que transitaban ambas víctimas, quedó enganchado debajo del sector delantero del automóvil embistente y, sin importar dicha circunstancia, su conductor emprendió la fuga del lugar arrastrando el rodado menor mientas éste desprendía chispas por el roce con el asfalto –particularidad que no podía pasar inadvertida por los ocupantes del automóvil– por una distancia aproximada de trescientos metros».

Mientras Di Lorenzo y Garmendia hablan de un «claro desprecio por la vida ajena» y de una evidente «representación del resultado muerte», el documento de Garro se enfocó en promocionar las bondades del sistema de vigilancia local y en realizar críticas a la Administración anterior, mezclando este intento de doble homicidio con la inundación de 2013. Nada dijo sobre la presencia del secretario de Seguridad municipal, Darío Ganduglia, para auxiliar a Píparo y Buzzali minutos después del raid.

El otro agravante que plantea Garmendia tiene que ver con el abandono que realizó Buzzali –Píparo no es mencionada, pero ella, hay que recordar, iba en el auto– de las víctimas del impacto. Describe la jueza: «La conducta posterior asumida por el imputado, ya que lejos de detenerse, llamar a la policía y preocuparse por los jóvenes a los que atropelló, huyó del lugar a gran velocidad, arrastrando consigo la moto antes embestida, no mostrando interés respecto a si alguno de los sujetos pudiera haber quedado atrapado debajo del vehículo, demostrando con ello un total desprecio por el resultado de su accionar, quedando ello de manifiesto, no solo con la falta de asistencia a los sujetos que arrollara, sino también por haberse dado a la fuga del lugar, todo ello con la intención de ocultar su participación en el suceso».

Otro párrafo de la resolución de Garmendia es interesante para descartar la idea de que Buzzali y Píparo embistieron a la moto porque tenían miedo o estaban siendo emboscados. Esto es lo que quiere dar a entender Píparo cuando menciona «vivir de nuevo una pesadilla» o «ayudar a la policía».

«Valoro especialmente que, el conductor del vehículo perseguía a alta velocidad a un grupo de motocicletas –para finalmente impactar de lleno a una de ellas– las que venían por delante del vehículo, pudiendo el conductor del Fiat 500L haber optado por dejar ir a los motociclistas que estaban en movimiento que siguieran su camino o en su defecto girar en alguna intersección, pero lejos de ello decidió seguirlas y sin importar las consecuencias, embestir a una de ellas».

«Así, el conductor no puede basar su accionar en un supuesto riesgo de vida, toda vez que en ningún momento las motos rodearon al vehículo, sino que, de acuerdo al cúmulo de pruebas reunidas, éstos siempre estuvieron delante del mismo, con posibilidad, reitero de realizar otra maniobra como ser pasar entre las motos o en su caso retroceder».

Toda esta secuencia no parece haber provocado en Píparo ningún atisbo de autocrítica. Este viernes, cuando se conocía la captura de un sospechoso de 14 años por el robo que denuncia, omitió el principio de inocencia que reclama para ella. Lo mencionó como «delincuente» que «estaría» implicado. Una cosa o la otra. Posteó:

Pero lo resuelto por la Justicia también deja en una posición incómoda a Píparo con respecto a sus dichos del pasado. Tras superar las PASO del 13 de agosto de 2017, en las cuales fue candidata a la banca que hoy ocupa, publicó que «intentar matar y matar es igual». Según sus propias palabras, «intento de homicidio es un premio al asesino sin éxito y una burla a la víctima sobreviviente», justamente, el cargo que enfrenta Buzzali.