Frente al avance de casos de covid-19 que se registraron en el área metropolitana, el presidente Alberto Fernández, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta evaluaron con «preocupación» esta tarde el incremento de contagios, durante una reunión en la Residencia de Olivos.

Los funcionarios se reunieron a las 16 hs durante poco más de media hora y alertaron de la repentina suba de casos que se viene produciendo en los últimos días. A su vez, coincidieron en un llamado a la población para que «extremen los cuidados» y apelando a la «responsabilidad de todos y todas», aún más en la celebración del Año Nuevo, indicó un comunicado oficial.

Asimismo, acordaron mantener desde la semana próxima reuniones periódicas para ir evaluando la situación sanitaria y los partes diarios de casos.

La preocupación oficial se desprende de la suba de contagios en el AMBA, región que fue la primera del país en concentrar los casos y las muertes, y donde luego rigió el aislamiento más estricto para dar tiempo a equipar el sistema de salud.

Pero después, cuando los casos se trasladaron con mayor énfasis a provincias del interior, en el AMBA volvieron las actividades, y en las últimas semanas los relajamientos en los cuidados sanitarios fueron a la par con el aumento de casos.

Basta mirar los datos de este martes, mismo día en que comenzó la campaña de vacunación en toda la Argentina. En el país, hubo 11.650 casos en veinticuatro horas, un número muy superior a los que se venían registrando. Por caso, la jornada anterior fueron 7.216. En tanto la provincia de Buenos Aires superó los 4.000, contra los 2.873 reportados el lunes. Y la CABA volvió a rondar los 1.000 casos diarios.

Los tres mandatarios se volvieron a reunir, como al inicio de la pandemia, luego de la tensión de los últimos meses por los fondos nacionales que el gobierno le quitó a Larreta, que habían sido asignados de forma arbitraria por Mauricio Macri durante su presidencia.

El objetivo de los mandatarios es generar conciencia en la población para evitar una segunda ola, como ocurre en Europa, situación que va de la mano con el inicio de la vacunación.

El gobierno se niega a volver a un aislamiento estricto, debido a la disponibilidad de camas de terapia intensiva. «Hay un relajamiento y la idea es ir monitoreando. No estamos para cerrar nada por ahora. Sí queremos enviar una fuerte advertencia por el relajamiento general», señalaron fuentes de la Casa Rosada a la agencia NA. 

Desde el 18 de diciembre pasado, el país cumple el distanciamiento social, preventivo y obligatorio (DISPO) dispuesto por Fernández hasta el 31 de enero.